Milei aprieta cada vez más el cinturón: 9 de cada 10 argentinos creen que necesitan dos empleos o más para llegar a fin de mes
El 86,6% considera que una sola fuente de ingresos ya no alcanza para vivir. El dato más demoledor es que casi la mitad cree que hacen falta tres trabajos o más. Además, el 66% agota su dinero antes o al llegar al día 20 y apenas el 9,3% consigue terminar el mes con capacidad de ahorro.
Tener trabajo dejó de ser garantía de llegar a fin de mes. En la Argentina de Javier Milei, casi nueve de cada diez personas consideran que necesitan al menos dos empleos o fuentes de ingreso para afrontar sus gastos mensuales.
El dato surge del Monitor de Opinión Pública de julio, elaborado por Zentrix Consultora. Ante la pregunta sobre cuántos empleos o fuentes de ingreso necesita actualmente una persona para llegar a fin de mes, apenas el 7,2% respondió que con uno alcanza.
En cambio, el 42,4% sostuvo que se necesitan dos y un contundente 44,2% afirmó que hacen falta tres o más. Sumados, representan el 86,6% de los consultados.
La cifra más brutal ni siquiera es la de quienes creen que hace falta duplicar el esfuerzo. Casi la mitad de los argentinos consultados considera que para sostenerse necesita tres empleos, ingresos o entradas de dinero diferentes.
El estudio no afirma que el 86,6% tenga actualmente dos o más trabajos. Lo que mide es algo igualmente alarmante: la percepción generalizada de que un único sueldo dejó de ser suficiente para vivir. La idea tradicional de que una persona podía mantenerse con su empleo principal aparece prácticamente destruida.
El sueldo se termina antes que el mes
La sensación de que hacen falta varios ingresos no aparece aislada. El mismo informe señala que el 66% de los consultados agota su dinero antes o al llegar al día 20 del mes.
Un 11,1% consigue sostenerse apenas hasta el día 5; otro 12,8%, hasta el día 10; el 22,3% llega al día 15 y el 19,8% alcanza solamente hasta el día 20.
Apenas el 23,8% llega a fin de mes sin capacidad de ahorro y sólo el 9,3% consigue completar el mes y guardar algo de dinero.
Esto significa que, para dos de cada tres personas, el problema ya no es cuánto pueden ahorrar o qué proyecto pueden financiar. La preocupación es mucho más elemental: cómo cubrir los últimos diez días del mes una vez que el salario desapareció.
Los jóvenes, todavía más asfixiados
La situación es especialmente grave entre las personas de 18 a 39 años. En esa franja, el 85,5% ya no dispone de ingresos al llegar al día 20.
Sólo el 10,9% de los jóvenes alcanza el final del mes y apenas el 1,5% puede hacerlo con alguna capacidad de ahorro. Entre quienes tienen entre 40 y 59 años, el 60,6% agota sus ingresos al día 20; entre los mayores de 60, la proporción llega al 61,1%.
La generación que debería estar formando una familia, accediendo a una vivienda o construyendo un patrimonio es justamente la que menos margen económico tiene. No solamente necesita más ingresos: prácticamente no dispone de un colchón para afrontar una emergencia.
El ajuste se siente cada vez más
El título no se sostiene únicamente sobre una fotografía aislada de julio. La evolución del propio relevamiento muestra que la percepción del deterioro económico se profundizó durante los últimos meses.
En febrero, el 76,1% consideraba que su salario no le ganaba a la inflación. En julio, esa respuesta llegó al 87,4%, un incremento de más de 11 puntos en apenas cinco meses. Sólo el 9,8% afirma actualmente que sus ingresos están superando el aumento de los precios.
La evaluación negativa de la economía personal también subió: pasó del 30,6% en enero al 42,8% en julio. En paralelo, la valoración negativa de la situación económica del país avanzó desde el 46,9% de febrero hasta el 61,8% registrado en la última medición.
El malestar incluso atraviesa a quienes respaldan al Gobierno. Entre los votantes oficialistas, el 73% reconoce que su salario no le está ganando a la inflación. Entre los opositores, la respuesta negativa alcanza el 97,1%.
La inflación baja, pero el alivio no llega
El Gobierno nacional exhibe la desaceleración de la inflación como su principal logro. El IPC aumentó 1,9% en junio y registró una variación interanual del 33,5%.
Los datos oficiales también muestran que el índice general de salarios aumentó 35,9% interanual en mayo, frente a una inflación del 33,2% para ese mismo período. Sin embargo, se trata de promedios generales que no representan necesariamente la situación de cada trabajador ni la composición particular de gastos de cada hogar.
Otro indicador oficial ofrece una imagen menos favorable. La Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables pasó de $1.428.661 en mayo de 2025 a $1.849.728 en mayo de 2026, una suba cercana al 29,5%, inferior al 33,2% de inflación interanual registrada durante ese período. El RIPTE mide exclusivamente remuneraciones imponibles de trabajadores registrados estables y no representa a todo el universo laboral, pero muestra que una parte del empleo formal continuó perdiendo poder adquisitivo.
La diferencia explica parte de la aparente contradicción. La inflación puede desacelerarse, y un índice promedio de salarios incluso puede ubicarse temporalmente por encima, sin que eso garantice que cada trabajador haya recuperado lo perdido ni que vuelva a alcanzar con un solo ingreso.
Más trabajadores buscan otro empleo
Las cifras oficiales del mercado laboral tampoco miden cuántos argentinos tienen varios trabajos, pero muestran una presión creciente por conseguir más horas o ingresos.
Durante el primer trimestre de 2026, la desocupación fue del 7,8%, la subocupación alcanzó el 11,1% y la tasa de ocupados demandantes de empleo llegó al 15,8%. Es decir, una parte importante de quienes ya tenían trabajo seguía buscando activamente otra ocupación.
Estos datos no pueden sumarse ni compararse directamente con el 86,6% de la encuesta de Zentrix porque responden a preguntas y metodologías diferentes. Pero ayudan a entender por qué se extendió la percepción de que un solo trabajo ya no alcanza.
De la deuda al pluriempleo
El ajuste obligó a modificar el orden de las preocupaciones. Primero se utilizaron los ahorros; después aparecieron la tarjeta, las cuotas y los préstamos. Ahora, incluso endeudarse parece insuficiente y se instala la idea de que para sobrevivir hay que multiplicar los empleos.
El mismo informe revela que el 61,9% tomó alguna deuda o crédito durante los últimos seis meses y que, entre quienes se endeudaron, el 53,7% lo atribuyó a que sus ingresos no cubrían los gastos básicos.
El crédito dejó de ser una herramienta para comprar una vivienda, cambiar el auto o financiar un proyecto. Para miles de familias funciona como una prolongación artificial del sueldo. Pero cuando tampoco alcanza la tarjeta, la única alternativa que aparece es trabajar más.
El costo político
El deterioro del bolsillo ya tiene consecuencias sobre la valoración del Gobierno. En julio, el 58,8% desaprobó la gestión de Javier Milei, frente a un 31,4% que la aprobó. La imagen personal del Presidente registró números similares: 58,5% de negativa y 30,9% de positiva.
La economía nacional puede exhibir una inflación más baja y algunos indicadores generales favorables. Pero la sociedad evalúa el programa económico desde una experiencia mucho más concreta: cuánto dura el salario, cuántas cuentas puede pagar y cuántos trabajos necesita para sostenerse.
Y la conclusión de la encuesta es lapidaria: para casi nueve de cada diez argentinos, un solo empleo ya no alcanza. Para casi la mitad, ni siquiera bastan dos.
Aclaración metodológica
El relevamiento incluyó 1.468 casos de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fue realizado entre el 21 y el 30 de julio de 2026. La encuesta fue autoadministrada por internet y alcanzó a personas mayores de 16 años con acceso a la red. La muestra es no probabilística, cuotada por sexo, edad y región, por lo que sus resultados deben interpretarse como una medición nacional de percepciones y no como un registro efectivo de cuántas personas tienen actualmente varios empleos. Tampoco corresponde extrapolar sus resultados directamente a provincias o localidades.