Una crisis sin fin: dos compañías se van y más empresas acusan problemas para pagar salarios
Expro cerró su base en barrio Industrial y los trabajadores serán reubicado en Latitud 45 y Superior. El caso Burgwardt no brinda mayores garantías. Se pedirá que los trabajadores pasen a otras empresas. Cada vez más compañías acusan problemas para el pago de salarios.
La crisis que atraviesa el sector de servicios petroleros de Chubut sumó un nuevo capítulo con la confirmación de la salida de Expro de la Cuenca del Golfo San Jorge. La empresa cerró su base y dejará la actividad, mientras el sindicato intenta encauzar la situación de los trabajadores hacia otras compañías que todavía mantienen operaciones.
La decisión se conoce en medio de un escenario que ya venía golpeando a las empresas de operaciones especiales. El Sindicato de Petroleros Privados de Chubut considera el problema no desapareció con la reducción de la perforación: ahora quedan unas diez compañías y el desafío pasa por reconfigurar una estructura de servicios que quedó sobredimensionada.
"Todavía tenemos que estar afrontando las situaciones de despido, como se vieron en Expro, donde se está tratando por todos los medios de garantizar el cobro de las indemnizaciones, pero también la continuidad en otra empresa contratista", explicó Carlos Gómez, secretario adjunto del gremio, en diálogo con La Voz del Sindicato.
Burgwardt, el próximo foco de preocupación
El escenario más delicado que analiza ahora el sindicato es el de Burgwardt. La comisión directiva y el cuerpo de delegados de la compañía se reunieron para evaluar qué puede ocurrir a partir del 31 de agosto, cuando finalice el contrato de movimiento de suelos que la empresa comunicó a los representantes sindicales.
La preocupación no se limita a ese servicio. El dirigente gremial manifestó que el vencimiento podría arrastrar a otras áreas en las que actualmente trabajan operarios convencionales. En movimiento de suelos hay 78 trabajadores; en cutting, 7; en cargas líquidas, 58; en cargas sólidas, 47; y otros 26 están vinculados a la base y servicios indirectos. A esto hay que sumarle los trabajadores jerárquicos.
"En líneas generales, estamos analizando la situación de Burgwardt para ver de qué manera se va a afrontar este difícil momento. Pero también poniendo el acento en que la operadora va a tener que garantizar la continuidad de los servicios que deja la empresa, con la obligación de absorber al personal", sostuvo Gómez.
El planteo del gremio es que la salida de una contratista no implique automáticamente la pérdida de puestos de trabajo. La discusión que se abre en Burgwardt es, justamente, cómo repartir esos servicios entre otras compañías sin dejar afuera a quienes ya están trabajando en los yacimientos de la cuenca.
Empresas que no pagan salarios
La situación se da mientras el sindicato ratificó el estado de alerta e inmovilización general en defensa de los planes de inversión y los puestos de trabajo. También puso el foco en lo que considera competencia desleal en determinados servicios petroleros y reclamó el cumplimiento del convenio colectivo en las áreas donde operan las compañías.
Tal como informó ABCDiario, el conflicto con GeoPatagonia permanece bajo conciliación obligatoria por el pago de salarios. Sobre una masa salarial cercana a 200 millones de pesos, la empresa habría depositado el 50%, mientras el gremio gestiona con las operadoras el pago de las facturaciones pendientes para completar los haberes de los trabajadores convencionales y jerárquicos.
"Los secretarios generales Jorge Ávila y José Lludgar van a tener reuniones con las operadoras donde presta servicio GeoPatagonia, a los fines de agilizar los prontos pagos para poder depositar el 50% restante de la masa salarial", señaló Gómez durante el análisis realizado por el gremio.
La situación salarial también alcanza a Burgwardt, que todavía tiene pendiente la cancelación de un porcentaje no remunerativo acordado en la paritaria. El sindicato sostiene que las operadoras asumieron el compromiso de colaborar con las contratistas para que puedan afrontar esos pagos y espera que ese saldo pueda regularizarse.
El mapa se completa con otras empresas que atraviesan dificultades financieras. El gremio mencionó el caso de SICME, que denuncia un déficit superior a 1.000 millones de pesos, aunque cuestiona que la compañía todavía no haya presentado ante el sindicato y la Secretaría de Trabajo el detalle de sus deudas con las operadoras ni una propuesta concreta de reestructuración.