El otro mundial

Lumumba vive desde un grito que surge desde el silencio de la inmovilidad

Por Saul Gherscovici

Saúl Gherscovici
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Nkuka Mboladinga, más conocido como "Lumumba Vea", se perdió el primer partido de la selección de la República Democrática del Congo contra Portugal por las restricciones que impuso Estados Unidos a los inmigrantes africanos, pero llegó ayer para el enfrentamiento ante Colombia. Desde su colorida inmovilidad, "el hombre estatua de Congo" le contó en silencio a los presentes en el estadio la lucha de su país, primero por la independencia, y ahora por la emergencia humanitaria que vive, en parte por la interesada violencia armada y otro tanto por el recrudecimiento de la epidemia del ébola.

Con su elegante vestimenta, que forma parte de otra particular forma de resistencia de los congoleños y los colores de su bandera (azul, amarillo y rojo), Lumumba Vea hizo que las cámaras, especializadas en seguir movimientos de jugadores y la pelota que viaja aceleradamente de un campo a otro, se enfoque en su quietud, esa que en el medio de la hinchada congoleña mantiene inquebrantablemente durante 90 minutos de juego y los tiempos de hidratación, que en este mundial se impusieron no para preservar a los jugadores sino para vender en medio de los partidos.

El verdadero Lumumba

Con su inmovilidad y pose, Mboladinga homenajea a Patrice Lumumba, el líder del movimiento rebelde que, luego de lograr la Independencia de Bélgica, se convirtió en el primer ministro de la República Democrática del Congo en 1960. En ese lugar, Lumumba solo estuvo un año, ya que por sus ideales independentistas y anticolonialistas fue asesinado en 1961, tras un golpe de Estado alentado por Bélgica y la CIA.

Luego de sufrir torturas, Lumumba fue fusilado por un pelotón en la región de Katanga. Su cuerpo primero fue enterrado pero luego, ante el temor de que su tumba se convierta en un lugar de peregrinación, fue disuelto en ácido para ocultar el crimen y desaparecer su cuerpo, como años después y por 30.000 sufrimos en la Argentina. De Lumumba solo quedó un diente de oro, que un policía belga se guardó como "trofeo de caza". El diente regresó al Congo en el 2022, luego de un largo litigio judicial de la familia, y desató una fiesta en Kinasha, la capital congoleña, en donde se sigue evocando la figura del gran líder, que hoy homenajea Lumumba Vea, en cada partido de la selección.

La Sape

Decíamos que la ropa elegante de Mboladinga también esconde otra manera de protesta muy particular de los congoleños, que nació en la década de 1920, cuando los trajes y zapatos de marca estaban reservados para los ricos, que siempre eran blancos belgas. La Sociedad de Creadores de Ambientes y Personas Elegantes, conocida como La Sape, comenzaron a comprar, con sus ahorros, vestimenta de alta costura de París o Londres, que luego lucían orgullosos y desafiantes a los estereotipos occidentales sobre Africa, y dejando en claro que el lujo y la elegancia también podía ser para los congoleños.

La Sape tenía como regla rigurosa no utilizar más de dos colores, porque consideraban que con tres ya no había refinamiento. Mboladingla rompe un poco esa norma porque, tanto en la clasificación al mundial en los partidos de las eliminatorias africanas como ayer en su primer mundial, utiliza los tres de su bandera. Una manera, junto con su inmovilidad y la imitación de la pose del líder de la independencia de dejar en claro y a todo el mundo que Lumumba Vive, que es lo que significa la traducción del original Lumumba Vea.

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