Marea roja en Chubut: El CONICET confirma que las toxinas llegan hasta los fetos de lobos marinos
Investigadoras del CONICET revelan que la marea roja de 2022 no solo mató ballenas, sino que logró infiltrarse en fetos de lobos marinos, exponiendo una cadena de toxicidad sin precedentes en la fauna patagónica
Un equipo de expertas del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) ha desentrañado el misterio detrás de la mortandad masiva de 2022, descubriendo que la marea roja es mucho más que un fenómeno superficial: es un enemigo capaz de atravesar la barrera materna y afectar a las futuras generaciones de mamíferos marinos.
El asesino microscópico y sus víctimas
Entre septiembre y octubre de 2022, el Golfo Nuevo se convirtió en un cementerio de gigantes. La muerte de 30 ejemplares de ballena franca austral encendió las alarmas, pero la investigación reciente publicada por las científicas del CONICET revela una trama de transferencia tóxica digna de un thriller biológico.
El estudio identificó al mesozooplancton como el "transmisor crítico". Estos diminutos organismos actúan como una esponja que absorbe las toxinas paralizantes de las algas y las entrega directamente a los depredadores tope.
Un hallazgo histórico: Toxinas en el vientre materno
Por primera vez en la región, la ciencia documentó un hecho alarmante: la presencia de saxitoxinas en fetos de lobos marinos de un pelo. Este descubrimiento confirma la transferencia transplacentaria, lo que significa que el veneno no solo afecta a quienes lo ingieren directamente, sino que pone en riesgo la vida incluso antes del nacimiento.
"Este hallazgo amplía radicalmente el espectro de riesgo. Ya no hablamos solo de ejemplares adultos, sino de un impacto generacional en la fauna local", indicaron desde el equipo de investigación.
Impacto en humanos: El síntoma silencioso
La investigación no se limitó al mar. Al cruzar datos sanitarios en Puerto Pirámides, el equipo detectó que un 10% de la población local presentó cuadros gastrointestinales durante el pico de la floración algal. Esta coincidencia sugiere que el fenómeno ambiental y la salud humana están estrechamente vinculados, subrayando que nadie está exento de los efectos de este desequilibrio ecológico.
¿Hacia un futuro de mareas más intensas?
Tras analizar muestras de fitoplancton, peces y hasta materia fecal de ballenas vivas, las conclusiones son claras: la vigilancia debe ser total. Ante el cambio climático y el posible aumento en la frecuencia e intensidad de estas floraciones nocivas, los expertos exigen un monitoreo interdisciplinario constante.








