Israel acepta negociar con Líbano bajo presión internacional y crece la incertidumbre regional
Las conversaciones comenzarían la próxima semana en Washington, pero Israel mantiene los ataques contra Hezbollah. La tregua con Irán sigue en riesgo y condiciona el escenario global.
Bajo presión de Europa y con el impulso de la Casa Blanca, Israel aceptó abrir negociaciones con Líbano para un posible alto el fuego. El proceso, que podría iniciarse la próxima semana en Washington, aparece como una oportunidad para sostener la frágil tregua en Medio Oriente y habilitar el diálogo entre Estados Unidos e Irán previsto para este sábado en Pakistán.
El anuncio fue confirmado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. "Ante los reiterados llamamientos de Líbano para iniciar negociaciones directas con Israel, instruí al Gabinete para que inicie las negociaciones lo antes posible", señaló en un comunicado oficial. Sin embargo, dejó en claro que el conflicto sigue activo: "No hay un alto el fuego en Líbano". Y remarcó que Israel continúa "atacando a Hezbollah con fuerza y no cesará hasta restablecer la seguridad en el territorio israelí".
La incertidumbre domina el escenario. Según un funcionario citado por The Times of Israel, las conversaciones comenzarían "en los próximos días". En la misma línea, el sitio Axios indicó que la primera reunión se realizará en el Departamento de Estado estadounidense.
Mientras tanto, la continuidad de los ataques israelíes podría agravar la situación regional. La tensión también impacta en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. La posibilidad de que Irán restrinja el paso marítimo mantiene en alerta a los mercados y a las potencias.
El delicado equilibrio depende de múltiples factores. Si Israel profundiza su ofensiva, Teherán podría abandonar el acuerdo. Pero si Irán no garantiza la libre navegación, Estados Unidos podría dar por terminado el cese del fuego. En ese contexto, Líbano se convierte en una pieza clave para destrabar la crisis.
Irán y Estados Unidos observan de cerca lo que ocurra allí. Ambos países acordaron una tregua de dos semanas tras más de 40 días de conflicto, con fuertes consecuencias económicas a nivel global. El objetivo inmediato es sostener ese acuerdo el tiempo suficiente para avanzar en negociaciones más amplias.
Desde Washington, la urgencia es política. Donald Trump busca cerrar el conflicto antes de las elecciones legislativas de noviembre. Una fuente cercana a la Casa Blanca advirtió a Político: "Esta guerra en Irán casi consolida el hecho de que perderemos las elecciones intermedias en noviembre: el Senado y la Cámara de Representantes".
En este contexto, crece la posibilidad de acuerdos parciales. El analista Ali Vaez sostuvo que "en momentos de alta tensión suele ser más fácil para las partes explorar acuerdos transaccionales limitados que intentar un retorno inmediato a un acuerdo integral". En ese sentido, explicó que medidas como garantizar la navegación en el estrecho de Ormuz o aliviar sanciones son más viables en el corto plazo.
Sin embargo, advirtió que "el principal obstáculo no es técnico, sino político", ya que las concesiones podrían afectar futuras negociaciones más amplias.
Una mirada similar planteó Mehran Kamrava, quien consideró que ambas partes necesitan un alto el fuego duradero, aunque por motivos distintos: Estados Unidos por razones políticas internas e Irán por la necesidad de alivio económico.
En la misma línea, el exenviado especial Robert Malley señaló que es "improbable llegar rápidamente a un acuerdo integral" debido a la brecha entre las posiciones. Aun así, consideró posible avanzar en entendimientos limitados que eviten una escalada mayor.
Por ahora, el futuro de la tregua depende de decisiones inmediatas. Las negociaciones con Líbano, el rol de Irán y la presión de Estados Unidos definirán si la región avanza hacia una desescalada o vuelve a un escenario de mayor conflicto.