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"Soy el primer argentino acá": la historia de Guillermo Rolutti, el joven que conquistó la cuna mundial del ballet clásico

Con apenas 20 años, Guillermo Rolutti se convirtió en el primer argentino y latinoamericano en ingresar a la exigente Academia Vaganova de San Petersburgo. Un recorrido marcado por el esfuerzo, la independencia temprana y la pasión por el ballet.

A los 15 años, Guillermo Rolutti tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre: armar las valijas en Córdoba, dejar atrás su hogar y mudarse solo a Buenos Aires para apostar todo a su gran vocación. Hoy, con 20 años, cursa el último año en la Academia Vaganova de San Petersburgo, la cuna del ballet clásico mundial.

El bailarín cordobés logró abrirse camino en Europa tras formarse en el Teatro Libertador San Martín, el Teatro Colón y la prestigiosa Escuela del Ballet de Hamburgo, en Alemania. En diálogo con Infobae al Mediodía, el joven repasó su trayectoria y no ocultó su emoción por este hito histórico: "La verdad que es un sueño para mí estar acá, haber llegado hasta acá", afirmó, al tiempo que destacó: "Soy el primer latinoamericano y argentino que está acá".

Un camino de sacrificio e independencia

Los primeros pasos de Rolutti en la danza comenzaron en su provincia natal, donde estudió durante cinco años. Sin embargo, consciente de que necesitaba un horizonte más amplio para profesionalizarse, mantuvo una charla decisiva con su madre cuando era un adolescente: "Le dije a mi madre: ‘Mirá, yo quiero bailar. Sé que acá, aunque se pueda, no voy a llegar a mucho. Entonces necesito cambiar de lugar, cambiar de ambiente'", recordó.

Tras dos años y medio de intenso trabajo en el Teatro Colón, una beca vinculada al Prix de Lausanne lo catapultó a Alemania. El cambio implicó un doble desafío, ya que debió aprender inglés sobre la marcha: "La escuela de allá era en inglés, entonces estudié inglés porque yo no sabía hablar inglés cuando llegué", explicó.

El salto a Rusia: una audición límite

El ingreso a Vaganova se concretó mediante una audición en video, enviada justo al límite de la edad permitida para postularse. Consciente de que era su última oportunidad, acompañó el material con un mensaje directo: "Hola, la verdad es que es mi sueño Vaganova, quiero formar parte. Quería saber si existe la posibilidad. Sé que con la edad estoy muy justo porque ya es el último año que puedo audicionar, pero la verdad que sería mi sueño", escribió. La respuesta positiva llegó apenas una semana después.

Uno de los escollos más complejos para los bailarines internacionales son los costos de formación cuando no cuentan con una cobertura total de becas. En este sentido, Rolutti reflexionó sobre las barreras económicas que enfrentan muchos talentos en el país: "Hay mucha gente que yo creo que tiene muchas condiciones y muy buen nivel en Argentina, pero que lamentablemente no tenemos el recurso económico para poder ir a otras escuelas", planteó. Gracias al respaldo clave del Joven Ballet Argentino, pudo reunir los fondos necesarios para concretar el viaje.

La vida cotidiana y el horizonte profesional

Instalado en Rusia, la rutina diaria es de altísima exigencia física: "Literalmente estoy todo el día bailando", describió. A las extenuantes jornadas de ensayo se sumó el desafío de aprender ruso, un idioma que, según confesó entre risas, le resulta más accesible que el alemán.

La distancia familiar es otra constante desde su adolescencia. Aunque vive lejos de su madre desde los 15 años, mantiene contacto diario con ella y aprovecha las vacaciones para regresar a Córdoba: "Cuando vuelvo a Córdoba es como: ‘Guau'. Me acuerdo de todo lo que hacía porque yo iba al colegio en su momento", señaló.

Con la mira puesta en el futuro, su meta inmediata es graduarse e incorporarse a una compañía internacional de primer nivel: "Sueño con quedarme en alguna de estas compañías acá en el mundo", aseguró. No obstante, el lazo con sus raíces sigue intacto: adelantó que tras finalizar sus estudios planea presentarse en el Teatro Griego de Córdoba, en un reencuentro muy esperado con el público argentino.

Para aquellos jóvenes que sueñan con trascender en el mundo de la danza, Rolutti dejó un mensaje basado en la perseverancia: "Si él tiene algún sueño, o ella, lo tiene que seguir. Siempre todo se va a acomodar para bien, pero uno se tiene que esforzar", concluyó.

(Fuente: Infobae)

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