Ormuz abierto y la Cuenca del Golfo San Jorge en la mira
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán provocó una caída inmediata del precio del crudo internacional. Para la Cuenca del Golfo San Jorge, con yacimientos maduros y costos en alza, la noticia llega en el peor momento.
Después de meses de tensión extrema, Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo para poner fin al conflicto y avanzar en la reapertura del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más sensible del planeta para el comercio global de hidrocarburos. El crudo Brent, referencia argentina en el mercado energético, cayó un 5% hasta los 82,91 dólares por barril, en una jornada que alteró las expectativas de toda la industria energética internacional.
El entendimiento extiende el alto el fuego por 60 días y abre la puerta a conversaciones nucleares, en lo que representa el mayor avance diplomático desde el inicio de las hostilidades. El presidente Donald Trump fue quien comunicó el acuerdo a través de su red Truth Social, celebrando el inminente regreso de los cargamentos de crudo al mercado mundial.
Entre los puntos centrales del acuerdo figura la reapertura progresiva del estrecho, el fin del bloqueo naval y la retirada de minas, aunque Irán advirtió que la apertura será gradual y bajo determinadas condiciones. La cuestión nuclear sigue siendo el mayor punto de fricción sin resolver entre ambas potencias.
Alivio en los mercados, pero con advertencias
"El petróleo abre 5% abajo y vuelve a 80 dólares el barril, valor de comienzo de la guerra, en línea con el acuerdo EEUU-Irán que liberaría el Estrecho de Ormuz. El precio del gas europeo también baja y queda en 14 dólares por millón de BTU", señaló Daniel Dreizzen, titular de la consultora Aleph Energy.
La reacción de los mercados financieros fue inmediata. Las bolsas asiáticas operaron con subas de hasta el 6% y los futuros de Wall Street avanzaron impulsados por una mejora en el apetito por riesgo global. Sin embargo, especialistas del sector marítimo advirtieron que la normalización del tránsito podría llevar tiempo, por las condiciones técnicas que aún deben verificarse en la zona.
No obstante, el entendimiento político no implica una apertura automática del corredor. La limpieza de la zona de operaciones y la verificación de las condiciones de seguridad para la navegación representan un desafío logístico considerable, que podría postergar el regreso pleno del tráfico comercial de hidrocarburos.
Las negociaciones también contemplan el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes, medida que podría facilitar nuevamente las exportaciones del país persa y contribuir a aliviar las restricciones sobre la oferta mundial de crudo, con consecuencias directas sobre la cotización internacional.
El Golfo San Jorge, ante la peor combinación posible
"Del pico de 110 dólares el barril de solo hace un mes, el precio bajó un 23%. Por ahora no hay tráfico significativo por el Estrecho. El dilema central es si el precio volverá al valor pre-guerra de 65 dólares o si hay un nuevo equilibrio geopolítico con una prima de riesgo que llegó para quedarse", planteó Dreizzen.
Para la Cuenca del Golfo San Jorge, este escenario llega en un momento de extrema fragilidad. La cuenca registró una caída interanual del 12,6% en su producción, al pasar de casi 194.000 barriles diarios en diciembre de 2024 a 169.541 barriles en el último mes de 2025, en un proceso que acumula seis años consecutivos de retracción.
La caída del Brent impacta de manera mucho más crítica en las cuencas convencionales de Santa Cruz y Chubut que en Vaca Muerta, cuyo precio de equilibrio se ubica cerca de los 35 a 40 dólares el barril. En el crudo convencional, los márgenes de rentabilidad son sensiblemente más ajustados y la tolerancia a la baja de precios, menor.
Los precios del petróleo con tendencia a la baja y un tipo de cambio atrasado aceleraron la curva de declino de la cuenca, cuya retracción geológica se remonta a varios años atrás. En ese contexto, la provincia lleva tiempo reclamando una ley de incentivos a las cuencas maduras y la eliminación de retenciones a las exportaciones.
La nueva realidad para los combustibles locales
Daniel Dreizzen planteó con claridad cuáles son las consecuencias inmediatas para Argentina: los combustibles no bajarán en el corto plazo, al menos durante los próximos dos meses. Según el especialista, los precios locales fueron calculados sobre la base de un Brent de aproximadamente 95 dólares el barril, lo que genera un buffer que debe absorberse antes de trasladar cualquier baja al surtidor.
"Las inversiones en Vaca Muerta: 80 dólares el barril sigue siendo un precio muy competitivo para invertir. Pero 65 dólares ya se acerca demasiado al breakeven, el precio de equilibrio para invertir", advirtió el titular de Aleph Energy.
Esta lectura es relevante porque el precio de equilibrio en el no convencional es sensiblemente más alto que en otros yacimientos del mundo. Si el crudo continúa retrocediendo hacia los valores pre-conflicto, el flujo de inversiones hacia la roca madre neuquina comenzaría a moderarse, con efectos directos sobre el ritmo de crecimiento del sector.
Vaca Muerta y el GNL, atentos al nuevo equilibrio
La pregunta que hoy sobrevuela los despachos del sector energético argentino es si el nuevo precio del petróleo refleja un equilibrio transitorio o si la prima de riesgo geopolítico que se incorporó en los últimos meses llegó para quedarse. La respuesta determinará, en buena medida, el ritmo de desarrollo de los grandes proyectos exportadores de la Argentina.
Dreizzen fue contundente respecto de los proyectos de GNL: si el precio del gas europeo volviera a valores por debajo de los 10 dólares por millón de BTU, la presión sobre la competitividad de las iniciativas argentinas sería muy intensa. Con el gas ya en 14 dólares, la distancia con ese umbral crítico es menor de lo que se preferiría desde Buenos Aires.
En ese marco, el futuro del precio internacional del crudo dependerá de si el Estrecho de Ormuz efectivamente retoma su operatoria plena. Según el análisis de Aleph Energy, si la apertura se consolida, el barril seguirá cediendo posiciones en el corto plazo, lo que obligará a la industria argentina a recalibrar sus proyecciones de producción e inversión para los próximos trimestres.