Líbranos del mal
Análisis de Saúl Gherscovici.
El gobierno nacional, con los hermanos Milei a la cabeza, quedaron en el centro de la polémica al difundirse material sensible y probatorio de su clara participación, y cobro, en la estafa con la $Libra. Esa por la que, como mínimo, habrían cobrado 5 millones de dólares para ponerla en marcha, a través del "tuit" publicado el día de San Valentín del 2025, que (parece) compartieron Javier, Karina y Adorni en Olivos.
La difusión de estos chats, que el Fiscal Taiano tenía hace un año cajoneado, coincide con un nuevo declive del poder dominante del gobierno sobre el relato, que se hace añicos porque cada vez se aleja más de la realidad que ya no viven sino que sufren la mayoría de los argentinos, a los que ante cada incremento se le escapan de las manos y de los bolsillos los alimentos, alquileres, colectivos, servicios, etc, etc.
Paritarias por debajo de la inflación
La inflación, que Milei "como experto en crecimiento económico con o sin dinero", no puede domar es otro de los golpes que recibe la población, que estaba acostumbrada a convivir con ella pero, recordemos, le prometieron que iban a acabar con ese fenómeno que era el mal de todos los males y que lo iban a hacer de taquito y sin sufrimiento. Tres años después seguimos con la misma inflación que antes de que asuman, o más, con los costos disparados casi hacia la inaccesibilidad y con los sueldos (de los que aún los tienen) destrozados.
Es más, el ministro de Economía Luis Caputo, que ya no sabe cómo conseguir los dólares que todavía algunos tienen en el colchón, "traenos también los de la cara chica", dice el desesperado aviso del Banco Nación, impuso un tope de 2% en las paritarias, sean estas estatales o privadas. Es decir que el mismo gobierno, que se dice liberal-libertario y respetuoso a lo que decida el mercado, impondrá que los "aumentos" salariales sean por debajo de la inflación. En fin...
El affaire de los viajes de Adorni, que es grave pero comparado con el resto es anecdótico, no pudo tapar el escándalo de Libra y allí anda el jefe de Gabinete tratando de retomar ese estilo de vida y de gestión, basado en la burla y estigmatización, pero ya sin la entidad que pensaba poseer para presentarse como un inmaculado ciudadano, dispuesto a deslomarse por el "bien común". Hoy, si es medianamente sincero, cuando se mira al espejo el propio Adorni ve a un claro y sonriente representante de la casta, esa que sigue diciendo que combate y que tiene miedo.
Llevarla a Cristina a declarar por la insólita causa cuadernos tampoco le sirvió al gobierno para desvíar la atención. Una vez más, la ex presidenta utilizó el bochornoso estrado judicial no solo defenderse sino y sobre todo para cuestionar a la "mafia judicial" y describir cómo el plan económico para imponerse no solo necesita "circo" también represión y hambre, que ya se siente y demasiado. Cosa que siempre es, además de vergonzante y triste, peligroso para quien la impulsa y vive de ella.
Un Trump tocado
A todo esto, porque este gobierno se suma tiros en los pies, Milei ve como naufraga, en sangre y petróleo, el plan de ataque rápido que Israel y Estados Unidos a Irán, donde el ejército y la población resiste al ataque, mientras el resto del mundo ya le dice claramente a Trump que levante campamento, porque una semana más y el mundo se queda sin ese petróleo, que ya se disparó, al igual que el precio de los combustibles en todo el mundo.
Como una virtud se define a esa reacción que tiene Milei de acelerar en las curvas, pese a que vea un paredón al final de la misma. En realidad, está claro, no es un mérito ni una templanza ante la adversidad, mucho menos coherencia, sino que es la única forma en la que el presidente sabe manejar, que no es lo mismo que conducir. El problema es que no está jugando con un simulador de carreras, sino que está a cargo de un país y su gente.
Por eso Milei sigue dando discursos cada vez más incoherentes en los que asegura que "el creador nos dio el planeta para destrozarlo", o cuando acusa a los opositores de no trabajar ni bañarse. Para completar esa frase, cargada posiblemente de proyección, la remata con un lamentable chiste sobre la represión que su gobierno aplica a quienes piensan diferente y/o se manifiestan ante el ajuste.
Milei, como un ser de negación total, sigue insistiendo en que Argentina va a ganar una guerra de la que solo forma parte por su decisión constante de alinearse, sin mucho análisis ni comprensión ni humanidad, con quienes llevan adelante las acciones más perversas y sucias de la historia con el solo objetivo de conseguir más petróleo, más tierras, y más sangre ajena para asegurarse su bienestar.
Mientras que alicaída oposición sigue viendo de dónde saca fuerzas para continuar con la investigación de la Estafa Libra, cuya comisión tuvo un desempeño altamente elogioso y valorable, Milei ve por primera vez en mucho tiempo que ya no ocupa el centro del ring porque, de un tiempo a esta parte y pese a que no tiene un retador decidido, no está pudiendo subirse porque, hasta Majul, ya juega a preguntarle como "periodista opositor".
En Mileilandia siguen pasando cosas impensadas y casi todo el tiempo.