UOCRA denuncia 2.100 desocupados y obras frenadas como el camino petrolero y el acueducto: "Son todas promesas"
La crisis de la construcción en Comodoro Rivadavia suma señales cada vez más preocupantes. Desde la UOCRA advirtieron que la cantidad de desocupados en el sector ya llegó a 2.100 trabajadores, en un contexto atravesado por la falta de obras públicas, la salida de empresas hacia otras provincias y la ausencia de perspectivas concretas de reactivación.
La advertencia fue planteada por Raúl Silva, secretario general del gremio en Comodoro, quien trazó un panorama duro sobre la actualidad laboral de la ciudad. Según expuso, buena parte de la actividad permanece paralizada y muchas de las obras anunciadas siguen sin arrancar. "Son todas promesas que no han arrancado", cuestionó al referirse a proyectos que, según sostuvo, fueron presentados como soluciones pero todavía no se traducen en empleo real para el sector.
Entre las obras que mencionó como frenadas aparecen el camino petrolero, el acueducto y el canal evacuador de la avenida Chile, todos proyectos clave para la ciudad y que, de acuerdo a lo expresado por el dirigente, continúan sin avances visibles. La preocupación crece porque la parálisis no solo impacta sobre los obreros, sino también sobre la actividad económica que suele moverse alrededor de la construcción.
Silva también señaló que varias firmas que trabajaban vinculadas al petróleo y al gas comenzaron a levantar campamentos y trasladarse a Neuquén, en busca de otras oportunidades. Sin embargo, remarcó que ese destino no representa una salida sencilla para la mayoría de los trabajadores de Comodoro. Explicó que en la provincia vecina la demanda se concentra sobre perfiles muy especializados, como soldadores o instrumentistas, y que el alto costo de vida vuelve muy difícil que un obrero se traslade con su familia para empezar de cero.
En ese escenario, el dirigente sindical remarcó que el problema no es solamente la falta de trabajo, sino también el tipo de respuestas que se están ofreciendo. Al referirse a la situación de las familias afectadas por el deslizamiento en Cerro Hermitte, cuestionó que las viviendas de emergencia previstas no generarán un impacto significativo en la ocupación del sector. Según explicó, la participación de la mano de obra local quedará limitada a tareas mínimas, como la preparación de plateas, mientras que el grueso de la solución habitacional no demandará construcción tradicional.
La combinación de obras que no arrancan, empresas que se van y falta de proyectos concretos termina dibujando un cuadro cada vez más delicado para la construcción en Comodoro. En una ciudad donde históricamente la obra pública fue uno de los motores del empleo, la advertencia de la UOCRA vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: cuántas veces más se puede sostener la expectativa con anuncios, cuando en la calle lo que crece es la desocupación.