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Pasión sin fronteras: el comodorense por adopción que sueña con la hazaña de Paraguay ante Alemania

La colectividad paraguaya palpita el cruce decisivo por los 16avos de final. Fredy, un residente que vive en la ciudad desde 2011, relata cómo se vive la pasión por la Albirroja a la distancia, el corazón dividido con Argentina y la ilusión intacta de eliminar a una potencia.

Este lunes, mientras la pelota se prepara para rodar en una nueva instancia decisiva, la numerosa colectividad paraguaya residente en la urbe petrolera sintoniza la TV y cuelga los colores rojo, blanco y azul con una ilusión que lleva 16 años esperando: ver a la Albirroja meterse entre los mejores del planeta, nada menos que eliminando a la poderosa selección de Alemania.

Fredy, ciudadano paraguayo que echó raíces en Comodoro Rivadavia en 2011, abrió las puertas de su hogar para relatar cómo se palpitan las horas previas a un duelo que promete ser histórico. "Tenemos el fanatismo de la tierra donde nacimos. A Paraguay siempre lo tenemos presente. Por más que en mi caso hace bastante que vivo acá y tengo incorporadas muchas costumbres argentinas, el país natal predomina siempre", confiesa con emoción en diálogo con este medio, mientras acomoda las banderas en su living y sintoniza un canal de televisión de su país natal para "ir vibrando el partido".

El regreso de Paraguay a la máxima cita futbolística tras más de una década y media de ausencias reactivó el sentido de pertenencia de toda una comunidad. Aunque el combinado guaraní tuvo una clasificación sólida en las Eliminatorias, Fredy reconoce con honestidad que el andar en esta copa viene siendo de menor a mayor: "Esperábamos un poquito más de nuestra selección. En el Mundial pareciera ser que le falta todavía, por eso las celebraciones por el pase a los 16avos fueron un poco cautas, porque los partidos no se dieron como queríamos. Pero la fe está intacta".

Rituales, familia y el "corazón dividido"

Ver un partido mundialista en un día laborable y por la tarde implica toda una logística para los trabajadores. "Nos reunimos en familia y con amigos o vecinos que suelen sumarse. Mi hermano está trabajando todavía y sale a las 6 de la tarde, pero yo salgo a las 4 y ya estoy acá presente y ambientado", detalla Fredy sobre la previa del choque ante los teutones.

A diferencia del folclore futbolero local, Fredy asegura no ser esclavo de las cábalas: "De mi parte no soy cabalero; he escuchado que los argentinos sí lo son bastante. Lo mío pasa por otra cosa: compré las camisetas oficiales y se las regalé a mi hermano y a mi sobrino, que ya es nacido acá".

Ese detalle familiar expone una realidad común en miles de inmigrantes en la Patagonia: el agradecimiento y el cariño cruzado por dos patrias. Su hermano llegó a Comodoro en 2007, él lo hizo cuatro años después, y hoy la familia cuenta con dos sobrinos argentinos.

"Tenemos el corazoncito dividido, obviamente, porque Argentina nos abrió las puertas. Acá tenemos trabajo, estamos progresando y es un país muy grande, es imposible no amar a la Argentina. Además, con la Selección que ganó el último Mundial y que ahora está muy bien de vuelta, hinchamos fuertemente por ellos también", asegura.

El sueño de la hazaña

Para el compromiso ante el combinado alemán, los residentes paraguayos saben que los papeles previos ubican a su selección en el rol de no favorita, pero el fútbol sabe de milagros.

"Sabemos que es un rival difícil. Alemania es un equipo europeo con varias figuras y Paraguay tiene hoy un plantel un poco limitado, pero confiamos plenamente en la selección", analiza Fredy con optimismo de cara al pitazo inicial. Con la indumentaria lista y las banderas copando el living commodorense, el deseo es uno solo: "Esperamos un resultado favorable para clasificarnos a los octavos de final y hacer la hazaña de eliminar a una potencia".

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