El crudo se desploma y golpea a Chubut: cómo la crisis en Medio Oriente hunde las regalías petroleras
La tregua en Medio Oriente desplomó un 15% la cotización del crudo. Chubut sufre otra pérdida de ingresos en un contexto de menor producción y la vuelta del "barril criollo".
El derrumbe del precio del petróleo volvió a sacudir a la industria hidrocarburífera de Chubut. El movimiento abrupto del mercado se produjo luego del anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un cese del fuego con Irán, que alteró el tablero geopolítico y financiero global.
Según información de Reuters, el crudo Brent cayó por debajo de los 100 dólares, con un desplome intradiario superior al 16%. La señal de distensión en Medio Oriente fue interpretada por los inversores como una reducción del riesgo de oferta, lo que generó una ola de ventas en los mercados de energía. Para Chubut, este contexto implica un golpe directo sobre el cálculo de regalías petroleras.
En paralelo, la baja coincidió con el retorno del "barril criollo", que desacopla el precio interno del internacional. Aunque modera las subas en los surtidores, termina imponiendo un techo al ingreso de las provincias productoras. El resultado es conocido: cuando la cotización global cae, el impacto fiscal se amplifica.
Un derrumbe global que llegó desde Medio Oriente
Trump anunció que había alcanzado un cese del fuego por dos semanas con Irán, condicionado a la reapertura inmediata y segura del Estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial. El anuncio redujo el temor a interrupciones prolongadas del suministro, lo que precipitó la caída del precio del crudo.
El Brent llegó a operar a 90,40 dólares, mientras que el WTI descendió más de 18%. Incluso el precio del diésel europeo se contrajo más del 20%, en un movimiento generalizado provocado por la expectativa de una desescalada militar. Para las provincias productoras argentinas, cada retroceso del mercado global se traduce en menor recaudación petrolera.
Analistas citados por Reuters indicaron que los inversores "se están enfocando en la desescalada y están vendiendo petróleo en consecuencia". El movimiento fue exacerbado por reportes cruzados sobre ataques y negociaciones entre potencias regionales, en un escenario donde la volatilidad se volvió estructural.
Precios más bajos y producción en caída
En el contexto local, la aplicación del llamado "barril criollo" fija un precio interno de referencia entre 85 y 88 dólares por barril, pese a que la cotización internacional promedió más de 100 dólares en marzo. Con la nueva baja, la brecha se achica, pero las provincias siguen liquidando sus regalías sobre un valor inferior al real del mercado.
En Chubut, este mecanismo no es nuevo. Durante las últimas dos décadas, la provincia resignó más de 1.500 millones de dólares por distintos esquemas de barril criollo, según informes oficiales. Y el nuevo descenso internacional vuelve a poner en evidencia la dependencia de un precio que el propio mercado global puede derribar en cuestión de horas.
El problema se agrava porque la producción chubutense viene en retroceso. En febrero, la caída fue cercana al 10% mensual, lo que reduce aún más la base sobre la cual se calculan las regalías. La combinación de precios deprimidos y menor extracción presiona las cuentas públicas y limita la capacidad financiera del gobierno provincial.
Un techo para los ingresos en un momento crítico
Aunque el valor interno mejoró respecto de febrero que pasó de unos 63 dólares a cerca de 85. Chubut podría pasar de recaudar unos 24 millones de dólares a alrededor de 30 millones en abril, un incremento del 25%. Pero esa mejora se produce en un contexto donde el precio internacional cayó abruptamente y donde la producción sigue descendiendo.
Es decir, el "barril criollo" evita que los combustibles vuelvan a aumentar, pero también impide que la provincia capture plenamente la renta de un mercado que, aun después del derrumbe, sigue por encima del valor de referencia interno. La asimetría se profundiza cuando, para obtener asistencia financiera, las provincias deben devolverla con tasas superiores al 15%.
En la práctica, las provincias productoras como Chubut terminan subsidiando indirectamente a los consumidores del país, una transferencia silenciosa que se repite con cada shock internacional.
Marín y su doble discurso
En este escenario, el CEO de YPF, Horacio Marín, defendió la decisión de congelar las naftas por 45 días y explicó que se trata de un "seguro" para los consumidores. "Hicimos un hedge para la gente que luego vamos a cobrar cuando los precios bajen", dijo en una actividad organizada por The Atlantic Council.
Marín sostuvo que, aunque la demanda se venía derrumbando, la petrolera no podía exportar porque parte de su producción tenía "mucho azufre", por lo que un aumento adicional habría profundizado el problema. De este modo, definió la política como una medida de mercado, sin intervención formal del Gobierno.
El congelamiento implica que, aun si el barril internacional retrocede, el precio local se mantendrá. "Baja el barril, mantenemos los precios", afirmó. Esto significa que, cuando la cotización global cae, la transferencia desde las provincias productoras se amplía, ya que liquidan regalías a un precio que no refleja la realidad del mercado internacional.








