Salta: El hijo de un pastor evangélico acusado por seis casos de abuso sexual
El acusado, quien se desempeñaba como líder espiritual y responsable de la escuela dominical, ya cuenta con una condena previa por estupro. Los hechos habrían ocurrido entre 2018 y 2021, afectando a víctimas que en ese entonces eran menores de edad
Este viernes comenzó en la capital salteña la audiencia de debate contra el hijo de los pastores de una reconocida congregación céntrica, imputado por una serie de ataques sexuales que habrían tenido lugar en el ámbito de la iglesia. El proceso, que se extenderá hasta el 18 de marzo, pone bajo la lupa no solo los delitos denunciados, sino también el aprovechamiento de la confianza y el rol jerárquico que el hombre ejercía sobre las víctimas.
El quiebre del silencio
La causa tomó impulso en abril de 2024, cuando una joven -hoy mayor de edad- decidió radicar la denuncia formal por hechos ocurridos entre 2018 y 2021. Según el crudo relato de la denunciante, el primer abuso se produjo cuando ella tenía apenas 14 años a bordo de una combi perteneciente a la institución religiosa.
La víctima señaló que su vulnerabilidad fue explotada por el acusado, quien aprovechaba su posición como referente espiritual y encargado de la escuela dominical para ganar la confianza de las familias y de los menores a su cargo.
Un antecedente que agrava la situación
El juicio actual, presidido por la jueza Cecilia Flores Toranzos, cuenta con la intervención de la fiscal Celina Morales Torino, de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS). Un dato clave para la acusación es el historial del imputado: en 2023, el sujeto ya había sido condenado a tres años de prisión de ejecución condicional por el delito de estupro (abuso con aprovechamiento de la inmadurez sexual) en perjuicio de otra menor.
Cronograma del debate
Durante las próximas jornadas, el tribunal escuchará los testimonios de las víctimas y peritos para determinar la responsabilidad del acusado en los seis hechos de abuso que se le atribuyen. La querella y la fiscalía buscan demostrar que existió un patrón de conducta sistemático donde el entorno religioso fue utilizado como pantalla para los ataques.