Tantas veces nos mataron...
Análisis de Saúl Gherscovici.
El de ayer no fue un 24 de marzo más y no solo por ser el aniversario 50, sino porque las actividades por el Día de la Memoria, la verdad y la Justicia se desarrollaron en medio de este mar de negacionismo que impulsa el gobierno nacional que, en este caso, por igual conducen Javier Milei y su vicepresidenta, Victoria Villarruel.
Por esa razón y por este momento que está atravesando la Argentina y el mundo, el 24 de marzo de este 2026 no era uno más. No solo se trataba de conmemorar la fecha redonda, sino de dejar en claro que, pese a los intentos de oscurecimiento y desacreditación las calles, las plazas, los actos, y las paredes se iban a llenar igual o mucho más, como terminó ocurriendo.
La miseria planificada de hace 50 años
El millón de personas en plaza de mayo, con una vigilia realmente conmovedora, las 200 mil en Córdoba o las más de 2000 en nuestro Comodoro Rivadavia, donde se marchó no contra sino junto al viento, fueron la evidencia de que, pese o a pesar de, igual las calles iban a llenarse de participación, de homenajes pero sobre todo de una actualidad en la que aquella miseria planificada, que tan bien describió hace 49 años Rodolfo Walsh un día como hoy, lamentablemente no solo es recuerdo sino realidad.
Esos millones de personas que estuvieron reclamando Memoria, Verdad y Justicia en todo el país se movilizaron y dijeron lo suyo sin incidente alguno, como sucede cada vez que el pueblo sale a manifestarse sin la presencia y actividad de infiltrados ni los antidemocráticos y represivos protocolos de Patricia Bullrich, que ayer dicho sea de paso publicó un "tuit" de antología, más propio de análisis de diván que de lectura política.
Las calles también le ganaron a las redes donde, una vez más, el gobierno nacional publicó desde la Casa Rosada un "nuevo" video, elaborado por el cineasta del presidente, pagado con la nuestra claro, Santiago Oría, desde el que se pretende rediscutir esta fecha tan sentida y bisagra para los argentinos. El video, además de ser un bochorno, prácticamente no despegó en redes, donde los propios libertarios (parece) ya se aburrieron de estos intentos tan atravesados y esforzados por cambiar la historia.
Mientras ese video ni se movía ni generaba impacto alguno, las imágenes de las Madres, Abuelas, del juicio a los genocidas ganaron espacio, generaron lágrimas y terminaron de movilizar a un pueblo que parece cansado y dormido por recibir tantos golpes diarios pero que, evidentemente, en el 24 de marzo sigue teniendo esa fecha en la que la denominada batalla cultural aún no pudo hacer mella, salvo en los "apurados" vecinos de Comodoro Rivadavia que, desde sus autos, tocaban bocina en señal de disconformidad porque perdían tiempo de circulación mientras la marcha pasaba por encima de los semáforos.
Un Comodoro pleno
Pero en Comodoro la noticia no fueron los inconcientes e irrespetuosos conductores de autos, sino la propia marcha con una participación plena en la que hubo manifestantes de todas las edades pero, por estas cuestiones que tienen que ver con los tiempos que corren, no debe dejar de resaltarse la juventud que participó activamente en la misma.
En la primera parada de la marcha, el viejo edificio de la policía Federal, donde se detuvo ilegalmente y se reprimió, los chicos de una escuela secundaria tomaban simbólicamente huellas y firmas para luego elaborar una bandera colectiva. En la plaza Kompuchewe los jóvenes de La Secuencia entregaron su poesía rebelde, popular y callejera, los actores y actrices de Ma' Que Teatro realizaron interesantes y emotivas intervenciones en el medio de la marcha, y en cada parada, donde se detuvo y reprimió, las chicas de las distintas agrupaciones pegaban desafiantes las señales de estos 50 años que pasaron y siguen transcurriendo.
Pero los jóvenes, claro está, no estuvieron solos sino acompañando activamente a los no tanto que, durante la marcha, fueron dejando señales de lo que es evidente pero que todavía hay que reforzar en Comodoro Rivadavia, y es que como ya quedó oficial y judicialmente reconocido y condenado en esta ciudad también hubo detenciones ilegales, torturas, vejaciones, apremios y la desaparición de Pocho Silveira, cuyo último rastro fue precisamente Las casitas del Regimiento 8.
El de ayer, en definitiva, no fue un 24 de marzo más. Fue uno en el que en todo el país y en medio del negacionismo se ganó las calles para, como bellamente ayudaron a cantar Daniel Reynozo y Emmanuel Maripillán en la Federal, recordar que "tantas veces nos mataron, tantas veces nos borraron, tantas veces nos desaparecieron sin embargo estamos aquí resucitando y seguir cantando"