Seis de cada diez argentinos se endeudaron y el 76% lo hizo para cubrir gastos básicos
Un relevamiento nacional de Zentrix Consultora mostró que el 60,2% de los encuestados tomó algún crédito o contrajo una deuda durante los últimos seis meses. Entre quienes recurrieron al financiamiento, el 55,6% lo destinó a alimentos y salud y otro 20,4% a tarifas y servicios. Además, el 65% aseguró que sus ingresos se agotan antes del día 20.
La dificultad para llegar a fin de mes volvió a quedar en el centro de la escena económica argentina. Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora correspondiente a agosto de 2026, seis de cada diez argentinos consultados afirmaron haberse endeudado o haber tomado algún tipo de crédito durante los últimos seis meses.
El dato que marca el destino de ese endeudamiento es que la mayor parte no estuvo vinculada a la compra de bienes de alto valor, sino a la necesidad de afrontar gastos cotidianos. Entre quienes tomaron deuda, el 55,6% señaló que utilizó el dinero para alimentos y salud, mientras que el 20,4% lo destinó al pago de tarifas y servicios. En conjunto, esos rubros representan el 76% de los motivos declarados.
El relevamiento fue realizado entre el 25 y el 31 de agosto sobre 1.466 casos válidos de todo el país. Zentrix informó un margen de error teórico de ±2,1% para un nivel de confianza del 95%. Se trata de una encuesta online autoadministrada, por lo que sus resultados describen percepciones y respuestas de la muestra relevada y no equivalen a una medición oficial de las condiciones económicas de los hogares.
Uno de los principales indicadores del estudio es el momento del mes en que los ingresos dejan de alcanzar para cubrir los gastos.
A nivel nacional, el 65% de los encuestados afirmó quedarse sin recursos antes del día 20. El 44,4% dijo que no logra superar el día 15, mientras que un 12,2% señaló que sus ingresos se agotan antes del día 5.
La diferencia según el nivel socioeconómico es considerable. En el segmento identificado por la consultora como clase baja, el 87,6% aseguró quedarse sin ingresos antes del día 20. Entre los encuestados de clase alta, esa proporción fue del 7,3%.
También aparecen diferencias por edad. El 83,3% de las personas de entre 18 y 39 años declaró no llegar al día 20 con sus ingresos, frente al 60,3% entre los mayores de 60 años.
El endeudamiento también presenta diferencias importantes entre los grupos relevados.
Mientras el 60,2% del total afirmó haber tomado deuda o crédito en los últimos seis meses, la proporción subió al 70,2% entre las personas identificadas dentro de la clase baja y al 67,1% entre los jóvenes de 18 a 39 años.
El destino del dinero también varía según el nivel socioeconómico. De acuerdo con Zentrix, en la clase baja la proporción de quienes recurrieron al crédito para alimentos, salud, tarifas y servicios supera el 85%. En los sectores de mayores ingresos, en cambio, el financiamiento aparece más distribuido e incluye una mayor participación de la compra de bienes durables.
El dato permite observar una diferencia entre endeudarse para financiar una compra y hacerlo para sostener los gastos habituales del hogar. En esta encuesta, los gastos básicos concentran la mayor parte de las respuestas.
La encuesta también consultó sobre la evolución de los precios y el poder adquisitivo. El 65,8% de los participantes afirmó que el índice publicado por el INDEC no refleja la suba de precios que percibe en su vida cotidiana, mientras que el 81,2% consideró que su salario no le está ganando a la inflación.
La percepción convive con una desaceleración de la inflación medida oficialmente. El INDEC informó que el IPC nacional aumentó 1,7% en agosto de 2026 respecto de julio. La diferencia entre ambos datos es importante: el IPC mide la variación promedio de una canasta representativa de bienes y servicios, mientras que la encuesta de Zentrix recoge la percepción que tienen los entrevistados sobre el movimiento de los precios y su situación económica.
El relevamiento de agosto mostró además una leve mejora en la evaluación de la economía. El 59,4% calificó la situación económica del país como mala o muy mala, frente al 61,8% registrado por la misma consultora en julio. En cuanto a la economía personal, la evaluación positiva pasó del 27,2% al 29,8%.
El cambio también se observa cuando los encuestados fueron consultados sobre sus principales preocupaciones.
En agosto, ingresos y salarios ocuparon el primer lugar, con el 50,1% de las respuestas. Le siguieron la incertidumbre económica, con el 49,8%, y el desempleo, con el 40,9%.
La corrupción quedó en el cuarto lugar, con el 39,6%, mientras que las tarifas de servicios públicos alcanzaron el 35,2%. La inflación registró el 12,7% y quedó entre las preocupaciones menos mencionadas dentro de las diez opciones relevadas.
Estos resultados muestran que, al menos dentro de esta medición, la preocupación económica aparece asociada no solamente al nivel de precios sino también a cuánto duran los ingresos, la estabilidad laboral y la capacidad de afrontar los gastos mensuales.
Los datos de Zentrix se conocen en un contexto en el que la inflación mensual oficial se encuentra muy por debajo de los registros de los últimos años, pero persisten discusiones sobre la recuperación del poder adquisitivo.
El último dato disponible del INDEC muestra que el IPC acumuló una variación mensual del 1,7% en agosto. En paralelo, los indicadores oficiales también permiten seguir la evolución de salarios, empleo y actividad para evaluar si la desaceleración de los precios se traduce en una mejora efectiva de los ingresos reales.
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora correspondiente a agosto incluyó 1.466 casos válidos con cobertura nacional. El trabajo de campo se realizó entre el 25 y el 31 de agosto de 2026 mediante un cuestionario autoadministrado en línea, con una muestra ponderada por región, edad, sexo y voto declarado según el último padrón electoral.
La consultora informó un margen de error teórico de ±2,1%, con un nivel de confianza del 95%. Al tratarse de una encuesta de opinión realizada online, sus resultados deben interpretarse como una fotografía de las percepciones de la población relevada y no como una medición oficial de ingresos, endeudamiento o pobreza.