Chubut

Avanza otro cateo minero de oro y plata en el río Chubut impulsado por empresas con vínculos con Israel

Autorizaron a Tamar Mining S.A., una firma vinculada al grupo Meridian del Plata, con conexiones empresariales y comerciales con Israel, a realizar tareas de cateo sobre unas 10.000 hectáreas en la zona del Alto del río Chubut. El proyecto vuelve a encender las alarmas ambientales porque se desarrolla en una región clave para el abastecimiento de agua potable de casi la mitad de la población chubutense

La firma está vinculada al grupo Meridian del Plata, presidido por Gastón Scolnik, quien define a su grupo como "el puente entre Israel y América Latina" y distribuidor de compañías "High-Tech" de ese país.

Según surge de la información oficial, el permiso habilita tareas de exploración de oro y plata, una etapa que, si bien no implica explotación directa, abre la puerta a futuros proyectos mineros en una cuenca estratégica y protegida de hecho por el rechazo social que históricamente tuvo la megaminería en Chubut.

La autorización fue otorgada por la provincia de Río Negro, en un área limítrofe y de fuerte sensibilidad hídrica, donde nacen cursos de agua que alimentan al río Chubut, la principal fuente de agua dulce para ciudades como Trelew, Rawson, Puerto Madryn y numerosas localidades del valle.

Organizaciones ambientales y asambleas ciudadanas advierten que el cateo autorizado se ubica en una zona de nacientes y cabeceras de cuenca, donde cualquier intervención minera (incluso en etapas tempranas) puede generar impactos irreversibles sobre el suelo, el agua y los ecosistemas.

El avance del cateo reabre un debate que en Chubut nunca se cerró: quién decide sobre el agua, bajo qué criterios y en beneficio de quién. En una provincia atravesada por crisis hídricas recurrentes, incendios forestales y falta de infraestructura, la habilitación de proyectos mineros en zonas sensibles vuelve a poner en tensión el modelo extractivo con el derecho al agua y al ambiente sano.

Mientras tanto, el proyecto avanza en silencio administrativo, con escasa difusión oficial y sin que se haya informado con claridad el alcance real de las tareas autorizadas, los controles previstos ni los mecanismos concretos de resguardo ambiental.


El río Chubut nace en un entorno de altísimo valor ambiental, en una pequeña laguna ubicada en la ladera sureste del cerro Carreras, a más de 2.300 metros de altura, en plena zona andina. Allí confluyen bosque nativo, formaciones glaciarias, fauna silvestre y mallines, un sistema natural frágil que regula el agua que abastece aguas abajo a gran parte de la provincia.

En sus primeros kilómetros, el río atraviesa tierras fiscales sin mensura, ocupadas históricamente por pobladores rurales, cruza manchones de lenga (especie nativa protegida) y desciende por áreas donde se superponen conflictos territoriales de larga data. En ese trayecto ingresa de lleno en la parcela de Felipe Collihuin, un poblador que hace más de una década denunció ante una comisión investigadora de la Legislatura presiones de una inmobiliaria de Bariloche para que cediera sus derechos sobre unas 2.700 hectáreas, un antecedente que expone el interés persistente sobre estas tierras estratégicas.


Más adelante, el Chubut bordea otros sectores de lenga y parcelas cuyo dominio pertenece al Estado provincial, legalmente inalienables, y enfrenta predios ocupados por una familia criolla con casi cien años de presencia continua, también resistida a intentos de venta. Mientras estos pobladores se desplazan a caballo por senderos precarios y sin mantenimiento, los inversores acceden al territorio en vehículos de doble tracción y, en algunos casos, en helicóptero, una postal elocuente de la asimetría de poder que atraviesa la región.


Todo este espacio (incluidas áreas privadas como parte del fideicomiso Amaike y el coto de caza Futann Tüe) quedó comprendido dentro de las casi 10.000 hectáreas autorizadas para el cateo minero. Se trata de una zona donde ya existen tensiones abiertas entre comunidades mapuches, pobladores históricos y el avance del extractivismo, visibles incluso en obras públicas recientes, como la pasarela construida sobre el arroyo Las Minas en un punto de alto conflicto territorial.

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