Ambiente

Un estudio revela cómo la caza comercial modificó la presencia de lobos marinos en Chubut

Investigadores del CENPAT analizaron restos arqueológicos y registros históricos para comparar las poblaciones actuales con las de hace miles de años en el Golfo San Jorge.

Un estudio realizado por especialistas del CENPAT permitió reconstruir cómo cambiaron, a lo largo del tiempo, las poblaciones de lobos marinos en la costa norte del Golfo San Jorge, en Chubut, y el impacto que tuvo la actividad humana, en particular la caza comercial.

Actualmente, en la región habitan tres especies de pinnípedos: el lobo marino de un pelo, el lobo marino de dos pelos y, en menor medida, el elefante marino del sur. Sin embargo, la distribución y abundancia de estos mamíferos no siempre fue la misma.

La investigación fue llevada adelante por Ariadna Svoboda y Damián Vales, quienes combinaron el análisis de restos óseos arqueológicos -de entre 6.000 y 600 años de antigüedad- con fuentes históricas y datos poblacionales actuales.

"La idea surgió a partir de un trabajo interdisciplinario entre distintas áreas, como la arqueología y la ecología. Desde los registros arqueológicos, que corresponden a restos óseos de animales utilizados por sociedades de cazadores-recolectores, de la zona del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral (PIMCPA) observábamos un patrón en la presencia del lobo marino de dos pelos, que parecía ser más abundante que en la actualidad", explicó Svoboda.

A partir de esa observación, los investigadores buscaron entender cómo variaron estas poblaciones en los últimos 3.000 años y cuáles pudieron ser las causas de esos cambios.

El trabajo se desarrolló en el área del PIMCPA, donde analizaron restos de 11 conjuntos arqueológicos e identificaron al menos 37 individuos de pinnípedos. Los resultados muestran que, en el pasado, el lobo marino de dos pelos tenía una presencia más extendida e incluso dominante en comparación con la actualidad.

En contraste, hoy los lobos marinos de un pelo son mayoría. Según datos recientes, en 2023 se censaron 73.160 otáridos en la zona, de los cuales más del 70% corresponde a esa especie, mientras que los de dos pelos se concentran en pocos sitios.

Uno de los factores clave en este cambio fue la caza comercial desarrollada entre los siglos XVIII y XX. "Durante los siglos XVIII y XIX las economías de Europa y Norteamérica se encontraban en expansión y existía una gran demanda por aceite de ballenas, focas y lobos marinos para iluminación de las ciudades y lubricación de máquinas, entre otros usos, y pieles de lobos marinos y nutrias para el negocio de la peletería", explicó Vales.

Esa actividad tuvo un fuerte impacto en las poblaciones. "De más está decir que el negocio de las pieles y el aceite impactó fuertemente sobre las poblaciones de lobos marinos. Tuvo que pasar un buen tiempo para que, mediante la prohibición de la caza y distintas medidas de protección para la conservación de estas especies, las poblaciones comenzaran a recuperarse en el área", agregó.

El estudio también identificó registros de lobos marinos de dos pelos en sitios donde hoy son escasos o inexistentes, lo que permite reconstruir cómo era la distribución histórica de estas especies.

"En el caso de nuestro estudio en la costa norte del golfo San Jorge, encontramos evidencias de que la abundancia relativa de lobos marinos de dos pelos pudo haber sido mayor a la de lobos marinos de un pelo en épocas previas a la caza comercial", indicó Vales.

Los investigadores destacaron que este tipo de análisis permite comprender mejor el presente y proyectar estrategias de conservación. "Lo que sabemos hoy sobre el rol ecológico actual, la distribución y abundancia moderna de estas especies se encuentra distorsionado en un grado desconocido por las actividades humanas", señalaron.

Además, remarcaron que estos datos son clave para planificar actividades costeras y fijar objetivos realistas de recuperación de las especies.

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