COMODORO

Crónica de una catástrofe anunciada en una ciudad sin planificación desde 1901

Informe especial de Abcdiario.

 Lo que ocurrió el último fin de semana en el cerro Hermitte es, quizás la peor catástrofe de la historia de Comodoro, que ha tenido varias en sus 125 años. Una ciudad que se formó a partir de la explotación petrolera y creció desordenada y con urgencias permanentes en cada boom petrolero. YPF, que hoy se va, es uno de los grandes responsables de la formación de los barrios que hoy quedaron destruidos o evacuados. Las responsabilidades políticas abundan, pero los archivos a los que accedió AbcDiario desmuestran que cada gestión, desde hace más de 50 años, atendió la urgencia sin poder tomar la decisión de erradicar una población establecida.

Los primeros desplazamientos documentados del cerro Hermitte fueron en 1969. Relevamientos topográficos previos de 1950 no evidenciaban movimiento, según figura en un trabajo realizado por el géologo Hirtz entre 1989 y 1994.

Crónica de una catástrofe anunciada en una ciudad sin planificación desde 1901

El sector de Sismográfica, dentro de km.3, se formó durante las épocas de bonanza de YPF, que necesitaba un lugar para albergar a los operarios que venían a trabajar justamente en sismografía, una herramienta tecnológica avanzada, similar a una ecografía, para generar mapas tridimensionales del subsuelo y localizar recursos de petróleo y gas con precisión, procesando grandes volúmenes de datos.

Esos operarios fueron los primeros pobladores del lugar y la misma empresa les proveyó e gas. Eran unas 25 familias. El barrio fue creciendo solo con el aval de YPF y en torno a las explosiones demográficas de Comodoro alrededor del petróleo. La empresa estatal también los proveyó de redes de gas. Para 1990 ya había 125 familias viviendo allí, sin ninguna habilitación municipal.

Según los expedientes que figuran en el archivo del Concejo Deliberante, en 1989 aparecen las primeras pretensiones por parte de los vecinos de Sismográfica de gestionar la mensura, a través del Sindicato de Trabajadores del Estado (SUPE). El Concejo Deliberante aprobó en febrero de 1989 la ordenanza 3189 para la realización de mensuras. Sin embargo, la misma fue vetada.

En 1992, la resolución 2371/92 impide la mensura en la zona y por varios años no hay insistencia en el tema.

 Pero, a partir de la ordenanza 5829 del año 1995, se dispuso la mensura y adjudicación en venta de lotes en el barrio El Marquesado, una cooperativa de viviendas. La particularidad de dicha habilitación, que hoy puede salvaguardar legalmente al Municipio, es que al advertir que la zona contaba con movimientos sísmicos, si se construía se hacía con deslinde de responsabilidad para con la corporación municipal.

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Ya para esa época, los informes daban cuenta de la existencia de construcciones que databan de más de 30 años en toda la zona de km.3 afectada por fallas geológicas, pese a que tanto Sismográfica como gran parte de km. 3 estaban afectadas por fallas geológicas. Un informe de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y de la geóloga Marcela Rodríguez daba cuenta de ello pero también advertía que lo que impedía esta falla era la construcción de grandes emprendimientos habitacionales, no impidiendo las casas residenciales.

Fue por este último detalle que el Concejo Deliberante de aquel entonces aprobó la mensura de El Marquesado, no sin antes firmar con los vecinos un deslinde de responsabilidad hacia el Municipio.

El Informe de la UNPSJB detallaba que existían dos factores que confluían para que se produzca un nuevo deslizamiento en el cerro Hermitte: una falla profunda -que no se puede manejar ni predecir movimiento futuros- que afecta al sector de El Marquesado y a parte de km. 3, pero "no por ello la zona afectada debe ser erradicada o fue denominada zona de alto riesgo".

El otro factor es la geometría del talud, que según el dictamen de la UNPSJB, fue condición necesaria aunque no suficiente para dicho deslizamiento. Por lo cual, "de producirse el mismo, se hará por el coronamiento del talud con un riesgo menor para el actual emplazamiento del barrio". El informe también aseguraba que "de producirse una reactivación del fracturamiento superficial, no sería catastrófico y no superarían la intensidad de los ya producidos". Cabe resaltar que son informes que databan de varias décadas atrás y que el comportamiento del cerro se siguió estudiando, arrojando luego resultados más riesgosos, pero ya con 200 familias viviendo en el lugar.

En definitiva, con la ordenanza de venta de lotes aprobada para el Marquesado, los vecinos de Sismográfica volvieron a la carga presentando un nuevo requerimiento en el Concejo Deliberante, con firma de los vecinos, alegando que si El Marquesado tenía mensura, ellos también deberían tenerla. "El barrio Sismográfica hace ya varios años que lucha por lograr la urbanización del sector dado que al no poder realizar la mensura de los lotes son innumerables los inconvenientes que se producen". Y seguía: "Ante el otorgamiento de adjudicación en venta de terrenos en el sector denominado El Marquesado solicitamos el mismo tratamiento".

Si bien en una ordenanza del año 96, se autorizó la mensura - a cargo de los vecinos- de un sector del barrio Sismográfica -también con deslinde de responsabilidad hacia el Municipio-, exclusivo para la construcción de viviendas unifamiliares, amparándose en dicho informe de la UNPSJB y en que la urbanización informal del lugar databa de más de 30 años, al año siguiente la normativa se vetó, alegando "falta de correlación entre los fundamentos y la parte resolutiva y que el informe de la UNPSJB era claro en referencia a los riesgos.

En 1999 se insistió con la mensura del barrio sismográfica. Nuevamente se autoriza la mensura a cargo de los vecinos en la ordenanza 6887. El art.3 requiere expresamente mediante declaración jurada a los vecinos del barrio que eximan a la Municipalidad de Comodoro Rivadavia de "toda responsabilidad respecto de eventuales daños que puedan producirse a sus viviendas provenientes de movimientos sísmicos o de otro orden". Una vez más, fue promulgada pero luego vetada a partir de los informes geológicos.

Los detalles del informe del SEGEMAR

En el año 2002, durante el gobierno de Jorge Aubía, el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) brinda el tan nombrado por estos días "Estudio de peligrosidad geológica en barrio Sismográfica. Se trata de un informe claro sobre los peligros de la zona, pero sobre una urbanización ya constituida con cientos de familias desde cuatro décadas atrás.

El informe detallaba que "el principal problema del barrio es que se está extendiendo sobre materiales removidos naturalmente (depósitos de deslizamientos), que poseen gran cantidad de espacios abiertos subterráneos, producidos por el sublavado o erosión hídrica subsuperfical. Esto seguramente originará hundimientos del terreno una vez que el mismo sea sometido a intensa urbanización, causando roturas en las viviendas, ductos y afectando todo el tendido de la red de servicios que el barrio requiera en un futuro".

"El segundo punto que es importante remarcar es que no es posible descartar una reiteración de los movimientos de ladera, con lo cual el municipio tendría la responsabilidad de establecer una red de monitoreo permanente de la ladera si continúa la expansión del barrio". Y: "Finalmente sería importante instruir a los vecinos del barrio sobre las características del sustrato sobre el que están asentando sus viviendas, a fin de que tomen conciencia de la peligrosidad y puedan de este modo, comprender la problemática vinculada a la ampliación del Barrio Sismográfica".

Efectivamente y con todos los argumentos técnicos, el SEGEMAR recomendaba "impedir" nuevas construcciones en la ladera del cerro Hermitte y evidenciaba que las construcciones que se habían generado durante esos 40 años habían agudizado la sensibilidad del terreno, dando lugar a ciertos deslizamientos. 

 El informe también da cuenta de la influencia de YPF y su actividad en los movimientos del cerro. La primera evidencia de movimiento documentada es la de la rotura de los caños de dos pozos de YPF instalados en 1925, sobre la ladera del Cerro Hermitte. Fue el mismo YPF el que décadas más tarde cedió esos terrenos para sus propios trabajadores, el inicio del problema.

Crónica de una catástrofe anunciada en una ciudad sin planificación desde 1901

"Si bien la cronología de estos movimientos presenta algunas incógnitas, sí se puede asegurar que tuvo varias etapas distintas. Considerar esto es de suma importancia ya que es evidente que no es un movimiento puntual en el tiempo, sino que se está manifestando desde principios del siglo XX y con distinta magnitud. Esto quiere decir que se debe tener mucho cuidado en la apreciación del fenómeno ya que se trata de un fenómeno probablemente activo que es necesario monitorear", advertía el SEGEMAR.

El SEGEMAR también reconocía que era "muy difícil distinguir si actualmente (en 2002) existe movimiento, ya que la velocidad de la actividad del hombre es mayor que el probable movimiento natural del material de la ladera. Por lo tanto para confirmar la continuidad del movimiento es necesario monitorear el mismo".

El informe concluía que "existe una delimitación areal restringida, relacionada a la acción antrópica. Esta de ningún modo se limita al área que ocupa el Barrio Sismográfica, sino que se deben incluir también los barrios Marquesado, Los Tilos, la cancha de golf, y el loteo del SUPE (Médanos)". Es decir, toda la zona que actualmente está en emergencia.

 Por ende, "si el lugar es muy peligroso y la peligrosidad no puede ser reducida a un nivel aceptable, el desarrollo debe ser restringido por medio de regulaciones provinciales o municipales".

Ante la imposibilidad de erradicar ya la urbanización, el SEGEMAR recomendaba medidas paliativas para evitar los efectos de la erosión fluvial, con la "construcción de canaletas dentro de un sistema de integración del drenaje natural y el domiciliario", como así también el control de cañerías de agua, gas y fluídos cloacales en condiciones para evitar pérdidas.

Y advertía que "actualmente se está realizando un loteo en el área del SUPE (Médanos) sobre parte de la cresta de presión y el material deslizado en el límite oeste del deslizamiento".

"La modificación del material por debajo de esta cicatriz (excavación, sobrepeso, infiltración de agua, etc.) aumentaría la probabilidad de movimiento del mismo. Por lo tanto las restricciones no solo deberían existir sobre el Barrio Sismográfica, sino también, sobre el barrio Los Tilos, Marquesado, las viviendas al pie, el barrio SUPE (Médanos), la cancha de golf Santa Lucía y la cancha de rugby. Sin un plan integrado de medidas para todos estos lugares, será muy difícil prevenir y/o mitigar la acción de los procesos geológicos sobre la ladera".

En 2010, durante el gobierno de Martín Buzzi, bajo la Resolución 2954/10 se creó un programa destinado a la regularización dominial, evaluación y control de movimientos de suelo y estado de riesgo del barrio Sismográfica.

Planteaba también formalizar titularizaciones de las tierras, elevando informes conjuntos para otorgar la propiedad de los inmuebles a sus legítimos ocupantes.

En 2011, el secretario de gobierno de la misma gestión, Jorge Echelini, responsabilizó a la Justicia por no frenar las ocupaciones ilegales, el principal problema de la primera década del nuevo siglo con un barril por encima de los 100 dólares que provocó otro boom demográfico en Comodoro.

En una nota periodística del diario El Patagónico, Echelini advertía que ante la continua proliferación de asentamientos ilegales en diversos sectores de Comodoro Rivadavia, la decisión municipal de erradicar esas ocupaciones tropieza con la "lentitud con la que se maneja la Justicia" en estos casos.

"La ocupación individual es un acto propio de una persona que muchas veces está desesperada y que trata de buscar un techo. En cambio, donde ingresan 15 personas organizadas, dividen parcelas y tienen un planificador, esto sí constituye un delito", comparó.

Sismográfica, como tantos otros barrios de Comodoro, se vio afectado por estos movimientos. "La ocupación del Cerro Hermite, en Kilómetro 3, lleva un año en la Justicia y no tenemos respuesta. La Justicia debería mirar eso y procesar al actor intelectual", insistía Echelini en 2011.

Una ciudad sin planificación desde 1901

Con una urbanización asentada desde hace décadas, los especialistas que actuaron en el informe del SEGEMAR del año 2002, entendían la necesidad de dos medidas: la primera era evitar que la urbanización se amplíe, es decir prohibir nuevas construcciones; la segunda era mitigar los riesgos mejorando los conductos para evitar filtraciones de fluidos que puedan socavar aún más el cerro.

"La expansión de arcillas es un proceso que, si bien ocurre en casi todo Comodoro Rivadavia y alrededores, en el barrio debe tenerse sumo cuidado en el control del buen estado de los ductos subterráneos ya que fugas en los mismos podrían actuar de detonante en futuros movimientos". Por ello las últimas gestiones políticas de Comodoro hicieron nuevas obras de cloaca y asfalto en el barrio.

Consultado el secretario de Infraestructura de la gestión anterior, Maximiliano López, reconoció que "hicimos en Sismográfica obra de cloaca y once cuadras de pavimento justamente con el objetivo de mitigar el impacto de fluídos sobre el cerro y también de dar soluciones y habilitar el acceso de servicios de emergencia en una barriada ya constituida desde hace 60 años". Como en muchos lugares no planificados en Comodoro, solo se podían hacer paliativos para, al menos, mejorar la calidad de vida de la gente.

En los últimos días han proliferado los análisis y también la miserabilidad política de aprovechar una catástrofe de dimensiones hoy incalculables para culpar siempre a los anteriores. Incluso pseudo especialistas nacionales que siempre aparecen en las catástrofes de Comodoro, sin conocimientos sobre su historia, para aprovecharse políticamente. Lo cierto es que los archivos dan cuenta de que cada decisión tomada (muchas de ellas malas) fue compleja y que no se puede analizar lo ocurrido sin analizar la historia completa de la ciudad.

Claramente lo que recomendaron los técnicos nunca fue escuchado y también llegó tarde, cuando ya existía una urbanización difícil de erradicar en una ciudad que históricamente tuvo inconvenientes para la administración de la tierra. Lo que ocurrió en el Hermitte podría haber sucedido con el cerro Chenque, que socavó en 2023 -por segunda vez después de casi 30 años- la ruta 3. Pero ¿qué ocurriría si se da un deslizamiento hacia los barrios asentados desde la década del 60 en la ladera del cerro, donde hoy viven miles de familias?

Comodoro nunca fue planificada. Se formó con crecimientos demográficos exponenciales que generaron asentamientos en toda la ciudad, que luego fueron regularizándose a través de distintas gestiones que ya asumían con el problema expuesto. La mitigación de daños fue una constante de las gestiones políticas ante la imposibilidad de empezar de cero.

Crónica de una catástrofe anunciada en una ciudad sin planificación desde 1901

Esta catástrofe es peor que la inundación del 2017, porque pese al impacto innegable que ésta tuvo en la ciudad, la mayoría de los vecinos afectados pudo volver luego a sus viviendas. La tragedia actual, que afortunadamente no lamentó víctimas, tiene hoy a casi 500 familias evacuadas. La mayoría sabe que no podrá volver nunca a su casa ni a su terreno porque ya no existe más. Y otros como el caso de Médanos lo suponen.

Crónica de una catástrofe anunciada en una ciudad sin planificación desde 1901

La solución demandará que todos los estados, municipal, provincial y nacional estén a la altura de semejante catástrofe para Comodoro, una ciudad que le dio tanto a la provincia y al país durante más de 100 años y que se merece más que nunca, que la tengan en cuenta. 

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