"Hay personas poderosas que tienen la posibilidad de instalar su versión": El descargo del viudo de Romina Yan tras ser acusado públicamente por su hijo Valentín
Tras romper catorce años de silencio, Darío Giordano emitió un comunicado para responder a las denuncias de su hijo Valentín y de Gustavo Yankelevich, aseguró que fue sobreseído judicialmente en 2018 y sentenció: "No escribo estas palabras para pedir compasión ni para convencer a nadie de que fui un padre perfecto".
Luego de catorce años de mantenerse en absoluto silencio mediático, Darío Giordano, el viudo de Romina Yan y padre de Valentín y Franco Yankelevich, rompió el hermetismo y difundió un contundente comunicado de prensa. Su descargo surge en respuesta a las graves denuncias públicas de violencia física y psicológica vertidas en las últimas horas por su hijo Valentín, las cuales fueron posteriormente ratificadas por su exsuegro, Gustavo Yankelevich.
En el documento enviado al periodista Ángel de Brito para ser leído en el programa LAM, Giordano rechazó de plano las acusaciones en su contra. "Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia", manifestó con firmeza en el texto. Asimismo, el productor remarcó que estas cuestiones ya fueron investigadas por la Justicia: "Considero importante que se conozca lo que efectivamente resolvió la Justicia, se trata de una causa en la cual fui sobreseído en el año 2018".
El viudo de Romina Yan también se refirió al difícil contexto que debió atravesar tras la inesperada partida de la actriz y los desafíos de criar a sus hijos en condiciones de profunda vulnerabilidad mediática y emocional. Al respecto, reconoció falencias en su rol paternal durante el duelo: "Aunque es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso y puedo entender su angustia".
Por otro lado, Giordano apuntó contra el manejo público del conflicto y la desigualdad de condiciones frente a figuras con mayor poder de exposición. "Hay personas poderosas que tienen la posibilidad de instalar su versión de una historia. Otras, como yo, apenas tenemos nuestra palabra", expresó. Pese al dolor que le genera la situación, ratificó su amor incondicional hacia sus hijos y concluyó: "No escribo estas palabras para pedir compasión ni para convencer a nadie de que fui un padre perfecto. Las escribo porque tengo derecho a defender mi nombre, mi historia y mi lugar como padre".






