Lula da prohíbe las apuestas y los casinos online por su impacto en la salud pública y el endeudamiento
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó una medida provisional con vigencia inmediata para prohibir por completo las apuestas deportivas online y los casinos virtuales en el país.
La disposición, que ahora deberá ser debatida y aprobada por el Congreso en un plazo máximo de 120 días, prohíbe de manera tajante la explotación, oferta, intermediación y publicidad de estas plataformas digitales. Ante el inminente bloqueo de las aplicaciones previsto para el próximo 6 de octubre, se estableció que los usuarios tendrán habilitada la opción de retirar sus fondos remanentes hasta las 23:59 del 5 de octubre.
El impacto económico y la justificación oficial
Desde el Ejecutivo justificaron la drástica decisión al señalar los graves efectos que este sector genera sobre la salud pública y la economía doméstica. De acuerdo con cifras oficiales, más de 60.000 millones de reales -equivalentes a unos 11.000 millones de dólares- migran desde el bolsillo de las familias hacia las casas de apuestas, agravando el cuadro de alto endeudamiento que afecta a los hogares brasileños.
Al respecto, el propio mandatario comparó la gravedad de esta industria con problemáticas críticas. "Es algo espeluznante; me recordó al comienzo del crack en este país. Las apuestas en línea son lo mismo, pero a un nivel muy superior porque son digitales y están al alcance de la mano", sostuvo Lula da Silva, quien añadió que el fenómeno "está afectando a la salud mental de millones de personas, personas pobres" y graficó: "Es como el cáncer, o extirpamos el tumor o el tumor acaba con nosotros". En la misma línea, el ministro de Hacienda, Dario Durigan, advirtió sobre el drama social: "Esto causa angustia y vergüenza. Hay gente que incluso se ha quitado la vida por ello".
Fuerte controversia política y rechazo del sector deportivo
El anuncio, realizado a tan solo nueve días de las elecciones presidenciales, desató una intensa polémica política. Sectores de la oposición cuestionaron la oportunidad y el trasfondo de la medida. El senador Flávio Bolsonaro criticó duramente al Gobierno al señalar: "A solo nueve días de las elecciones anuncia que va a acabar con las apuestas, pero fue su Gobierno el que las legalizó. Los casinos virtuales eran considerados una infracción penal en el Gobierno de Bolsonaro, pero con su reglamentación en el actual Gobierno fueron legalizados". Además, acusó al oficialismo de buscar réditos financieros previos: "Cuando autorizó las apuestas, Lula tomó la decisión de perjudicar la vida de las personas para él poder recaudar 20.000 millones de reales y cubrir el agujero provocado por los gastos excesivos del Gobierno. Todo fue fríamente calculado".
Por su parte, operadores comerciales y clubes de fútbol también expresaron su profunda preocupación por las consecuencias económicas de la prohibición y el riesgo de un incremento en la clandestinidad. Desde el Club Flamengo manifestaron su descontento institucional: "No se puede crear una regla, llevar a empresas e instituciones a asumir compromisos basados en ella y, de la noche a la mañana, cambiar todo el marco regulatorio". Asimismo, advirtieron sobre el impacto colateral de la norma: "El cambio golpea de lleno al deporte brasileño. Una decisión de esa magnitud afecta al fútbol profesional, las categorías de base, el fútbol femenino, los deportes olímpicos y los campeonatos".