Búsqueda

Las horas de angustia por Esmeralda: qué se sabía antes de que apareciera y las dudas que siguen abiertas

Antes de ser encontrada con vida, la desaparición de la nena de 2 años generó un operativo sin precedentes y múltiples hipótesis. Hoy, muchas de esas dudas siguen siendo clave en la investigación.

Antes del alivio que significó el hallazgo con vida de Esmeralda Pereyra López en Cosquín, la investigación transitó horas críticas marcadas por la incertidumbre, la falta de pistas concretas y una creciente preocupación por lo que podía haber ocurrido con la nena de apenas 2 años.

La menor había sido vista por última vez el miércoles alrededor de las 14:30 en su vivienda del barrio San José Obrero. Según la reconstrucción inicial, todo sucedió en cuestión de minutos, en un momento de distracción dentro de la casa.

"Esto se dio mientras su mamá estaba por cambiarla, le había sacado el pañal, pero todavía no le había puesto el pañal nuevo. Su abuela estaba lavando ropa en el patio", se detalló en las primeras horas del caso.

En ese breve lapso, la niña habría salido por una puerta que conectaba el patio con la calle. Sin embargo, esa hipótesis rápidamente empezó a generar dudas tanto en la familia como en los investigadores.

"La chiquita se fue sola, es casi imposible. Estaba descalza y la zona es de muy difícil acceso", se advirtió en medio de la búsqueda, lo que puso en discusión la posibilidad de que se hubiera alejado por sus propios medios.

En ese contexto, una de las versiones que más fuerza tomó fue la de una posible intervención de terceros. "Se la llevaron del frente de la casa", sostuvo una tía de la menor, marcando una línea que sería clave en el avance de la investigación.

Durante esas horas, la causa se manejó con total hermetismo y bajo secreto de sumario, mientras los investigadores trabajaban sin descartar ninguna hipótesis. "No se puede descartar absolutamente nada", era la frase que se repetía en medio de la incertidumbre.

Incluso, como parte del protocolo, también se analizó el entorno más cercano. "También están investigando a su propia familia, no porque sea, sino porque en este momento no se puede descartar nada", se explicó en ese momento.

Uno de los puntos centrales de la investigación fue el análisis de cámaras de seguridad. Se solicitaron registros tanto de viviendas particulares como de accesos a la ciudad, en un intento por reconstruir posibles movimientos.

"Se están analizando todos los accesos", se indicó, mientras el operativo se extendía a rutas y zonas cercanas ante la sospecha de que la menor pudiera haber sido trasladada.

En paralelo, la activación de la Alerta Sofía a nivel nacional reflejó la gravedad del caso y permitió intensificar controles vehiculares y la difusión de la búsqueda en todo el país.

El despliegue fue masivo: más de 90 efectivos, entre policías, bomberos, Gendarmería, canes de rastreo y drones, trabajaron durante toda la noche en rastrillajes intensivos en la zona.

Sin embargo, lo que más desconcertaba a los investigadores era la ausencia total de rastros. No había huellas claras, ni testigos firmes, ni indicios concretos que orientaran la búsqueda.

Ese escenario fue el que mantuvo en vilo a toda la comunidad hasta el momento del hallazgo, que finalmente llegó con vida, pero dejó una serie de interrogantes abiertos.

Hoy, con Esmeralda fuera de peligro, muchas de esas dudas iniciales siguen siendo clave para la Justicia: cómo salió de su casa, si alguien intervino y qué ocurrió durante las horas en las que estuvo desaparecida.

La investigación continúa y busca ahora reconstruir ese tramo crítico de tiempo que, aunque terminó con un final esperanzador, todavía no tiene respuestas claras.

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