Justicia

Sentado en el banquillo: Pity Álvarez empieza a responder por la ejecución a balazos de su amigo

El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados comenzó a ser juzgado en Capital Federal por el homicidio de Cristian Díaz, ocurrido en 2018. Tras certificar su aptitud mental mediante pericias médicas, el músico enfrenta un proceso judicial con penas de hasta 25 años de prisión.

Seis años después de aquella sangrienta madrugada de julio de 2018 que sacudió al rock nacional y a la opinión pública, la justicia finalmente comenzó a saldar sus cuentas pendientes. Cristian "Pity" Álvarez afronta desde este lunes el juicio oral y público por el asesinato a balazos de su amigo Cristian Díaz en el barrio porteño de Villa Lugano, un proceso que podría derivar en una condena máxima de 25 años de cárcel.

El debate se lleva a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 de Capital Federal, donde a lo largo de 11 audiencias se analizarán las pruebas que incriminan al exlíder de Viejas Locas e Intoxicados. La imputación que pesa sobre el artista es la de homicidio simple, una figura penal que contempla una escala de penas de entre 8 y 25 años de prisión efectiva.

Llegar a esta instancia demandó años de idas y vueltas marcadas por la incertidumbre médica. En repetidas ocasiones, la defensa del cantante logró postergar el inicio del debate alegando un severo deterioro en su salud mental y adicciones. Sin embargo, el camino hacia los tribunales se destrabó definitivamente luego de que una junta pericial confirmara que el músico se encuentra técnicamente apto para afrontar el juzgamiento bajo un régimen especial. Si bien los peritos evaluadores reconocieron que la instancia del juicio resulta "potencialmente estresora", determinaron que dicho factor no constituye un impedimento legal ni pone en riesgo decisivo la integridad del imputado.

Mientras dure el desarrollo de las audiencias, los jueces impusieron severas medidas cautelares sobre Álvarez: no podrá abandonar el país bajo ningún concepto ni ausentarse del territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sin autorización expresa de los magistrados.

El expediente reconstruye un ataque brutal. De acuerdo con la acusación fiscal, Álvarez extrajo una pistola del bolsillo derecho de su campera y le disparó a Díaz a quemarropa en la cabeza. Con la víctima ya derribada e indefensa en el suelo, el músico remató a su amigo ejecutando otros tres disparos en la misma zona antes de darse a la fuga, iniciando una breve cabalgata de escape que culminó con su posterior detención horas más tarde.

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