"Ríanse muchachos. ¡No entiende Monster Inc! Y es presidente de la Nación"
Análisis de Saúl Gherscovici.
El 22 de junio del 2016, al conmemorarse 30 años del gol más maravilloso de todos los tiempos, uno de los dos que ese día de 1986 le hizo a los ingleses, Diego Armando Maradona fue consultado por Víctor Hugo Morales sobre la actualidad del entonces gobierno del presidente Mauricio Macri.
Al pasársele un fragmento de un discurso de Macri, luego de criticar el contenido y el ajuste que llevaba adelante ese gobierno, "el Diego" arrojó otra de sus imborrables frases: "No sabe leer", dijo Maradona. De inmediato, ante la risa que había generado en los presentes su ocurrencia, remató: "Ríanse muchachos. ¡No sabe leer¡ Y es el presidente de la Nación", cerró enojado.
La frase y el recuerdo viene a cuento del nuevo papelón y vergüenza ajena que protagoniza y nos hace pasar el actual presidente Javier Milei, que ya demostró que tampoco sabe leer, pero también que su comprensión de textos, ideas y películas es limitada y muy particular.
Una película para niños y no tanto
El mandatario mencionó la película en su reciente discurso en el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) pero la contó mal, un poco por su habitual tergiversación de la realidad, y otro tanto porque evidentemente no la entendió ya que asoció la fábrica de energía, a través del grito que los monstruos le arrancaban a los niños, con "el colectivismo y el zurdaje k" y no con el capitalismo salvaje que, de manera clara, criticaba la película que -incluso- termina con la toma de la planta por parte de los trabajadores, que se negaron a seguir asustando a los niños y optaron por generar esa energía con las risas y no con los gritos y llantos de susto. De hecho, con alegría demostraron que se producía más energía que con miedo.
Ya lo había dicho Don Arturo (Jauretchte): "Nada grande se puede hacer con la tristeza. (...) Nos quieren tristes para que nos sintamos vencidos y los pueblos deprimidos no vencen".
Ya nadie se ríe y los aplausos son cada vez menos
Hay que decir que el auditorio, como viene sucediendo, hizo un claro vacío a la curiosa recomendación cinematográfica y también a las otras partes del discurso, que cada vez genera menos aplausos o risas, cuando el presidente espera despertarlas con sus agresiones, definiciones y hasta con los "chistes" que ya no logran el acompañamiento que antes despertaba o conseguía.
Más allá de la no comprensión de texto, está claro que en función del desajuste económico que la población sufre, los días del presidente con poder absoluto terminaron hace rato, tanto que, desde el mismo círculo rojo y ante su agotamiento, están buscando alternativas para continuar con "el mileismo" sin Milei. De allí el operativo despegue de Patricia Bullrich y la reaparición de Macri, buscando presentarse (ambos) como quienes podrían continuar la tarea de ajuste y entrega, pero con mejores modales, al menos en el caso del ex presidente.
¿Y el mundial?
Otra cosa que preocupa a Milei es que se viene el mundial y esta debe ser la primera vez, desde que esta Copa es tan importante para la vida de los argentinos que, salvo en los niños que están desesperados con las figuritas, no está generando ni apasionamiento ni distracción alguna.
Los Milei, Javier y Karina, ansiaban que el mundial nuevamente eclipse y tape todo para, en esos días en el que el mundo entra en pausa, meter más leyes de ajuste, continuar eliminando derechos, promover la demorada renuncia de Manuel Adorni, y otras cosas más.
Entre la falta de publicidades emotivas, el poco feeling que, pese a ser la defensora del título, genera esta selección que hizo culto de no meterse en política y terminó con Messi sonriendo junto a Donald Trump, en momentos en que el presidente estadounidense avanzaba en su agresión a Cuba y resto del mundo, el mundial se nos viene encima pero no logra hacerse carne en nuestro cuerpo, por lo tanto no llega ni a conmovernos ni a hacernos olvidar de lo que vivimos y sufrimos a diario.
Esa falta de entusiasmo no solo nos preocupa a los futboleros, que lo extrañamos en un plano más sentimental y genuino, sino a quienes manejan el poder y saben que estos días los ajustes y desbarajustes pasan más o del todo desapercibidos cuando todos/as estamos pensando en una sola cosa al mismo tiempo y durante todo el tiempo que dura el mundial.
Ahora caigo que el título y el comienzo de la nota, junto con los protagonistas de esa frase, son lo más mundialistas que tuvimos y tendremos los argentinos. También me doy cuenta de que en este mundial nos volverá a faltar Diego, y que tampoco (en principio) tendremos al enorme Víctor Hugo a cargo de los relatos más maravillosos del mundo y de todos los tiempos, salvo que logre la colecta colectiva en marcha para volver a poner su voz y creatividad al servicio de lo más bello del deporte.
Cosas que pasan, que a veces no tienen nada que ver pero que, muchas veces una buena película y una pelota, hacen que se relacionen, se junten y que tengan que ver con todo...con todo lo que fuimos, tuvimos y con todo lo que nos falta y nos sacaron.