La Dependencia y la sobreactuación
Análisis de Saúl Gherscovici.
Este 9 de julio, a diferencia de lo que sucedió para la Independencia que se celebró el 4, no hubo en Buenos Aires ni juegos de luces, ni drones conformando banderas, porque parece que esta Argentina de Milei es más proclive a honrar y alabar banderas extranjeras que a las propias, al menos por parte de las autoridades nacionales, de CABA y de las que permitieron que, en el monumento a la Bandera de Rosario, se enarbolen las de Israel y Estados Unidos.
Si hubo el 9 una nueva foto de Milei con algunos gobernadores como: Gustavo Saénz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Claudio Vidal (Santa Cruz), Leandro Zdero (Chaco), Marcelo Orrego (San Juan), Ignacio Torres (Chubut), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rolando Figueroa (Neuquén), Elías Suárez (Santiago del Estero), y el anfitrión Osvaldo Jaldo. Por Córdoba estuvo presente la vicegobernadora, Myriam Prunotto.
De acuerdo a las crónicas, Milei una vez más no habló con los mandatarios pero si hizo todo lo posible para que, mediante una foto y la cadena nacional, quede bien claro que, pese a la asfixia a la que somete a las provincias desde que comenzó a ejercer el poder que le dio la ciudadanía, sigue contando con el respaldo de algunos de los gobernadores, quienes no solo volvieron a viajar y posaron gustosos para la foto, sino que también aplaudieron cuando el mandatario definió a su gobierno como respetuoso del federalismo.
En sus discursos queda claro que el presidente no solo miente respecto al rumbo económico y social de su gestión, sino también cuando asegura enfáticamente que va para un lado cuando en realidad está yendo convencido y gustoso exactamente para el contrario. Porque en su discurso, Milei no solo se jactó de ser un gobierno federal, cuando es todo lo contrario y en sus provincias lo reconocen algunos de los gobernadores que volvieron a aplaudirlo en la noche tucumana de la independencia, también aseguró que su gestión, y sobre todo su equipo económico, están llevando adelante una segunda independencia.
Una vez más, tergiversando la historia y como hace poco quiso apropiarse de Manuel Belgrano y su ideario, el presidente volvió a compararse con los fundadores de la patria grande, con San Martín y el cruce de los Andes, como los independizadores de este siglo XXI. Se trata de una curiosa nueva independencia en la que, a diferencia de la anterior, en lugar de romper cadenas, generar soberanía, libertad económica y social, Milei y los suyos están encadenando al país a decisiones y planes que nada tienen que ver ni con la independencia ni con el ideal que llevó, tanto en 1810 como en 1816, a generar y consolidar revoluciones para sembrar un nuevo camino y voz, lejos de las sojuzgaciones, entregas e imposiciones.
Para que quede claro es muy difícil creer que alguien que está destrozando el Estado, los derechos sociales y políticos, entregando recursos, tierras, tecnología, Educación y saber, este llevando adelante una segunda Independencia ya que, a todos luces, lo que está haciendo es anular lo conseguido para generar una nueva y posiblemente definitiva Dependencia.
También con la selección
Antes de esta confusión expresa y deliberada de lo que significa la Independencia, muy similar a la que desde que dejó los paneles de televisión para meterse en política hace con la Libertad, Milei intento adueñarse del épico triunfo de Argentina ante Egipto. Horas después de tratar de colgarse de Haaland y sus goles con Brasil, Milei salió al aire con sus interlocutores (no podemos presentarlos como periodistas) favoritos y más arrastrados: Gabriel Anello y Alejandro Fantino.
Con el relator de Mitre salió al aire apenas consumada la victoria histórica, fingiendo no demencia sino una disfonía para presentarse como el más hincha de la selección. Con el segundo siguió intentando hacer pasar el triunfo como propio, indentificando su gobierno con la habilidad y perseverancia de Messi y equipo para imponerse ante todo y en las más difíciles. Fantino fue más allá de Anello y sumó al mismo circo simulatorio a la secretaria general de la presidencia, la hermana jefa del presidente, Karina que también agregó algunas palabras para considerar la hazaña futbolística como propia.
Hay que reconocer que Milei siempre trató de apropiarse de la figura de Messi pero en los últimos meses, por la pelea con "el chiqui Tapia", había bajado los elogios, tanto que en el "mundo de redes libertarias" se lo presentaba como un seca nuca del titular de la AFA, con quien el capitán y la totalidad de la selección mantiene una relación estrecha, basada en el trabajo y reconocimiento común. Además, Messi que si posó para una foto con Donald Trump, se la sigue negando al presidente.
La sobreactuación de Milei fue tan extrema que, en diálogo con otro de sus interlocutores oportunos y oportunistas, Luis Majul, adelantó que ya ofreció vaciar la Casa Rosada para, en caso de que se de el título, Messi y la selección puedan celebrarlo donde, salvo lo que pasó en el 2022, siempre se significaron los títulos importantes. Con este ofrecimiento, Milei no solo demostró su desesperación, también su poca sabiduría y sentir futbolístico, donde cualquier iniciado sabe que los goles no se gritan antes de tiempo, menos se celebran los campeonatos antes de conquistarlos y que, como en la vida, a los interesados conversos nunca son tomados como propios.