Luque sobre el perro que cayó a un derrame de petróleo: "Es el reflejo más doloroso del pasivo ambiental que nos dejaron"
El rescate de Nico, un perro que quedó cubierto de petróleo en la zona de Kilómetro 5, volvió a poner en el centro de la escena un problema que atraviesa a Comodoro Rivadavia desde hace décadas. Juan Pablo Luque y José Glinski cuestionaron la situación ambiental de Restinga Alí y reclamaron respuestas sobre quién debe hacerse cargo de los pasivos que dejó la actividad petrolera.
La imagen de Nico, un perro atrapado en petróleo en Comodoro Rivadavia, generó conmoción entre vecinos y volvió a instalar una discusión que excede el caso particular del animal: la situación de los pasivos ambientales de la actividad petrolera en la ciudad.
El animal fue encontrado en la zona de Kilómetro 5, en un sector vinculado al área de Restinga Alí. Bomberos y vecinos participaron del rescate y posteriormente Nico fue trasladado para recibir atención veterinaria, mientras se organizó una cadena de solidaridad para intentar salvarlo.
El episodio fue utilizado como ejemplo por dirigentes políticos para reclamar respuestas al Gobierno de Chubut y volver a poner bajo discusión el destino de las obligaciones ambientales vinculadas con la salida de YPF de distintas áreas petroleras de la provincia.
El exintendente de Comodoro Rivadavia Juan Pablo Luque publicó un mensaje en el que señaló que el caso de Nico representa una consecuencia visible de un problema ambiental que, según planteó, permanece en distintos sectores de la ciudad.
"¿Quién se hace cargo de Nico ahora?", planteó Luque, al destacar que fueron los propios vecinos quienes se organizaron para trasladar al animal y conseguir asistencia.
Según el relato difundido por Luque y Glinski, Nico quedó atrapado en un derrame de petróleo y fue rescatado con intervención de bomberos y vecinos.
La situación generó preocupación por el estado de salud del animal y rápidamente comenzó una campaña de ayuda para afrontar su tratamiento veterinario.
Más allá de la evolución de Nico, el episodio volvió a llamar la atención sobre una problemática que tiene una característica particular en Comodoro: las instalaciones vinculadas con la explotación petrolera conviven con barrios, calles y espacios urbanos.
Por ese motivo, un derrame o la presencia de hidrocarburos en un sector de la ciudad no representa solamente un problema asociado a una instalación industrial aislada, sino que puede terminar afectando directamente a personas, animales y espacios de uso cotidiano.
Restinga Alí es un área especialmente sensible dentro de esta discusión. La concesión que estaba en manos de YPF fue revertida a la Provincia y, posteriormente, quedó bajo la órbita de Petrominera Chubut.
La reversión se hizo efectiva el 8 de enero de 2026, de acuerdo con documentación presentada por YPF ante sus accionistas y con el Decreto provincial 1505/2025. La normativa estableció que el área debía continuar bajo un esquema de operación provincial y que las tareas vinculadas con abandono de pozos y remediación de pasivos ambientales quedarían sujetas al acuerdo firmado entre las partes.
Uno de los puntos centrales del proceso fue la compensación económica de 25 millones de dólares vinculada con eventuales pasivos ambientales. El tema, sin embargo, continúa generando cuestionamientos políticos y judiciales.
De hecho, en agosto de 2026 se presentó ante la Justicia Federal un amparo ambiental colectivo contra el acuerdo entre Chubut, YPF y el Estado nacional. La presentación cuestiona, entre otros aspectos, la liberación de responsabilidad de la petrolera por pasivos ambientales y plantea objeciones respecto de Restinga Alí.
El exintendente de Comodoro Rivadavia sostuvo que el caso del perro debería servir para volver a discutir las consecuencias ambientales de la actividad petrolera.
Luque cuestionó que la discusión sobre Restinga Alí se concentre en las condiciones para conseguir un nuevo operador y reclamó que, antes de avanzar con la explotación, se determine con claridad quién será responsable de los pasivos ambientales existentes.
Su planteo también apuntó contra la reducción de regalías que analiza el Gobierno provincial para hacer más atractiva la futura concesión del área.
El diputado nacional José Glinski también se refirió al episodio y lo vinculó directamente con el problema de los pasivos ambientales de Comodoro Rivadavia.
"El petróleo sigue ahí", señaló al referirse al rescate de Nico, y sostuvo que los pasivos ambientales no deberían ser considerados únicamente como una cuestión técnica o administrativa.
Glinski planteó además que las empresas que explotaron los recursos durante décadas deben asumir las responsabilidades correspondientes por las consecuencias ambientales de esa actividad.
La discusión se encuentra así atravesada por dos cuestiones diferentes, pero relacionadas: por un lado, la necesidad de continuar con la actividad petrolera y conseguir un nuevo operador para Restinga Alí; por otro, la obligación de garantizar que los pasivos existentes sean identificados, controlados y remediados.