León XIV: "El nacimiento de Cristo es el nacimiento de la paz verdadera"
En su primer mensaje Urbi et Orbi, el Papa de origen estadounidense llamó a la responsabilidad personal para vencer el odio y la violencia. Ante una multitud bajo la lluvia, pidió por el fin de los conflictos en Ucrania, Medio Oriente y América Latina
En una jornada histórica marcada por el inicio de un nuevo estilo de liderazgo en la Iglesia Católica, el papa León XIV encabezó este jueves las celebraciones de Navidad con un contundente llamado a la paz mundial y la solidaridad con los marginados. Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, el pontífice brindó su primer mensaje Urbi et Orbi ("a la ciudad y al mundo"), subrayando que la verdadera esencia del cristianismo reside en el amor misericordioso frente a la violencia.
Un mensaje de humildad y compromisoDurante su alocución, recogida por Vatican News, León XIV reflexionó sobre el simbolismo del pesebre, recordando que el Hijo de Dios eligió la pobreza extrema al nacer en un establo. "Jesús se identifica con los marginados y los excluidos", afirmó el Papa, enfatizando que la grandeza humana no reside en el poder, sino en la capacidad de amar, perdonar y solidarizarse con quienes sufren.
Para el pontífice, el nacimiento de Jesucristo representa una "paz que vence el pecado y el odio", pero advirtió que este cambio requiere de una responsabilidad personal activa por parte de los fieles.
Geopolítica del dolor: de Ucrania a SudánAl igual que en la misa de Nochebuena, León XIV dedicó una parte central de su mensaje a las zonas de conflicto. Si bien reiteró su preocupación por las guerras en Ucrania y Medio Oriente, en esta ocasión extendió su plegaria a las crisis que atraviesan América Latina, Myanmar y Sudán, así como a todas las regiones golpeadas por desastres naturales y violencia sistémica.
El "coraje" de los fieles bajo la lluviaLa actividad oficial había comenzado la noche del miércoles con la primera Misa de Gallo de su pontificado. En un gesto inusual, antes de ingresar a la Basílica, el Papa salió a la Plaza de San Pedro para saludar en inglés a los cerca de 5.000 fieles que, pese a una persistente lluvia, se congregaron para seguir la ceremonia a través de pantallas gigantes.
"Los admiro y respeto; les agradezco por su coraje y el deseo de estar aquí", expresó el Papa estadounidense, quien reconoció con humildad que, a pesar de las dimensiones del templo, el espacio resultaba insuficiente para albergar el fervor de la multitud.