Buenos Aires

Usó a su propia hija de "mula" para meter droga en el penal de Devoto y cayó en Solano tras fugarse de la Justicia

La mujer, de 47 años y nacionalidad paraguaya, le había ocultado cocaína y marihuana en la ropa íntima a la niña para ingresar al presidio. Tras ser excarcelada y prófuga con orden de captura, la Policía Federal la acorraló en Quilmes.

En una muestra alarmante del uso de menores en el crimen organizado, efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA) recapturaron en el partido de Quilmes a una mujer de 47 años que llevaba meses prófuga. La acusada, de nacionalidad paraguaya, está imputada por utilizar a su hija menor de edad como "mula" para intentar ingresar estupefacientes al Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, conocido como la cárcel de Villa Devoto.

El impactante episodio que originó la causa ocurrió en enero de 2024. Durante una jornada de visitas en el penal ubicado sobre la calle Bermúdez al 2650, la mujer se presentó junto a la niña para ver a un interno. Sin embargo, al momento de atravesar los controles de requisa, los agentes del Servicio Penitenciario notaron una bultosidad sospechosa entre las prendas de la pequeña.

Al trasladar a la menor a un espacio reservado para la inspección, las autoridades descubrieron una maniobra tan macabra como elaborada: la niña llevaba un doble corpiño y bolsillos secretos cosidos en sus ropas, dentro de los cuales ocultaba 15 envoltorios de marihuana y 33 dosis de clorhidrato de cocaína destinados al narcomenudeo dentro de los pabellones.

Excarcelación, fuga y captura en el Conurbano

Tras el hallazgo, la mujer fue detenida en forma inmediata y puesta a disposición del Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 1, encabezado por la Dra. María Romilda Servini. A pesar de la gravedad del hecho, la imputada obtuvo posteriormente el beneficio de la excarcelación. No obstante, cuando la Justicia revocó dicha medida y la citó para revocar su libertad, la acusada decidió cortar todo contacto y pasar a la clandestinidad.

La evasión derivó en la intervención del Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (CUFRE), bajo la órbita del Ministerio de Seguridad Nacional, que encomendó las tareas de rastreo a la División Búsqueda de Prófugos y al Departamento Federal de Investigaciones (DFI) de la PFA.

Los agentes federales profundizaron el cruzamiento de datos y el análisis de redes de contactos, sospechando que la mujer formaba parte de una banda narcocriminal con ramificaciones en el Gran Buenos Aires. El seguimiento permitió ubicar una finca de la calle 816 al 2600, en la localidad de San Francisco Solano, donde la prófuga se mantenía oculta.

Tras días de guardia discreta y tareas de inteligencia en la zona, los investigadores interceptaron a una mujer de rasgos coincidentes al momento en que salía de la propiedad. Tras verificar su identidad en la vía pública, los efectivos procedieron a su inmediata detención, dejándola nuevamente tras las rejas a disposición del juzgado de Servini para enfrentar el proceso penal en su contra.

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