Llevó a las nenas a la escuela, regresó a su hogar y la hallaron asesinada en un baldío: detuvieron a su pareja
La joven madre de 30 años era intensamente buscada desde el lunes, cuando no pasó a buscar a sus hijas por la escuela. Su cuerpo fue encontrado envuelto en un cubrecama en un terreno lindero a su casa. El principal sospechoso, su pareja de 21 años, fue detenido luego de que la policía hallara rastros de sangre en la vivienda y lesiones defensivas en su cuerpo.
Estefanía Crystal Monzón, de 30 años, fue hallada asesinada en un terreno baldío colindante a su domicilio ubicado en la calle Rafael Obligado al 100, en el barrio Los Perales de General Rodríguez. Por el femicidio, las autoridades judiciales detuvieron a su pareja, Iván Lencina, de 21 años, quien quedó formalmente imputado bajo la carátula de homicidio agravado por el vínculo.
La desaparición y la alerta escolar
El trágico episodio comenzó a develarse este último martes, cuando la madre de Estefanía se presentó ante la justicia para denunciar su desaparición. La joven había sido vista por última vez el lunes anterior, tras dejar a sus tres hijas -de 6, 11 y 13 años- en su establecimiento educativo.
La primera señal de alarma provino de las autoridades del colegio, quienes advirtieron con preocupación que nadie se había presentado a retirar a la menor de 6 años al finalizar la jornada.
Desde el primer momento, la investigación dirigida por la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 9 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez constató un dato clave: las pertenencias personales de Estefanía -su bicicleta, su cartera, sus auriculares y su billetera- se encontraban intactas dentro de la vivienda que compartía con Lencina. Lo único que faltaba era su teléfono celular, un indicio de que la víctima había regresado al hogar tras dejar a las niñas en el colegio.
Pericias contundentes y rastrillajes con perros adiestrados
Ante las sospechas iniciales, la fiscalía ordenó el traslado de Lencina a la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) y un allanamiento de urgencia en la vivienda. El procedimiento arrojó resultados determinantes: mediante el uso de luces forenses, la Policía Científica detectó manchas hemáticas distribuidas en distintos sectores del inmueble.
A esto se sumó un indicio físico categórico. El joven presentaba lesiones visibles en los puños, los nudillos y los antebrazos, marcas que, de acuerdo con los peritos de la UFI, evidenciaban que había participado en un forcejeo violento y que la víctima había intentado defenderse.
Debido a la oscuridad y a las condiciones del terreno lindero -cubierto de un espeso pastizal-, el rastrillaje debió postergarse hasta el día siguiente. Con la autorización de la propietaria, se desplegó un operativo masivo que incluyó a la fiscal Alejandra Rodríguez, funcionarios judiciales, fuerzas de seguridad, bomberos voluntarios, Infantería, Defensa Civil, drones y una unidad K9 con canes especializados en la detección de restos humanos. Fueron los perros adiestrados los que finalmente lograron ubicar el cuerpo, que se encontraba oculto y envuelto en una especie de cubrecama. Previamente, buzos tácticos habían inspeccionado una pileta de natación en el predio con resultado negativo.
Testimonios desgarradores y reclamo de justicia
Mientras avanzaban los rastrillajes, las tres hijas de la víctima fueron entrevistadas por especialistas en Cámara Gesell. Las menores relataron ante los peritos situaciones de violencia sistemática que sufría su madre, expresando de manera desgarradora: "Era malo con mamá". En tanto, allegados a la víctima, como su amiga María José, indicaron que si bien estaban separados, Lencina continuaba viviendo en la misma casa por falta de recursos habitacionales.
La conmoción en la ciudad derivó en una movilización de vecinos que marcharon sobre la Ruta 7 exigiendo justicia. Tras el hallazgo del cuerpo, la situación judicial de Lencina viró de la aprehensión por lesiones al delito de femicidio. La fiscalía dispuso la realización de la autopsia para determinar con precisión la mecánica y el momento de la muerte, mientras se aguarda la declaración indagatoria del imputado en los tribunales locales.