Pánico y oficinas vacías: Meta echa a 8.000 empleados por la IA
Mark Zuckerberg despidió a 8.000 trabajadores para financiar su carrera hacia la "superinteligencia". El clima en las oficinas vacías oscila entre la angustia, las protestas contra los algoritmos y ejecutivos que admiten que "todo es una porquería".
La reconversión de Meta hacia la inteligencia artificial ya no es solo una promesa corporativa de cara a Wall Street; se ha transformado en un proceso traumático para sus propios trabajadores. La firma propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp concretó el despido de 8.000 empleados -el 10% de su plantilla global- en una jornada marcada por oficinas vacías, correos electrónicos de madrugada y una creciente resistencia interna contra los métodos de Mark Zuckerberg.
Los despidos comenzaron de manera implacable en Singapur a las 4:00 a. m. hora local del miércoles, mediante notificaciones digitales, y se extendieron en cascada por el Reino Unido, Estados Unidos y el resto de las sedes del gigante tecnológico en sus respectivos husos horarios. La jefa de recursos humanos de Meta, Janelle Gale, había ordenado días antes que todo el personal trabajara desde sus casas, dejando los imponentes complejos de la empresa desiertos.
A la par de las desvinculaciones, otros 7.000 empleados sobrevivientes se enteraron de que serán reasignados de forma obligatoria a nuevos proyectos de IA. La reestructuración generó un profundo malestar debido a una cruda paradoja: los mismos ingenieros despedidos ayudaron a construir las tecnologías que hoy los reemplazan. El impacto se da además en un contexto de ganancias récord para Meta, lo que llevó a muchos trabajadores a cuestionar abiertamente la necesidad ética de los recortes.
"Nunca hay un momento aburrido": la despedida interna
Entre la noche del martes y la mañana del miércoles, el clima dentro de la comunidad de Meta combinó el desasosiego con la resignación. En Nueva York, cientos de empleados se congregaron en un evento social cuyo lema de invitación decía de forma irónica: "Compadecerse o celebrar, elige tu veneno. Nunca hay un momento aburrido".
Ya consumados los despidos, el directorio interno se convirtió en el único termómetro para saber quiénes continuaban en la empresa. En los foros corporativos, los empleados comenzaron a reaccionar en masa utilizando emojis de ensalada, un código interno que adoptaron como señal de homenaje y respeto hacia los caídos. Entre las víctimas del recorte se encuentra, incluso, personal que había sido contratado hace menos de un mes.
Como contrapartida, las condiciones de salida incluyeron un paquete de 16 semanas de indemnización básica, sumando dos semanas adicionales por cada año de antigüedad en la firma. En el otro extremo, para frenar la fuga del talento considerado "crítico" de cara al nuevo norte de la empresa, los ejecutivos ofrecieron incentivos de retención de hasta 500.000 dólares en acciones adicionales, aunque algunos directivos rechazaron la oferta y decidieron marcharse de todos modos.
Rebelión por el "rastreo" de datos
La tensión interna escaló a niveles inéditos tras conocerse que Meta implementará un agresivo programa para rastrear la actividad y los datos diarios de sus propios empleados con el fin de entrenar a sus nuevos modelos de IA. En las paredes de las oficinas desiertas aparecieron panfletos llamando a boicotear la medida.
Hasta el momento, más de 1.000 trabajadores firmaron una petición formal para detener el rastreo de datos. "La IA es un tren, pero el futuro no está cantado. No es demasiado tarde para pisar el freno y plantearnos cómo queremos hacerlo", escribió en los canales internos Mack Ward, ingeniero de software de la firma, en una publicación que cosechó miles de apoyos.
Gran parte del personal reubicado pasará a formar parte de "Ingeniería e IA Aplicada", un nuevo equipo de alta prioridad liderado por el vicepresidente de ingeniería, Maher Saba. Este sector, que ya cuenta con 2.000 empleados y aspira a expandirse, reportará directamente bajo las directivas de Zuckerberg, tendrá menos mandos medios y utilizará justamente la información recolectada del personal para pulir las herramientas del mañana. La empresa les prometió que, al menos allí, estarán "a salvo" de futuras olas de despidos.
Una apuesta a todo o nada de Zuckerberg
En un intento por calmar las aguas, Mark Zuckerberg envió un comunicado el miércoles intentando transmitir optimismo y asegurando que no prevé más recortes en lo que resta del año. Sin embargo, su postura frente al rumbo de la compañía es inamovible. Meta planea invertir entre 125.000 y 145.000 millones de dólares este año, más del doble que el año pasado, destinados casi exclusivamente al desarrollo de una "superinteligencia" artificial.
"El éxito no es un hecho. La IA es la tecnología con más consecuencias de nuestras vidas. Las empresas que marquen el camino definirán la próxima generación", justificó Zuckerberg en su carta.
El CTO de la compañía, Andrew Bosworth, fue un poco más empático -y alarmante- durante una ronda de consultas el pasado fin de semana, al reconocer abiertamente el temor generalizado de la plantilla respecto a la estabilidad laboral: "Todo es malo. No voy a tratar de endulzarlo", admitió ante sus subordinados.
La crisis en Meta no es un caso aislado. Se suma a las recientes reestructuraciones masivas de firmas como Cisco (que eliminó 4.000 puestos), Microsoft, Block y Coinbase, marcando una tendencia global donde el software y la automatización inteligente desplazan a pasos agigantados el capital humano tradicional de la industria.