Se acordó extender equipos de pulling y reducir tiempos no productivos en Cerro Dragón
Tras los resultados de los equipos incorporados en abril, el Sindicato de Petroleros Privados de Chubut y PAE acordaron extender los contratos tres meses más en Cerro Dragón. El foco puesto en costos, eficiencia y seguridad.
Luego del amargo sabor de la ratificación de la salida de Burgwardt, la Cuenca del Golfo San Jorge recibió una noticia que trae tranquilidad para los trabajadores de San Antonio Internacional (SAI) y Nova Energy. Es que el Sindicato de Petroleros Privados de Chubut y Pan American Energy (PAE) firmaron este jueves en Buenos Aires un acta que estira hasta el 31 de diciembre la operación de dos equipos de pulling en Cerro Dragón.
Los equipos SAI-234 y Nova 68, tenían fecha de salida el 30 de septiembre, pero el documento lleva la firma de Adrián Escobar por la operadora y de Jorge Ávila por el gremio, junto a las empresas de torre que prestan el servicio.
Los dos equipos arrancaron en abril con un contrato por seis meses. Según el documento, la prórroga responde a los buenos resultados que dejó su puesta en marcha. Tres meses más no despejan la incertidumbre de fondo, pero le dan aire a una actividad que viene de años difíciles.
Qué dice el acta firmada
El acuerdo establece asegurar la viabilidad de la actividad en la cuenca, reducir los costos que generan los tiempos no productivos durante los trabajos de pulling y hacerlo en conjunto, con el gremio y las empresas sentados en la misma mesa.
Sin embargo, los tres puntos más importantes del documento son: el primer punto establece que la extensión se rige por el Marco de Entendimiento para la Sustentabilidad de la Industria Hidrocarburífera, la adenda de los convenios 605/10 y 611/10. Es el mismo paraguas bajo el que sindicato y operadoras vienen discutiendo las condiciones de trabajo en los yacimientos maduros de la región.
El segundo está dedicado a la reparación de pozos en Cerro Dragón. El tercero fija el límite en el 31 de diciembre, aunque aclara que dependerá de cómo avancen los trabajos programados y de que se cumplan las condiciones previstas.
Tiempos no productivos, el eje de la negociación
El cuarto punto es el que más pesa. Las partes se comprometen a que el equipo de pulling trabaje sin interrupciones evitables y con estándares de calidad y eficiencia. En la jerga del yacimiento, los tiempos no productivos son las horas en que el equipo está parado y la operación igual cuesta.
Para la operadora, cada hora muerta encarece un barril que ya es caro de sacar en un campo maduro. Para el gremio, la discusión sobre costos operativos se lee de otra manera: si los números no cierran, los equipos se van. Por eso la cláusula figura como responsabilidad compartida.
El mismo apartado obliga a mantener las condiciones de seguridad en cada operación, según la ley y los estándares de PAE. El fin primordial es proteger la integridad psicofísica de los trabajadores. En el pulling, con cargas pesadas y turnos largos, eso no es un detalle menor.
Asimismo, el cierre del acta fija que, cuando termine el programa de tareas, la operadora podrá desafectar los equipos y todo servicio o personal contratado de forma directa o indirecta para esa operación, sin derecho a reclamo del sindicato, de los trabajadores involucrados ni de las empresas proveedoras.