Pecom redobla su apuesta por los campos maduros de Chubut
En la AOG Patagonia 2026, el CEO Horacio Bustillo explicó por qué la empresa del grupo Pérez Companc dejó el no convencional para más adelante y concentra su inversión en el convencional.
Mientras la mayor parte del capital y de la atención de la industria petrolera se concentra en Vaca Muerta, en el sur del país hay operadoras que eligieron el camino inverso. Los campos maduros de la Cuenca del Golfo San Jorge, con décadas de producción encima, se convirtieron en el terreno de una apuesta que hasta hace poco parecía ir a contramano del resto del sector.
Pecom es la que más fuerte jugó esa carta. En la AOG Patagonia 2026, su CEO, Horacio Bustillo, dejó en claro que el no convencional no está en los planes inmediatos de la empresa del grupo Pérez Companc. "Lo miramos de lejos. Puede estar en una agenda de futuro", dijo.
El foco, explicó, está en sacar adelante todo lo que la compañía creció este año en el petróleo convencional, principalmente en Chubut. Un crecimiento que él mismo definió como muy acelerado, "en algunos sentidos un poco más rápido de lo que quisimos", y que la ubicó entre los principales productores de crudo del país.
De los servicios a operar yacimientos
El regreso tiene un nombre propio. Según Bustillo, nace de un sueño del accionista, Luis Pérez Companc, que quiere recuperar algo del Pecom de antes: un grupo con negocios en varios verticales y una presencia fuerte en upstream. La empresa había vendido sus activos petroleros a Petrobras en 2003.
Durante las últimas dos décadas, Pecom siguió en la industria desde otro lugar. Construyó una plataforma de servicios petroleros con más de diez años en el mercado y mantuvo su negocio de ingeniería y construcción. Sobre esa base volvió a operar yacimientos en 2024, cuando YPF empezó a desprenderse de sus campos maduros.
El arranque fue más tímido. El primer activo fue El Trébol-Escalante, en Chubut, que llegó a producir unos 7.000 barriles diarios. "Vuelta al ruedo creo que es una buena definición", aceptó Bustillo, que describió una energía especial dentro de la compañía por haber regresado a la operación.
Manantiales Behr, la pieza central
Este año la empresa vio la oportunidad y decidió invertir unos 900 millones de dólares. El movimiento clave fue el ingreso, hace cinco o seis meses, a Manantiales Behr, el área convencional más grande que operaba YPF en Chubut. La operación incluyó también los oleoductos hacia la terminal de Caleta Córdova.
Con ese yacimiento, Pecom pasó de 7.000 a unos 30.000 barriles diarios. Con El Corcobo, un bloque al norte del Río Colorado que compró a Pluspetrol y a YPF, espera llegar a los 50.000 barriles hacia fin de año. Todo, en menos de doce meses.
Ese número no fue elegido al azar. Cuando decidieron volver al upstream, el primer objetivo fue consolidar una plataforma de 50.000 barriles, un volumen que, según Bustillo, le da a la empresa una presencia relevante en el mercado. "Es una estrategia muy de nicho, pero no por eso chica", aclaró.
Polímeros y crudo viscoso
El nicho son campos maduros con margen para sumar reservas incrementales a través de la recuperación terciaria. "Básicamente, crudo viscoso que no haya sido barrido de una forma suficientemente eficiente por la secundaria", precisó. El Trébol, el complejo Manantiales y El Corcobo comparten ese perfil.
Allí la empresa concentra su energía en la inyección de polímeros. El desafío, admitió, es doble: aplicar la ortodoxia de los campos convencionales, "eficiencia, eficiencia, eficiencia", y al mismo tiempo desarrollar nuevas reservas sobre el mismo yacimiento y con los mismos equipos.
A eso se suma armar una compañía de upstream casi desde cero. "Si pensamos que a principio de año producíamos 7.000 barriles y vamos a terminar en 50.000, es enorme el cambio que hay detrás", explicó. Todo el andamiaje organizacional sigue, todavía, en construcción.
Competir con el "agujero negro"
Quedarse en el convencional tiene un costo: competir con Vaca Muerta por gente y por proveedores. Bustillo no lo esquivó. "Es un agujero negro que absorbe talento y compañías de servicio", reconoció, y hasta llevó un código QR para que quien quisiera le acercara referencias laborales.
Aun así, cree que hay lugar para todos. El convencional, sostuvo, tiene su propio atractivo y una dinámica distinta, y atraer gente hacia Chubut es una tarea que comparten todas las operadoras de la cuenca. Cuando llegó a Pecom, hace un año, encontró un equipo sólido que hoy "se le anima a esto".
Sobre los colores de la marca, que el moderador extrañaba en su versión azul y oro, prefirió no entrar en el juego. "El espíritu del grupo Pérez Companc es honrar el pasado", dijo, aunque aclaró que no todo lo que funcionó antes va a servir ahora.
Echar raíces antes de crecer
¿Habrá más adquisiciones? "Uno nunca deja de soñar", respondió. En el grupo repiten que no están para gestionar negocios sino para desarrollarlos. Pero Bustillo tiene claro que los próximos dos años serán para construir las raíces de la compañía. "Hemos crecido, pero no nos hemos desarrollado", resumió.
Para él, en los campos maduros sostener la producción también es una forma de crecer. "En un campo en declino, si podemos mantener la producción en 50.000 barriles, eso es crecimiento", planteó, y destacó el potencial de crecimiento orgánico a partir de la incorporación de reservas.