RIGI o SuperRIGI

La mentira del RIGI: Caputo habla de US$ 50 mil millones pero la OCDE muestra apenas US$ 3 mil millones

Caputo habló de anuncios por más de 50.000 millones de dólares. La OCDE registró apenas 3.134 millones de inversión extranjera directa neta hasta diciembre de 2025.

El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó en septiembre de 2024, ante la Bolsa de Comercio de Rosario, que los anuncios de inversión bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones ya superaban los 50.000 millones de dólares. A casi dos años de aquella promesa, los organismos internacionales muestran un resultado que contradice de raíz ese relato: en 2025, Argentina fue el país que menos inversión extranjera directa recibió entre las principales economías de América Latina.

Lo que dice el Gobierno

Desde el lanzamiento del RIGI, la comunicación oficial funcionó siempre sobre la misma lógica: cifras grandes, proyectos estratégicos e interés internacional inédito. En septiembre de 2024, Caputo afirmó ante la Bolsa de Comercio de Rosario que los anuncios ya excedían los 50.000 millones de dólares. Meses después, el jefe de Gabinete Guillermo Francos expuso ante el Congreso que las inversiones presentadas al RIGI totalizaban 33.876 millones de dólares, de los cuales 46,5% ya había sido aprobado.

Los números son reales. El problema es lo que representan: compromisos sobre el papel, no dólares efectivamente ingresados al país.

La trampa del "comprometido"

Existe una distinción que el Gobierno sistemáticamente omite en su comunicación: la diferencia entre inversión comprometida e inversión desembolsada. Una empresa puede firmar un proyecto por diez años, obtener la aprobación del Comité Evaluador y no liquidar un solo dólar en el mercado de cambios durante el primer ejercicio. Eso es exactamente lo que ocurrió.

El flujo neto acumulado de dólares efectivamente ingresados por vía del RIGI alcanzó apenas 762 millones al cierre de marzo de 2026, con un saldo bruto positivo de 1.205 millones y egresos por 452 millones. Ese es el número de caja informado en una presentación del propio Banco Central: 762 millones, no 50.000.

En relación con los montos presentados al régimen, los dólares netos ingresados representan menos del 5 por ciento de lo comprometido. Ahí aparece la diferencia central entre el relato oficial y la realidad económica: una cosa son los proyectos anunciados y otra muy distinta los dólares que realmente entraron al país.

La OCDE pone los números en contexto

El dato más contundente no lo produce la oposición ni una consultora crítica del Gobierno. Lo produce la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Según la OCDE, Argentina captó apenas 3.134 millones de dólares netos de inversión extranjera directa durante 2025, el nivel más bajo entre las principales economías de América Latina.

El ranking regional no deja margen para la interpretación: Brasil recibió 76.877 millones de dólares, México 40.871 millones, Chile 13.152 millones, Colombia 11.462 millones y Costa Rica 5.733 millones. Argentina quedó última con 3.134 millones. El país que el Gobierno presenta como un nuevo destino atractivo para las grandes inversiones globales recibió menos inversión extranjera directa que Costa Rica.

El BCRA también lo dice

El Banco Central publica mensualmente el balance cambiario, que refleja lo que efectivamente entra y sale del sistema. En ese registro, los datos tampoco muestran ninguna lluvia de inversiones. En los primeros cinco meses de 2025, el resultado neto fue negativo: egresos por 2.190 millones de dólares frente a ingresos por apenas 551 millones. El saldo neto negativo de 1.679 millones habría sido, de sostenerse, el peor desde que hay registro.

Durante buena parte del año en que el RIGI debía demostrar su potencia, Argentina expulsó más capital del que atrajo. Ese es el punto que el oficialismo no responde.

La respuesta de Caputo

Cuando el dato de la OCDE se conoció públicamente, el ministro salió a responderlo en la red social X. Caputo rechazó que el dato representara una preocupación para el Ejecutivo. Su argumento textual fue: "No genera ninguna incomodidad. De hecho es lo más lógico viniendo de tantos años de populismo. La inversión extranjera directa suele requerir muchos años de estabilidad económica y política para ser atraída".

La explicación tiene una lógica interna posible. Choca, sin embargo, con el propio discurso que el Gobierno sostuvo durante dos años para vender el RIGI precisamente como una palanca de atracción rápida de capitales. No puede ser simultáneamente un éxito histórico en construcción y algo que naturalmente tarda décadas en verse.

El Super RIGI como reconocimiento implícito

Frente a ese escenario, el Gobierno no revisó el diagnóstico sino que profundizó la apuesta. En los últimos días envió al Congreso el proyecto para implementar un "Súper RIGI", denominado formalmente Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, orientado a captar inversiones superiores a 1.000 millones de dólares en sectores como inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada e infraestructura digital.

La iniciativa, más que una profundización del éxito proclamado, luce como el reconocimiento tácito de que el instrumento original no produjo el efecto prometido.

Los números, sin relato

La comparación es simple. Caputo habló de anuncios por más de 50.000 millones de dólares. La OCDE registró apenas 3.134 millones de inversión extranjera directa neta en todo 2025. El BCRA confirma que el dinero efectivamente ingresado vía RIGI al cierre del primer trimestre de 2026 no llega a los 800 millones de dólares.

Mejor clima de negocios, últimos entre las principales economías de la región. Más anuncios, menos dólares. Esa es la ecuación real del RIGI.

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