Maracaná: Boca le ganó 3-1 a Vasco da Gama y es finalista de la Copa Sudamericana
Con una actuación de puro carácter, el "Xeneize" dio vuelta la serie en Brasil gracias a los goles de Di Lollo, Merentiel y un sablazo inolvidable de Leandro Paredes sobre el final. Ahora, espera rival para la gran definición.
Boca Juniors escribió una página dorada en su rica historia internacional. Esta vez el escenario fue el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro, donde el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena se impuso por 3-1 ante Vasco da Gama y selló su pasaporte a la gran final de la Copa Sudamericana, revirtiendo con autoridad el 0-1 sufrido en el partido de ida en Buenos Aires.
Un arranque furioso para encauzar la serie
Obligado a remontar la desventaja, el "Xeneize" pisó el césped brasileño con una mentalidad totalmente ofensiva y encontró el premio rápidamente. A los tres minutos de juego, tras un preciso córner ejecutado desde la izquierda por Lautaro Blanco, Lautaro Di Lollo se elevó en el área y metió un certero cabezazo cruzado que dejó sin chances al arquero Léo Jardim, igualando la serie de arranque.
El gol temprano llenó de confianza al equipo argentino, que comenzó a lastimar con la velocidad de Sebastián Villa y la constante movilidad de Miguel Merentiel. Tras algunas advertencias del local, como un cabezazo de Thiago Mendes que pasó rozando el palo, Boca volvió a golpear: a los 33 minutos, tras una jugada previa que casi define Villa, Miguel Merentiel apareció con su olfato goleador para estampar el 2-0 y poner al conjunto nacional arriba en el marcador global.
Sufrimiento, asedio brasileño y el ingreso salvador
El complemento mostró un desarrollo diametralmente opuesto. El desgaste físico empezó a pasar factura en la visita, lo que permitió que Vasco da Gama adelantaras líneas con desesperación. El premio para el conjunto carioca llegó a los 65 minutos, cuando José Luis Rodríguez conectó una gran volea de derecha para poner el 1-2 y devolverle la incertidumbre a la llave.
El equipo brasileño arrinconó a Boca y buscó el empate por todas las vías, generando momentos de zozobra e incomodidad defensiva en el área defendida por Álvaro Montero.
Ante el panorama adverso, el cuerpo técnico movió el banco y mandó a la cancha a Leandro Paredes, quien llegó al duelo al límite desde lo físico tras una lesión. Lejos de ser una apuesta tibia, la presencia del mediocampista terminó siendo absolutamente decisiva.
A los 87 minutos, cuando el partido agonizaba y el peligro latía en el área xeneize, Paredes tomó la pelota a más de 30 metros de distancia y sacó un tremendo zapotazo de media distancia que complicó a Léo Jardim y se transformó en el agónico 3-1.
Rumbo a la gran final
Con el pitazo final, se desató la locura y el festejo eufórico de todo el plantel boquense en suelo brasileño. De esta manera, Boca vuelve a meterse en una definición internacional después de tres años y aguarda por conocer a su rival en Barranquilla, que saldrá del choque entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque (con ventaja parcial de 3-0 para los brasileños). El sueño continental está más vivo que nunca.
Foto: EFE