Restricción de celulares en las escuelas de Chubut: "No sirve prohibirlos en el aula si los chicos pasan toda la noche conectados"
Tras la aprobación de la ley que regula el uso de dispositivos móviles en las aulas, la dirigente de SADOP Mónica Balmaceda advirtió que la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre las escuelas. Por su parte, la licenciada en Educación Patricia Díaz pidió no demonizar la tecnología y destacó su potencial para mejorar el aprendizaje.
La reciente aprobación de una ley que establece restricciones al uso de teléfonos celulares en las escuelas de Chubut abrió un debate sobre el papel de la tecnología en la educación, la responsabilidad de las familias y los desafíos que enfrentan los docentes ante el avance de las herramientas digitales.
En LU20, dos especialistas analizaron los alcances de la medida y coincidieron en la necesidad de abordar el problema más allá de una simple restricción dentro de las aulas.
Mónica Balmaceda, secretaria del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP), cuestionó que se pretenda resolver mediante una ley una problemática que considera mucho más profunda.
"Es una ley, digamos, que es como una curita que trata de sanar momentáneamente algo, pero tenemos cuestiones de fondo, de raíz, que esto no lo soluciona", expresó.
La dirigente explicó que, si bien la normativa establece restricciones y no necesariamente una prohibición generalizada, existen situaciones vinculadas con el uso de las redes sociales que requieren una intervención más amplia.
"Quieren hacer responsable a la educación de algo que debería comenzar en la familia"
Balmaceda advirtió que el uso excesivo de dispositivos móviles no comienza ni termina dentro de la escuela.
Según explicó, los estudiantes pasan buena parte de su tiempo fuera de las instituciones educativas y están expuestos a redes sociales, contenidos digitales y formas de comunicación que muchas veces carecen de acompañamiento adulto.
Entre las principales preocupaciones mencionó el ciberacoso, la circulación de información difícil de verificar y el aislamiento social.
"Tenemos que tener en cuenta que no solo los chicos habitan la institución, también tienen una familia, también están en otros lugares, en otros contextos", sostuvo.
En ese sentido, cuestionó que las escuelas deban asumir prácticamente toda la responsabilidad de controlar el uso de dispositivos.
"Ahora quieren hacer responsable a la educación de controlar algo que primeramente se tendría que hacer desde la familia", afirmó.
La dirigente planteó una situación frecuente que, según explicó, repercute directamente en el rendimiento escolar.
"No sacamos nada con restringir el uso del celular en el aula si los chicos van a la escuela, no pueden prestar atención, están toda la noche conectados, al otro día no tienen un rendimiento", advirtió.
El ciberacoso y el aislamiento, entre las principales preocupaciones
Balmaceda sostuvo que la discusión también debe incluir los efectos del uso permanente de redes sociales y plataformas digitales.
Mencionó situaciones de ciberacoso, exposición a contenidos cuya veracidad no puede comprobarse y dificultades para establecer vínculos fuera de las pantallas.
Desde su perspectiva, estas problemáticas impactan en la vida cotidiana de los estudiantes y terminan trasladándose a las instituciones educativas.
Por eso, consideró que la regulación del celular durante las clases puede ser una herramienta, pero no resulta suficiente si no está acompañada por estrategias de ciudadanía digital y participación familiar.
"No tenemos que demonizar la tecnología"
Por su parte, la licenciada en Educación Patricia Díaz planteó la necesidad de encontrar un equilibrio entre el uso de dispositivos y los objetivos pedagógicos.
Durante el debate en LU20, explicó que la tecnología ofrece herramientas valiosas para estudiantes y docentes, por lo que consideró importante evitar posiciones extremas.
"Siempre que hablamos la cuestión de los celulares, digo, no tenemos que demonizar, es decir, tampoco irnos al otro extremo", manifestó.
Díaz destacó que los recursos tecnológicos permiten acceder a diferentes formas de aprendizaje y pueden facilitar tareas educativas.
"La tecnología vino y está y facilita el aprendizaje mucho, les permite acceso a chicos con distintas didácticas", explicó.
También mencionó las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial para reducir tareas administrativas y burocráticas de los docentes.
"Hay un montón de cuestiones que son burocráticas en la tarea docente, que la verdad es que la tecnología viene a facilitar todo eso", sostuvo.
El desafío de enseñar a utilizar los dispositivos
Para Díaz, el punto central no es solamente permitir o restringir el acceso a un celular, sino establecer criterios claros sobre su utilización.
La especialista consideró que las escuelas deben desarrollar propuestas pedagógicas que contemplen la tecnología como una herramienta, con límites y objetivos definidos.
"Hay que pensar en diseños pedagógicos con un encuadre, con un marco", señaló.
También recordó que los dispositivos cumplen una función importante para la comunicación entre los estudiantes y sus familias.
"Los celulares, ¿para qué son? Para comunicarnos. Entonces no está mal que el niño tenga un celular para comunicarse con el papá", expresó.
Sin embargo, advirtió que la situación cambia cuando los menores comienzan a acceder a contenidos o espacios digitales sin supervisión adulta.
"Quizás yo lo que me pondría a cuestionar es qué hacemos con ese celular", planteó.
Una ley que abre un debate más amplio
La normativa aprobada por la Legislatura de Chubut establece restricciones al uso de teléfonos celulares dentro de las instituciones educativas, con diferencias según el nivel escolar.
Sin embargo, las especialistas coincidieron en que la discusión no debería limitarse a la presencia de dispositivos dentro del aula.
Mientras Balmaceda reclamó mayor participación de las familias y advirtió sobre los problemas asociados al uso excesivo de pantallas, Díaz destacó la necesidad de incorporar la tecnología mediante criterios pedagógicos claros.
El desafío para el sistema educativo será encontrar un equilibrio entre la regulación, el aprendizaje y la formación de estudiantes capaces de utilizar responsablemente las herramientas digitales.
Fuentes: LU20, SADOP








