Salud

Niños que solo comen tres o cinco alimentos: una nutricionista explicó cuándo preocuparse y cómo ayudarlos

La licenciada Ana Bobatto abordó las dificultades alimentarias que pueden presentar niños con desafíos en el neurodesarrollo, especialmente aquellos dentro del espectro autista. En Radio del Mar explicó por qué algunos rechazan determinadas texturas, colores o sabores y compartió estrategias para ampliar su alimentación sin obligarlos a comer.

Hay niños que durante sus primeros años comen una gran variedad de alimentos y que, de un momento a otro, comienzan a rechazar casi todo lo que se les ofrece. Algunos aceptan únicamente tres o cinco comidas, otros prefieren alimentos de un mismo color o necesitan que cada preparación esté separada en el plato.

Estas situaciones generan preocupación en las familias, especialmente cuando los cambios se vuelven cada vez más frecuentes y empiezan a afectar la alimentación cotidiana.

La licenciada en Nutrición Ana Bobatto abordó esta problemática durante su columna de hábitos saludables en Radio del Mar, donde explicó que la selectividad alimentaria puede presentarse en niños con desafíos en el neurodesarrollo, particularmente en aquellos que se encuentran dentro del espectro autista.

"Nos pasa mucho que esto empieza con los niños que empiezan a tener cada vez más selectividad alimentaria. Antes comían de todo y de golpe comen tres alimentos o cinco alimentos", señaló.

La profesional explicó que algunas de estas dificultades están relacionadas con la sensibilidad sensorial, que puede hacer que determinados olores, sabores o texturas resulten difíciles de tolerar.

"Por ahí comen todo de un mismo color, no se pueden mezclar las comidas, les cuesta mucho las texturas en los platos, comen solamente, por ejemplo, cosas crocantes", describió.

No siempre es un capricho: por qué algunos niños rechazan ciertos alimentos

Bobatto advirtió que uno de los errores más frecuentes es interpretar el rechazo alimentario como una conducta caprichosa.

Explicó que algunos niños necesitan mantener rutinas muy específicas y pueden notar diferencias entre alimentos que para otras personas resultan prácticamente idénticos.

"Ya saben que su comida segura o con la que vão a estar bien son los fideos de determinada marca o galletitas de determinada marca", ejemplificó.

En ese sentido, remarcó que la sensibilidad puede ser tan marcada que incluso un cambio de marca modifica completamente la experiencia del niño.

"Decimos, bueno, hace manía, solamente quiere comer esta galletita, es un capricho. No, muchas veces realmente ellos le sienten un sabor totalmente distinto", explicó.

Por eso, recomendó evitar las imposiciones y comprender que la incorporación de nuevos alimentos puede requerir un proceso gradual.

Cuándo consultar con un profesional

La nutricionista destacó que, cuando la variedad de alimentos se reduce considerablemente, es importante realizar una consulta para prevenir posibles dificultades nutricionales.

"Cuando pasa esto, que ya realmente vemos que hay muy poquitos alimentos que consumen, que ya lo vemos con menos energía, que por ahí vemos que no descansa bien, nos vemos por ahí un poquito más pálidos, bueno, todo esto es motivo de consulta", explicó.

Bobato recomendó acudir al pediatra y a un profesional de nutrición y, cuando corresponda, trabajar con un equipo interdisciplinario.

También advirtió que algunas familias, en su intento por lograr que sus hijos coman mejor, terminan preparando numerosas comidas diferentes sin conseguir resultados.

"A veces uno en el afán de querer ir probando más cosas, uno por ahí cocina cinco platos diferentes durante el día para que pruebe nuestro hijo, y en ese afán siguen pasando los meses y a veces perdemos de vista esto que es tan importante, que hacer una consulta a tiempo", sostuvo.

Cómo incorporar nuevos alimentos sin generar rechazo

Entre las estrategias que compartió, Bobato recomendó comenzar siempre por los alimentos que el niño ya acepta.

Por ejemplo, si habitualmente come arroz blanco, pollo y papa, no es conveniente presentar de golpe un plato lleno de verduras y preparaciones desconocidas.

La propuesta consiste en mantener esos alimentos habituales y agregar una pequeña porción de algo nuevo, preferentemente separado.

"Tratemos de mantener esto, mantenerle el arroz blanco, un poquito de pollo, un poquito de papa y un alimento nuevo, un poco, pero en un plato por ahí separado", explicó.

El objetivo inicial no necesariamente es que el niño coma ese alimento, sino que pueda acercarse progresivamente.

"Así lo que lo invitamos también es a que lo huela, que lo sienta, que lo toque, y con eso ya vamos abriendo una puertita a la aceptación", señaló.

Cocinar juntos también puede ayudar

Otra recomendación fue involucrar a los niños en la preparación de las comidas, sin exigirles que prueben lo que están manipulando.

Bobato mencionó como ejemplo la posibilidad de invitarlos a lavar un brócoli, cortarlo o colocarlo sobre la mesa.

"Que no haya una obligación en probarlo, sino que lo dejamos ahí para que tenga esa curiosidad misma o que manipule el alimento. Ya con que lo manipule es un montón", destacó.

Según explicó, el proceso de aceptación puede ser rápido en algunos casos y llevar bastante tiempo en otros.

"El hecho de que lo huela, lo toque, hasta que lo pueda comer lleva por ahí bastante tiempo, o a veces es muy cortito el tiempo, depende de cada niño", sostuvo.

Pequeños cambios en las comidas que ya conocen

La profesional también propuso introducir modificaciones graduales en alimentos familiares.

Por ejemplo, si un niño acepta una manzana pelada, se le puede ofrecer la misma fruta cortada de otra manera.

Otra posibilidad es trabajar con preparaciones que mantengan una textura conocida, como hamburguesas caseras de pollo, e incorporar progresivamente otros ingredientes.

Bobato mencionó el zucchini como una verdura que suele utilizarse en este tipo de preparaciones por su sabor y olor suaves.

"Podés hacer estos pequeños cambios dentro de lo que ya acepta", recomendó.

También sugirió probar distintas preparaciones crocantes, como nuggets caseros, hamburguesas de carne o de legumbres, siempre teniendo en cuenta las preferencias y posibilidades de cada niño.

Respetar las texturas y evitar las pantallas durante las comidas

La nutricionista remarcó que respetar las preferencias sensoriales puede facilitar la incorporación de nuevos alimentos.

Si un niño necesita que las comidas no se mezclen, recomendó servirlas por separado en lugar de insistir con una presentación que le genere rechazo.

También destacó la importancia de observar las señales de hambre y saciedad, especialmente cuando existen dificultades para expresarlas verbalmente.

Algunos niños pueden acercarse a la mesa cuando tienen hambre o apartar el plato cuando ya están satisfechos.

"Es muy importante prestarles atención a sus señales", explicó.

Finalmente, recomendó evitar el uso de celulares, televisores y otras pantallas durante las comidas.

"Necesitan ir creando ese vínculo con la comida, prestar atención a los sabores y prestar el foco a lo que están haciendo en ese momento y que no se distraigan", sostuvo.

Bobato también mencionó la levadura nutricional como un ingrediente que puede incorporarse a determinadas preparaciones, aunque cualquier estrategia destinada a compensar una alimentación muy restringida debe evaluarse según las necesidades nutricionales de cada niño.

La especialista insistió en que no existe una única estrategia que funcione para todos y que el acompañamiento profesional resulta fundamental cuando la selectividad alimentaria comienza a comprometer la variedad de la dieta o el bienestar del niño.

Fuentes: Radio del Mar

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