"Se me paró encima y me abrazó": Le robaron a su perro hace 4 años en Comodoro y apareció en la puerta de su dueña
Liliana, su dueña, relató la incansable búsqueda que atravesó desde el día en que se llevaron a su mascota en un auto hasta el pasado domingo, cuando lo encontró inesperadamente esperando en la puerta de su hogar frente al mar.
La historia de Roco comenzó en el barrio Standard de Comodoro Rivadavia, cuando Liliana lo encontró siendo un cachorro abandonado en la zona de los "caños rojos". Aunque ella venía de una pérdida reciente y se había prometido no tener más mascotas, el destino intervino: "Vi uno y lo voy a agarrar y cuando lo voy a agarrar este tenía ya Roco enganchado de la pierna, así que como él ya me eligió a mí, lo agarré y me lo traje a casa". Desde ese momento, el animal se convirtió en un pilar emocional para su familia, acompañándolos en momentos de duelo y cuidando a su nieto, a quien incluso ayudaba a pasear: "Él lo llevaba con una soga al paseo".
Sin embargo, la tranquilidad se rompió en marzo de hace cuatro años. Mientras la familia aún procesaba el fallecimiento de la madre de Liliana, Roco salió a la playa como era su costumbre, pero un vecino alertó con un grito que lo habían metido por la fuerza en un "auto con vidrios polarizados y un coche azul". A pesar de que salieron a buscarlo de inmediato, el rastro se perdió, dando inicio a una búsqueda desesperada que llevó a Liliana a recorrer barrios como Standard, Rodríguez Peña, Castelli y Palazzo, gritando su nombre cuadra por cuadra.
Durante los años de ausencia, Liliana debió enfrentar no solo la angustia, sino también la crueldad de las redes sociales y amenazas directas. Según relató, recibió mensajes de personas que aseguraban tener al perro y amenazaban con matarlo: "Me llegó de alguien de que tenía a Roco... después me puso 'lo vamos a matar porque tenía rabia'". A pesar de los comentarios nocivos de quienes la criticaban por no usar correa, ella se mantuvo firme en sus convicciones: "Yo creo que a los hijos uno los cría a su manera... tuve la suerte de que los tres me eligieron como familia".
Tras años de falsas alarmas y búsquedas fallidas en distintos puntos de la ciudad, el milagro ocurrió finalmente este último domingo. Liliana regresaba de cumplir una jornada laboral de 12 horas cuando, al llegar a la esquina de su casa, divisó una mancha colorada cerca del portón.
"Digo 'no, no puede ser, Roco'. Cuando bajo era Roco, se me paró encima, me abrazó como el día que me abrazó cuando lo llevé a castrar". El animal, que ahora tiene a su lado a un nieto que ya cumplió 7 años, reconoció de inmediato su hogar y a sus antiguos vecinos: "Está bien, lo llevé al mar y reconoció los lugares, los vecinos que tiene y los otros perritos también". Con este emotivo reencuentro, Liliana cierra un capítulo de cuatro años de incertidumbre, confirmando que el vínculo con su "hijo perruno" permaneció intacto a pesar del tiempo y la distancia.