La FIA explicó la falla de software que paralizó a varios autos en el GP de Bahréin en Malasia: la dura reacción de los pilotos
Un error en la gestión de la potencia eléctrica dejó sin respuesta al acelerador a varios monoplazas durante la vuelta de formación en Sepang. La FIA reconoció que la combinación de lluvia, velocidades extremadamente bajas y un modo específico para pista mojada no había sido detectada durante las pruebas. Los pilotos cuestionaron con dureza el episodio.
El Gran Premio de Bahréin de Fórmula 1, disputado de manera excepcional en el circuito de Sepang, Malasia, quedó marcado por un insólito problema técnico antes de la largada. Varios monoplazas perdieron la capacidad de entregar potencia durante la vuelta de formación y algunos llegaron a quedar detenidos sobre la pista.
Horas después del caos, la FIA explicó el origen del problema: un fallo de software asociado a la gestión de la unidad de potencia cuando los autos circulaban a velocidades extremadamente bajas sobre una pista mojada.
El incidente obligó a suspender el procedimiento de largada y provocó una demora adicional de 53 minutos antes de que los pilotos pudieran volver a ocupar sus posiciones. La Federación Internacional del Automóvil reconoció que el problema no había sido detectado durante las pruebas realizadas durante la temporada.
Según explicó Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, el problema surgió por una combinación de circunstancias que no se había presentado previamente con la nueva generación de unidades de potencia.
La lluvia había obligado a los pilotos a circular muy lentamente durante la vuelta de formación. Como algunos autos prácticamente se detuvieron, se produjo un efecto de "acordeón" entre los monoplazas. En esas condiciones, el sistema de gestión de la potencia eléctrica activó una situación que impedía que los autos pudieran recuperar normalmente la entrega de potencia.
El problema fue especialmente llamativo porque los pilotos pisaban el acelerador y el auto no respondía como debía. Entre los afectados estuvieron Max Verstappen y Lewis Hamilton, que partían desde la primera fila. También otros monoplazas tuvieron dificultades para avanzar y algunos quedaron prácticamente detenidos.
La FIA aclaró que no se trató de una falla individual de una escudería, sino de un problema relacionado con el software utilizado para administrar la nueva generación de unidades de potencia.
El episodio estuvo directamente relacionado con una de las grandes novedades técnicas de la Fórmula 1 2026: el incremento de la participación de la energía eléctrica en la potencia de los monoplazas.
La nueva generación de motores cuenta con aproximadamente 47% de potencia eléctrica. Para las condiciones de lluvia existe además una configuración específica destinada a limitar la entrega eléctrica, con un máximo de 250 kW, frente a los 350 kW disponibles en condiciones de pista seca.
El inconveniente apareció cuando esa gestión electrónica tuvo que funcionar en una situación particularmente extrema: autos circulando muy despacio, agrupados, sobre una pista mojada y durante una vuelta de formación.
Tombazis reconoció que la FIA no había podido probar el software todo lo necesario porque durante la temporada hubo muy pocas sesiones de pista mojada. El problema, según explicó, apareció por la combinación de factores que terminó activando el error.
Una vez detectado el problema, los técnicos de la FIA trabajaron contra reloj para encontrar una solución. El organismo preparó una actualización del software que fue enviada a los equipos para que pudiera instalarse en los monoplazas.
Según Tombazis, la preparación de la actualización llevó alrededor de 20 minutos. La instalación y los procedimientos posteriores, sumados a las condiciones de la pista y la reorganización de la largada, extendieron considerablemente la espera de los espectadores.
La FIA defendió la velocidad con la que respondió ante una situación que no había sido prevista durante los ensayos. Sin embargo, el propio Tombazis reconoció que, con más pruebas en condiciones de lluvia, probablemente el fallo podría haberse detectado antes.
La Federación también deberá revisar el funcionamiento del sistema para evitar que una situación similar vuelva a producirse en una carrera con lluvia.
El problema generó fuertes críticas entre los pilotos. Sergio "Checo" Pérez calificó la situación de "inaceptable", mientras que Lando Norris la describió como "horrible" y cuestionó la creciente dependencia de los sistemas electrónicos.
El británico puso el episodio en relación con la nueva generación de motores híbridos y planteó dudas sobre la complejidad tecnológica que alcanzó la categoría.
La situación también generó críticas de George Russell, quien consideró que el desarrollo de la jornada había sido negativo para los espectadores. El piloto de Mercedes cuestionó las sucesivas demoras, las vueltas detrás del auto de seguridad y los cambios que se produjeron antes de que finalmente pudiera comenzar la carrera.
Carlos Sainz también reclamó una revisión profunda. El piloto de Williams sostuvo que la Fórmula 1 debería analizar cómo llegó a una situación semejante y cuestionó la complejidad de las actuales regulaciones técnicas.
Uno de los comentarios más llamativos llegó de Fernando Alonso, quien terminó octavo y consiguió uno de los mejores resultados de Aston Martin en la temporada.
El español aprovechó la situación para ironizar sobre sus propios abandonos y señaló que, pese a haber tenido una temporada complicada, nunca habían detenido una carrera por problemas relacionados con su auto. Su comentario reflejó el tono de desconcierto que dominó el paddock después de un inicio completamente atípico.
Más allá de las bromas, Alonso consiguió sumar puntos en una carrera especialmente compleja, mientras que la lluvia y los incidentes modificaron por completo las estrategias de los equipos.
El episodio de Sepang abrió un debate que va más allá de un simple error informático. La Fórmula 1 2026 estrenó una generación de monoplazas con una participación mucho mayor de la energía eléctrica, además de modificaciones aerodinámicas y nuevos sistemas de gestión de potencia.
El incidente mostró uno de los desafíos de esa transformación: cuanto mayor es la integración entre software, electrónica y unidad de potencia, más importante se vuelve que los sistemas hayan sido probados en una amplia variedad de escenarios.
En este caso, la situación que desencadenó el fallo fue particularmente difícil de reproducir: lluvia intensa, velocidades muy bajas, autos agrupados y una configuración electrónica específica para condiciones de pista mojada.
La FIA deberá ahora determinar qué cambios permanentes serán necesarios. La explicación oficial permitió conocer el origen del caos, pero también dejó una pregunta abierta para las próximas carreras: si vuelve a llover, ¿los nuevos monoplazas estarán preparados para responder sin repetir el problema de Sepang?







