Operacional Kekén

El Ejército despliega en la Patagonia y en Comodoro su mayor maniobra en años ¿qué está ensayando el Estado en el sur?

Tanques, blindados Stryker, paracaidistas y helicópteros llegan a Chubut en el marco del Ejercicio Operacional Kekén, que se extiende hasta el 2 de mayo. La justificación oficial es el adiestramiento. Pero la elección de la Patagonia como escenario nunca es inocente.

 Desde el 7 de abril, formaciones ferroviarias cargadas con vehículos de combate TAM 2C-A2 y blindados a rueda Stryker 8x8 M1126 (tecnología de origen estadounidense que el Ejército incorporó entre noviembre de 2025 y febrero de 2026) ruedan hacia el sur. Su destino: Comodoro Rivadavia y Sarmiento, en el corazón de la Patagonia chubutense. El Ejercicio Operacional Kekén, que el Ministerio de Defensa presentó como la maniobra más importante de los últimos años, se extenderá hasta el 2 de mayo e involucrará operaciones defensivas, contraataques, tiro de combate real, fuerzas aerotransportadas y artillería antiaérea.

El comunicado oficial habla de adiestramiento, logística multimodal y modernización. Lo que no explica (o no necesita explicar, porque las señales son elocuentes por sí solas) es por qué la Patagonia. Por qué ahora. Y qué mensaje se emite cuando el Estado elige el sur para ensayar la proyección de fuerzas a más de 1.500 kilómetros de Buenos Aires.

El Ejército despliega en la Patagonia y en Comodoro su mayor maniobra en años ¿qué está ensayando el Estado en el sur?

Comodoro, nodo estratégico (otra vez)

No es la primera vez que Comodoro Rivadavia aparece en el centro de una ecuación de poder que la excede. Su infraestructura aeroportuaria y sus conexiones viales la convierten en el lugar ideal para concentrar y distribuir material pesado en el sur del continente. Esa infraestructura, construida y sostenida históricamente por la industria petrolera, vuelve a tener otro uso: esta vez como base de operaciones militares de gran escala.

La elección no es casual ni meramente práctica. Comodoro es una de las ciudades más poblada de la Patagonia, una economía extractiva de relevancia nacional y un punto de referencia ineludible para cualquier estrategia de control territorial en el sur. Que el Ejército la elija como cabecera logística del Kekén dice algo sobre cómo el Estado concibe la región.

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La Patagonia como escenario: ¿adiestramiento o demostración?

Los ejercicios militares de gran escala siempre tienen una doble dimensión: hacia adentro (adiestramiento real de las tropas) y hacia afuera (señal política hacia actores internos e internacionales). El Kekén no escapa a esa lógica.

La incorporación de los Stryker 8x8 y su primer despliegue operacional en territorio patagónico es un dato que merece atención. El LOA (carta de aceptación de oferta) para su adquisición fue firmada entre el ministro de Defensa argentino y su par estadounidense, Pete Hegseth, y los vehículos llegaron al país en dos lotes durante el segundo semestre de 2025 y comienzos de 2026. No es solo logística: es una demostración de capacidad, y de alineamiento. ¿Para quién? Esa es la pregunta que el comunicado oficial no responde.

La Patagonia concentra recursos estratégicos de primer orden: hidrocarburos, minería (oro, plata, uranio, etc), pesca, agua dulce y (en el horizonte de largo plazo) una posición geográfica que varios actores globales miran con creciente interés. En ese contexto, un ejercicio que valida la capacidad del Estado para proyectar fuerzas rápidamente a grandes distancias en condiciones climáticas adversas no es solo una práctica de entrenamiento: es también una afirmación de soberanía operativa sobre un territorio que históricamente el Estado central administró desde lejos.

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El ajuste y las Fuerzas Armadas: una excepción llamativa

Hay una dimensión que la nota oficial omite pero que el contexto político hace inevitable: el Kekén se despliega en el marco de un gobierno que aplicó recortes históricos en el gasto público. Sin embargo, las Fuerzas Armadas recibieron atención diferencial dentro de ese esquema, en línea con un discurso que reivindica el rol de la defensa y el alineamiento con Washington. La firma del acuerdo Stryker con el Pentágono es el ejemplo más visible de esa orientación.

Movilizar vehículos pesados en tren desde Buenos Aires y Córdoba hasta la Patagonia, sostener operaciones aéreas y terrestres durante casi un mes, y coordinar brigadas mecanizadas, paracaidistas y fuerzas especiales tiene un costo. Ese costo no aparece en el comunicado. En un país donde cada peso del Estado está bajo escrutinio, la ausencia de esa información es, en sí misma, un dato periodístico.

La ciudadanía local: ¿informada o notificada?

El comunicado del Ministerio de Defensa asegura que todas las actividades se realizan "con total transparencia". Sin embargo, la pregunta legítima desde Comodoro y Sarmiento es cuánto de esa transparencia llegó a la ciudadanía local antes del despliegue.

Los vecinos de ambas ciudades verán en las próximas semanas columnas de blindados, movimiento de helicópteros y actividad militar inusual en su entorno cotidiano. Tienen derecho a saber qué implica ese despliegue para la circulación, para el uso de espacios naturales y para la lógica de seguridad local. La transparencia institucional no es lo mismo que la comunicación ciudadana. Y esa diferencia, en una región acostumbrada a que las decisiones estratégicas se tomen en Buenos Aires, importa más de lo que parece.

Lo que el Kekén revela

El Ejercicio Operacional Kekén es, en términos estrictamente militares, una operación legítima y técnicamente significativa. La IXna Brigada Mecanizada (con asiento en Comodoro Rivadavia) y refuerzos de todo el país ensayan algo real: la capacidad de proyectar poder en el sur. Lo que el ejercicio revela, más allá de los blindados y los cronogramas, es que la Patagonia sigue siendo pensada desde el Estado central como un territorio a controlar, a defender, a proyectar. Pero no siempre como una región a consultar.

Esa asimetría entre la escala del despliegue y la información que llega a quienes viven en el territorio donde se despliega es, quizás, la pregunta más relevante que el Kekén deja abierta.

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