Después de cinco años de servicio, Tina se jubiló y comenzó una nueva etapa junto a su familia
La perra de la División Canes de la Policía del Chubut fue retirada de la actividad operativa tras cumplir su ciclo en tareas de seguridad. Su guía, el cabo Alan Castillo, destacó el vínculo construido durante años de trabajo conjunto y aseguró que ahora podrá disfrutar de una vida más tranquila.
El cabo Alan Castillo, integrante de la División Canes, se despidió de Tina, la perra con la que compartió cinco años de trabajo y aprendizaje dentro de la fuerza policial. La can fue retirada recientemente de la actividad operativa y ya se encuentra viviendo con la familia del efectivo, donde comenzará una nueva etapa lejos de las exigencias del servicio. "Estoy agradecido con la perra y también con la División por haberme dado este privilegio. Fue mi primera perra y aprendimos juntos", expresó Castillo al recordar el recorrido que realizaron desde que Tina llegó a la institución.
Según relató, la historia comenzó cuando una mujer donó al animal a la Policía. Tina tenía aproximadamente un año cuando fue incorporada a la División Canes. En aquel momento, Castillo era un policía recién egresado y fue consultado por sus superiores sobre la posibilidad de hacerse cargo de ella. "Yo no sabía nada, pero tenía ganas de aprender. Me dijeron que si tenía la iniciativa podía hacerlo y así fue. Aprendimos los dos juntos. Hoy veo que tenía algunas falencias, pero con el tiempo fui adquiriendo experiencia y corrigiendo errores", recordó. Durante su trayectoria, Tina se desempeñó en la especialidad de seguridad, participando en coberturas de eventos deportivos, manifestaciones y distintos operativos preventivos. Su guía destacó que siempre fue una compañera fundamental en su crecimiento profesional. "Para mí fue una perra de escuela. Ella me sirvió muchísimo para aprender el trabajo. Hubo errores, como en todo proceso, pero pudimos corregirlos y crecer juntos", señaló.
Entre las anécdotas que dejó el trabajo compartido, Castillo recordó un episodio ocurrido durante un desfile. "En una oportunidad me descuidé y Tina mordió sin querer a un efectivo policial. Fue una situación que quedó como una anécdota de todos estos años", comentó. La decisión de retirarla fue tomada pensando en su bienestar. "Prefiero que haga vida de perro. Ya cumplió su ciclo. Hoy sé con quién la dejé y cómo la van a cuidar. No va a ser una perra abandonada", afirmó.
Actualmente, Tina vive con el hermano del efectivo, quien le brinda un espacio amplio para disfrutar de esta nueva etapa. "Tiene patio, tiene más vida de perro, está relajada y sigue manteniendo vínculo conmigo", explicó.
Mientras tanto, Castillo ya comenzó a trabajar con un cachorro de 11 meses que continuará la tarea dentro de la División Canes. El joven perro será preparado para desempeñarse en funciones vinculadas a la seguridad y el patrullaje. Sobre Tina, el efectivo resumió el sentimiento que le dejó su retiro: "Ahora que haga vida de perro, que descanse y disfrute hasta sus últimos días. Se lo ganó".







