Ocho de cada diez trabajadores asalariados enfrenta dificultades para alimentarse durante su jornada laboral
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA reveló que el 83,5% de los trabajadores sufre algún tipo de vulnerabilidad alimentaria en el trabajo. Muchos reducen la cantidad de comida o eligen alimentos menos nutritivos por motivos económicos.
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), elaborado en conjunto con la empresa Edenred, reveló que el 83,5% de los trabajadores asalariados en Argentina enfrenta algún tipo de vulnerabilidad alimentaria durante su jornada laboral por razones económicas.
El estudio señala que solo el 16,5% de los asalariados logra mantenerse al margen de restricciones alimentarias mientras trabaja. En contraste, una amplia mayoría debe modificar sus hábitos de alimentación debido a la pérdida de poder adquisitivo.
Entre los principales datos del informe, se destaca que el 61,1% de los trabajadores se saltea comidas durante la jornada laboral, mientras que el 78,5% opta por alimentos menos nutritivos por cuestiones económicas. En el 56,2% de los casos ambas privaciones se combinan, lo que implica que los empleados comen menos y además de peor calidad.
El trabajo también indica que uno de cada cinco trabajadores directamente no realiza pausas para comer durante su jornada laboral. En ese sentido, el 26% aseguró haber dejado de alimentarse en el trabajo por motivos económicos, el 46,7% lo hace de manera ocasional y otro 14,4% de forma regular.
Las dificultades se profundizan en determinados sectores. El riesgo de sufrir simultáneamente ambas privaciones -comer menos y peor- es mayor entre las mujeres (60,1%) y los jóvenes de entre 18 y 29 años (66,8%). También se registra una mayor incidencia en las regiones del NOA (65%) y NEA (62,3%), donde la crisis de ingresos es más pronunciada.
El informe además marca diferencias según el nivel educativo y el tipo de empleo. A medida que aumenta la formación académica, disminuye la proporción de trabajadores afectados. Asimismo, los profesionales y directivos presentan menos dificultades que los trabajadores no calificados.
En cuanto al ámbito laboral, el 70% de los empleados del sector público enfrenta ambas formas de inseguridad alimentaria, mientras que en el sector privado el porcentaje se reduce al 50,3%.
El ingreso también resulta determinante: entre quienes perciben salarios de hasta $800.000 mensuales, el 68,8% sufre ambas privaciones, cifra que desciende al 31,6% entre quienes superan los $2.000.000.
El informe también analiza el impacto del teletrabajo. Según el estudio, solo el 16,1% de quienes trabajan de manera remota sufre esta doble privación, lo que lo convierte en uno de los factores que atenúan el problema, aunque aclaran que no es una solución aplicable a todos los sectores productivos.
Por otra parte, la situación mejora cuando las empresas ofrecen algún tipo de asistencia alimentaria. En ese sentido, el 69% de los trabajadores considera útil recibir una contribución diaria de $10.000 para cubrir gastos de comida, aunque actualmente solo el 44,4% de los asalariados recibe algún tipo de beneficio de este tipo.
El relevamiento se realizó sobre 1.171 casos con representatividad nacional y tuvo como objetivo analizar las condiciones de alimentación de los trabajadores durante la jornada laboral, así como las estrategias que adoptan frente a la caída del poder adquisitivo.