Comodoro

"Un ejemplo de vida": el emotivo mensaje de despedida a Irene, una de las voluntarias históricas de Damas de Rosa

Tras su fallecimiento, compañeras, familiares y la dirección del nosocomio rindieron un conmovedor homenaje a quien fuera jefa de las Damas de Rosa. La recuerdan como un símbolo de fortaleza, unión y amor incondicional en los pasillos de la salud pública.

La comunidad del Hospital Regional "Manuel Sanguinetti" atraviesa días de profunda emoción tras la partida física de Irene, una de las voluntarias más emblemáticas y queridas de las Damas de Rosa. A las puertas de cumplirse el 38° aniversario de la fundación de este cuerpo de asistencia solidaria, la institución y el entorno íntimo de la colaboradora se unieron en un sentido reconocimiento para celebrar una vida dedicada por completo al servicio de los pacientes y sus familias.

Irene no fue una voluntaria más. A lo largo de las décadas, ocupó roles centrales en la estructura de las Damas de Rosa, habiendo sido secretaria en 2015, jefa del voluntariado -secundando también a la referente histórica Mimí- y, en su último tramo, jefa de Prensa y Protocolo, donde se encargaba minuciosamente del área social, los saludos y las convocatorias del grupo.

Un faro de fortaleza ante la adversidad

Quienes compartieron el día a día en el hospital la definen unánimemente como una "guerrera". A pesar de haber atravesado complejos problemas de salud personales, sus compañeras destacaron que Irene jamás llevó sus preocupaciones a las salas comunes; por el contrario, utilizaba su propia experiencia para dar aliento a otros.

"Aún en sus momentos más difíciles, ella siempre estaba velando por el otro. Tenía la palabra justa, la palabra medida, con respuestas alentadoras y muy optimistas", relató visiblemente conmovida una de las voluntarias que compartió funciones con ella desde hace casi una década.

Otra de las integrantes recordó el espíritu unificador que Irene imprimía en el equipo: "Era una mujer de una gran templanza, muy sabia en sus consejos y sumamente observadora. Estaba en los pequeños detalles, recordando los cumpleaños de cada una y fomentando siempre la unión del grupo". Incluso aquellas voluntarias que ingresaron recientemente al cuerpo destacaron que el "legado de anécdotas" de Irene sirve hoy como una escuela de formación y un estándar de empatía a seguir.

El orgullo de una familia y una huella imborrable

El homenaje contó además con la participación de su hijo, Daniel, quien puso en palabras el sentir de su círculo más íntimo -compuesto por su esposo Edu, su otra hija Vero y sus nietos-.

"El voluntariado para mí siempre representó un trabajo silencioso de personas que, sin ninguna obligación, dedican su tiempo a ayudar a personas que tampoco conocen. Espero poder continuar con ese legado", expresó Daniel, agradeciendo el sostén diario que brindan las Damas de Rosa en la soledad de las internaciones.

Desde la cuenta oficial del Hospital Regional resumieron la semblanza de Irene bajo un único concepto: el amor absoluto. Aseguran que su figura trascendió los pasillos del nosocomio local al colaborar activamente con diversas instituciones comunitarias a lo largo de los años.

Aunque su presencia física ya no recorra las habitaciones del Manuel Sanguinetti, sus compañeras afirmaron que su espíritu continuará guiando cada visita, cada abrazo y cada palabra de aliento. Las Damas de Rosa despiden a su jefa y referente, pero su legado de solidaridad ya se transformó en una huella imborrable para la salud pública de Comodoro Rivadavia.

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