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Murió Antonio Ubaldo Rattín: ídolo de Boca Juniors y símbolo eterno del fútbol argentino

A los 89 años falleció uno de los grandes referentes históricos de Boca Juniors y de la Selección Argentina. Capitán, líder y protagonista de un episodio que cambió las reglas del juego a nivel mundial.

 El fútbol argentino amaneció de luto este sábado 11 de julio tras confirmarse la muerte de Antonio Ubaldo Rattín, una de las figuras más emblemáticas de la historia de Boca Juniors y referente indiscutido de la Selección Argentina. Tenía 89 años y dejó una huella imborrable tanto dentro como fuera de la cancha.

Rattín fue mucho más que un mediocampista defensivo: representó una forma de entender el fútbol basada en el liderazgo, la entrega y la inteligencia táctica. Su legado sigue vigente en una posición, la del volante central, que hoy continúa siendo clave en el esquema de cualquier equipo competitivo.

Con 382 partidos y 28 goles, Rattín construyó una carrera íntegra en Boca Juniors, algo cada vez más raro en el fútbol moderno. Ganó seis títulos locales entre 1962 y 1969 y fue subcampeón de la Copa Libertadores 1963, en una época donde el club comenzaba a consolidarse como potencia continental.

Su presencia imponía respeto: medía 1,90 metros, tenía una gran capacidad de lectura del juego y era la voz de mando dentro del campo. Por eso, hinchas y periodistas lo bautizaron como "el alma de Boca".

En reconocimiento a su trayectoria, el club lo homenajeó en 2015 con una estatua en el Museo de la Pasión Boquense, reafirmando su lugar entre los máximos ídolos de la institución.

Con la camiseta de la Selección Argentina disputó 32 partidos a lo largo de una década y jugó dos Copas del Mundo: Chile 1962 e Inglaterra 1966. También integró el plantel campeón de la Copa de las Naciones de 1964, un torneo internacional de gran prestigio en su época.

Sin embargo, su nombre quedó grabado en la historia del fútbol mundial por lo ocurrido en el Mundial de Inglaterra 1966. En el partido ante el seleccionado local, Rattín fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein en medio de una situación confusa, ya que no hablaban el mismo idioma.

La protesta del capitán argentino y la incomprensión general del fallo derivaron en una de las decisiones más importantes de la FIFA: la implementación de las tarjetas amarilla y roja para mejorar la comunicación arbitral, un cambio que transformó el deporte para siempre.

Tras su retiro, Rattín tuvo un breve paso como entrenador. Dirigió a Boca en 1980, donde logró una remontada destacada en el torneo Metropolitano, y también pasó por Gimnasia y Esgrima La Plata y Estudiantes de Río Cuarto.

Ya alejado del fútbol profesional, incursionó en la política como diputado nacional entre 2001 y 2005, y luego como concejal en Vicente López. Su perfil siempre estuvo ligado al liderazgo y la representación, tanto en el deporte como en la vida pública.

 Boca Juniors lo despidió con un mensaje emotivo, recordándolo como "ídolo y emblema". Y así quedará en la memoria colectiva: como uno de los grandes nombres del fútbol argentino. 

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