"Mató a tantas mujeres que ya no podía llevar la cuenta": el caso del asesino de Green River
Gary Ridgway aterrorizó durante décadas al estado de Washington. Fue condenado por 49 homicidios, aunque se cree que sus víctimas superan las 70.
La historia de Gary Ridgway, conocido como el asesino de Green River, es uno de los casos más impactantes y prolongados de la criminología en Estados Unidos. Su accionar se extendió desde principios de los años ochenta hasta su detención en 2001, tras años de investigación sin resultados concluyentes.
El criminal centraba su accionar en mujeres en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas en situación de calle o que ejercían el trabajo sexual. Las contactaba y las trasladaba a zonas aisladas, donde cometía los asesinatos mediante estrangulamiento.
Los primeros restos fueron hallados en las orillas del río Green, en el estado de Washington, lo que dio origen al apodo que generó temor durante años en la región.
Durante mucho tiempo, Ridgway logró eludir a la Justicia. Mantenía una vida aparentemente normal, trabajaba como pintor de vehículos y no despertaba sospechas. Incluso fue interrogado en varias ocasiones y llegó a superar una prueba de polígrafo, lo que retrasó su detención.
El avance de la tecnología forense fue clave para resolver el caso. En 2001, el análisis de ADN permitió vincularlo con los crímenes, lo que derivó en su arresto.
Tras su detención, acordó con la fiscalía evitar la pena de muerte a cambio de brindar información sobre los cuerpos de sus víctimas. En ese contexto, confesó haber asesinado a tantas mujeres que no podía precisar el número exacto.
Si bien fue condenado por 49 homicidios, las estimaciones indican que la cifra real podría superar las 70 víctimas.
Sus declaraciones impactaron por su frialdad. Admitió que veía a sus víctimas como objetos descartables, una visión que permitió a los investigadores profundizar en el perfil psicológico del agresor.
El caso marcó un antes y un después en la investigación criminal, no solo por la magnitud de los hechos, sino también por el papel fundamental que tuvo la ciencia forense en su resolución.
Además, impulsó cambios en los protocolos de búsqueda de personas desaparecidas y en el trabajo de los laboratorios genéticos, consolidándose como un caso de referencia en el estudio de la psicopatología criminal.