Una "modernización" que atrasa y elimina derechos
Análisis de Saúl Gherscovici.
Con modificaciones de último momento, con el que se terminaron de confirmar los votos de los senadores que responden a los gobernadores dialoguistas, el gobierno nacional consiguió ayer dar media sanción a la ley de reforma laboral, que no es de modernización, como la bautizaron para esconder sus verdaderos alcances, sino de retroceso a épocas de la Argentina en la que los trabajadores no tenían derecho alguno.
Algunos de los cambios, como el retiro del artículo que proponía reducir del 30 al 27% la alícuota del impuesto a las Ganancias para empresas, que se coparticipa con provincias, ya estaban previstos de antemano. El gobierno sabía que era una moneda a negociar con los mandatarios provinciales para que estos sumen a sus senadores. Por eso, como muchas veces sucede, se puso estratégicamente algo en el texto original sabiendo de antemano que iba a borrarse para mostrarse como una gestión dialoguista.
Los gobernadores, en tanto, se muestran como victoriosos pero en la práctica solo mantuvieron lo que ya tenían y con su acompañamiento político contribuyen claramente en el deterioro del sistema laboral, que si bien merece actualizaciones, las mismas deberían ser para fortalecer el mercado y los derechos de los trabajadores y no para destruirlo.
El poder al destructor del empleo
Es paradójico pero también signo de estos tiempos que se le haya dado a Milei la posibilidad de modificar las leyes laborales, cuando los números demuestran con claridad que es la gestión que más destruyó el trabajo y la producción. En lo que va de este gobierno ya se perdieron, como mínimo, 270.000 puestos de trabajo y se cerraron 20.000 empresas, a un promedio de 28 empresas por día. El salario de los trabajadores se deterioró entre un 22 y un 35%, depende de que índice inflacionario se tome. Los datos parecen muy claros para no confiarle autoridad para sentar las bases laborales, a quien lleva adelante este industricidio atroz.
Ayer hubo movilizaciones muy importantes en todas las ciudades del país, incluido Comodoro Rivadavia, donde la caída laboral se agudiza día a día. La presencia en las calles fue alta pero, seguramente, hubiera sido mucho más impactante si se hubiera sido acompañada por un paro nacional. El mismo había sido anunciado pero finalmente fue archivado sin que se conozcan explicaciones convincentes que fundamenten ese cambio. Las negociaciones por los aportes patronales a las obras sociales, que finalmente se mantendrán en un 6% junto con el aporte solidario sindical (al menos por dos años), tal vez tuvieron algo que ver en ese cambio.
Ganancia para pocos, perdidas para muchos
Los Bancos también lograron imponer su criterio y finalmente, el gobierno sacó del texto, la posibilidad que le daban a las billeteras virtuales de pagar salarios, algo que deberá seguir haciéndose de manera exclusiva por las tradicionales instituciones bancarias. Seguramente, más adelante, Milei arreglará otra cosa con los Mercados Pagos de esta vida, a quienes ya -por otra parte- benefició bastante.
El listado de ganadores es escueto y posiblemente temporal porque los gobernadores salvaron la alícuota, los gremios sus aportes y los bancos el negocio de pago de sueldos, pero ¿por cuánto tiempo tendrán esos "beneficios" si el mercado laboral se resiente y los trabajadores siguen perdiendo ingresos y puestos laborales con este nuevo marco y política económica?.
Lo que si quedó en el texto, que ahora pasa a Diputados, son las eliminaciones que afectan al universo de trabajadores: que ya no tendrán posibilidad alguna de definir la jornada laboral (con lo que se pierde el concepto y el ingreso de horas extras), que irán aportando fondos para sus eventuales y futuros despidos (cuyas indemnizaciones no incluirán los conceptos de aguinaldo y vacaciones), que perderán gran parte de la cobertura si es que se enferman, que tendrán que consensuar con la patronal cuando y por cuántos días se toman vacaciones, y que quedan sometidos a sueldos dinámicos.
Cuando Milei hace sus discursos, en los que enumera logros que solo están en su imaginación y algoritmos, permanentemente asegura que la Argentina era potencia y un país en serio hace 100 años, a ese al que asegura deberíamos volver. No tan de apoco, con la anuencia, complicidad o acompañamiento de muchos, Milei va logrando que la Argentina vuelva a ese país, donde los trabajadores no tenían derecho alguno, el analfabetismo y la pobreza alcanzaba a gran parte de la población, los terratenientes se manejaban a su antojo, y las elecciones se manipulaban para que unos pocos decidan lo de todos.
En función de un futuro venturoso, y una Libertad carajeada, Argentina no avanza sino que sigue retrocediendo y de manera veloz y peligrosa.