La historia detrás de la antena de Canal 9 que cayó y el recuerdo de "Ramoncito", quien la ayudó a levantar hace 60 años

La caída de la histórica antena de Canal 9, ocurrida este lunes en medio del temporal de viento, reavivó un recuerdo cargado de emoción entre muchos vecinos. Una de las historias más significativas la compartió Adriana Pereira, hija de "Ramoncito", un trabajador que tuvo un rol fundamental en la colocación original de la torre hace seis décadas.

Adriana había publicado este relato el año pasado, en el marco del aniversario de los 60 años del canal. Pero hoy, con la antena en el suelo, sus palabras volvieron a cobrar un peso especial. Su padre, que falleció recientemente, tenía 92 años y estaba lúcido al contar la aventura que protagonizó en aquellos años de caminos precarios, viento fuerte y esfuerzo puro.

Según narró Adriana, la antena debía ser trasladada hasta un sector del cerro y en aquel entonces se le pidió el traslado a un camionero de YPF. Sin embargo, el viaje no salió como se esperaba: en una curva el camión volcó y la antena nunca llegó a destino. La estructura quedó tirada en plena zona alta.

Fue entonces cuando apareció "Ramoncito", que por aquel tiempo realizaba trabajos particulares en la casa del señor Picón. Ante la urgencia, le preguntaron si podía llevar la torre con su camión. "Si me la desarman, la llevo", respondió sin dudar, fiel a su costumbre de no esquivar ningún trabajo.

Así comenzó una tarea titánica: desarmar la torre en medio del cerro, cargar los fierros uno por uno en el volcador y subirlos para emplazarlos sobre los bloques de hormigón preparados para sostenerla. Con viento fuerte y condiciones durísimas, lograron montarla. Pero una vez instalada, otra ráfaga desacomodó las patas y dejó la antena inclinada, con riesgo de desplomarse.

Lejos de rendirse, "Ramoncito" tuvo una idea que resultó clave: pedir al puerto cuatro gatos hidráulicos industriales -los mismos que se usan para levantar vagones y locomotoras tras un descarrilamiento-. Con uno en cada pata, levantaron la torre de forma simultánea, la alinearon y la corrieron hasta que encastró nuevamente en los bloques.

Gracias a esa estrategia y a la determinación de quienes trabajaron allí, la antena quedó firme y se mantuvo en pie durante más de 60 años.

Hoy, tras el colapso provocado por el temporal, Adriana volvió a compartir esa historia:

"La antena se cayó hoy, pero esta historia va a mantenerse para siempre".

Para ella, y para muchos trabajadores y pioneros de la región, la antena no era solo una estructura: era un símbolo del esfuerzo, la creatividad y la voluntad de quienes ayudaron a construir la historia de los medios en Comodoro.

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