Reforma Laboral en el petróleo: sectores de la industria advierten que el proyecto de Milei "no beneficia en nada al trabajador"

El proyecto de La Libertad Avanza será tratado en el Congreso de la Nación, pero despierta un centenar de críticas. Los trabajadores temen por la perdida de derechos laborales y disminución de su poder adquisitivo.

Uno de los caballitos de batalla del Gobierno nacional es la Reforma Laboral. El proyecto impulsado por Javier Milei busca "modernizar el mercado laboral", pero los gremios la consideran como una simple excusa para quitarle derechos a los trabajadores.

La iniciativa de La Libertad Avanza es una de las principales promesas incluidas en el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional y fue una de las garantías de Luis Caputo para obtener fondos frescos.

Sin embargo, en la industria petrolera, consideran que la reforma prioriza la reducción de costos laborales, pero no incorpora políticas que estimulen inversiones, producción ni generación de puestos de trabajo.

Desde el sector consideran que el Gobierno nacional construyó un discurso de eficiencia sin contemplar las particularidades de actividades estratégicas. "Se legisla desde un escritorio porteño para realidades productivas que no se conocen", señalaron.

Asimismo, remarcaron que el proyecto se impulsa en un contexto de fuerte deterioro del empleo en varias regiones productivas. En Chubut, la salida de las grandes operadoras y la caída de la actividad dejaron un escenario frágil que no soporta mayor flexibilización.

Para la industria, el Gobierno confunde competitividad con ajuste laboral. "Sin inversión no hay empleo, y sin empleo no hay mercado laboral que reformar", sostuvieron y advirtieron que el proyecto traslada el costo de la crisis económica directamente sobre los trabajadores.

Vacaciones, en el centro de la escena

Uno de los puntos más criticados es el esquema de vacaciones. Fuentes de la industria explicaron que el fraccionamiento obligatorio y la ampliación del período legal responden a necesidades empresarias y no a demandas de los trabajadores. Según indicaron, la reforma reduce previsibilidad y calidad de descanso sin compensación salarial.

El régimen actual ya permite dividir las vacaciones de manera consensuada. La reforma, en cambio, otorga mayor poder de decisión a la empresa, debilitando la capacidad del trabajador para organizar su vida personal y familiar.

La flexibilización de la jornada laboral también genera fuertes cuestionamientos. En la industria petrolera, los turnos extensos se desarrollan en condiciones extremas, con riesgos permanentes que requieren estrictos protocolos de seguridad. Sin embargo, el Gobierno subestima esta realidad.

Otro punto cuestionable es el esquema de salario por productividad. "No se puede medir rendimiento cuando el trabajo depende de equipos completos y de decisiones que involucran seguridad", explicaron.

En este sentido, desde la industria cuestionaron que Nación apele al discurso de la meritocracia como justificación ideológica para fragmentar el salario y debilitar la negociación colectiva, sin ofrecer garantías de mejoras reales en los ingresos de los trabajadores.

Disciplinamiento sindical y salarios

Otro aspecto que despierta rechazo es la regulación del derecho a huelga. Fuentes del sector consideran que los porcentajes mínimos de actividad constituyen una restricción indirecta a la protesta, por lo que subrayaron que el Gobierno busca limitar el conflicto social más que garantizar servicios.

Asimismo, recordaron que la industria petrolera históricamente sostuvo esquemas de trabajo parcial durante los paros para preservar las cuencas.

Desde fuentes consultadas, destacaron que el proyecto implica un disciplinamiento sindical y subrayaron que el proyecto busca cambiar la relación de fuerzas entre empresas y gremios.

En materia salarial, las fuentes advirtieron que la reforma no ofrece herramientas para recuperar el poder adquisitivo y sostuvieron que se busca debilitar la negociación colectiva.

Asimismo, explicaron que el Gobierno no fortalece el dialogo entre las partes en las paritarias, sino que lo condiciona. "No hay ningún beneficio para el trabajador. Lo único que se busca es mejorar la renta de las empresas y quitarle derechos a los trabajadores", apuntaron.

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