Trump contra La Habana: "Sería un gran honor tomar Cuba"
El mandatario estadounidense aprovechó la extrema debilidad de la isla, sumida en un apagón generalizado, para lanzar una fuerte advertencia desde el Despacho Oval. "Puedo hacer lo que quiera", sentenció al referirse a la crisis energética que asfixia al régimen de Díaz-Canel
En un lunes marcado por la oscuridad total en la isla caribeña, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sacudió el tablero geopolítico con declaraciones que oscilan entre la asistencia humanitaria y la intervención directa. Desde el Despacho Oval, el líder republicano afirmó que ve como una posibilidad cercana el "tomar" o "liberar" a la nación vecina.
"Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera", disparó Trump ante la prensa. Ante la repregunta de los periodistas, el mandatario no suavizó su postura, sino que la profundizó: "Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera, si quiere que le diga la verdad. Es una nación muy debilitada en estos momentos".
La isla a oscuras: el detonante
Las palabras de Trump no son casuales. Coinciden con el colapso total del sistema eléctrico cubano, que este lunes dejó a millones de ciudadanos sin suministro. La falta de combustible, agravada por el bloqueo energético que Washington mantiene sobre los envíos de crudo, ha llevado al gobierno de Miguel Díaz-Canel a una situación de vulnerabilidad extrema.
Bloqueo total: Washington ha intensificado las sanciones contra cualquier país que intente suministrar petróleo a la isla.
Justificación de la Casa Blanca: Para la administración Trump, el gobierno comunista de Cuba representa una "amenaza" activa para la seguridad regional.
Debilidad estructural: La escasez de divisas y el deterioro de las plantas eléctricas han dejado a Cuba sin margen de maniobra.
Negociaciones bajo presión
A pesar de la retórica agresiva, el propio Díaz-Canel reconoció el pasado viernes que existen canales de negociación abiertos entre ambos gobiernos. Sin embargo, el tono de Trump sugiere que Estados Unidos no busca un acuerdo de convivencia, sino un cambio de régimen definitivo aprovechando la asfixia económica.
Para Trump, la situación actual representa una oportunidad histórica. "Sería un gran honor", reiteró, dejando claro que su administración observa el deterioro de las condiciones de vida en la isla como el escenario ideal para una acción contundente que ponga fin a décadas de distanciamiento tras la revolución de 1959.