Chubut

Justicia en Chubut: condenan a un agente penitenciario por abusar de una menor en el ámbito familiar

El tribunal ratificó la responsabilidad penal de un funcionario del Servicio Penitenciario Federal que, aprovechando la convivencia y la convalecencia de la víctima, vulneró la integridad de una niña de 13 años. El fallo se sostuvo en la contundencia del relato de la menor y el quiebre de la confianza hogareña

El equipo de género de la Fiscalía logró cerrar un capítulo de impunidad tras obtener la condena de un integrante del Servicio Penitenciario Federal por hechos de abuso sexual ocurridos en 2023. El caso, que sacudió la intimidad de una familia local, puso bajo la lupa no solo la conducta delictiva del acusado, sino también el uso sistemático de su posición de autoridad y confianza para someter a una menor de edad en un momento de extrema vulnerabilidad.

La investigación reconstruyó una trama de abusos que se desarrollaron en una vivienda compartida, donde el condenado residía junto a la familia de la niña. Según quedó acreditado durante las audiencias, el imputado -primo de la madre de la víctima- seleccionaba meticulosamente los momentos en que otros adultos se ausentaban del hogar para concretar los ataques. La situación se vio agravada por un factor determinante: la víctima se encontraba convaleciente al momento de los hechos, una condición que el agresor utilizó para asegurar su impunidad.

El pilar fundamental de la sentencia fue el testimonio de la niña a través de la Cámara Gesell. El tribunal destacó la "coherencia, persistencia y solidez" de su relato, el cual se mantuvo inalterable desde el primer instante en que logró romper el silencio con sus padres hasta la instancia del debate oral. Esta fortaleza narrativa fue clave para desarmar la estrategia de la defensa y confirmar que los episodios no fueron producto de una confusión, sino de una conducta predatoria sostenida en el tiempo.

En los fundamentos del fallo, se hizo especial hincapié en la asimetría de poder presente en el vínculo. El condenado, un hombre joven y funcionario público encargado de la custodia de personas, ejerció una coacción basada en el secreto, una táctica habitual en contextos de abuso intrafamiliar. La sentencia subrayó que el agresor manipuló el afecto y la convivencia para silenciar a la niña, aprovechando que el entorno familiar lo consideraba un adulto de confianza.

Finalmente, la justicia lo declaró autor penalmente responsable del delito de abuso sexual simple, con dos agravantes de peso: la edad de la víctima (menor de 18 años) y la convivencia preexistente en el mismo hogar. Este fallo no solo penaliza un acto individual, sino que reafirma la validez de los protocolos de protección a las infancias y la importancia de la pericia psicológica para iluminar crímenes que ocurren entre cuatro paredes.

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