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Elecciones en España: Otra vez el rompecabezas

Después de repetir las elecciones al no haber acuerdo entre las posibles coaliciones de gobierno, los españoles encuentran, otra vez, una difícil negociación política.

Las elecciones parlamentarias del 28 de abril dejaron la puerta abierta para que el Partido Socialista Obrero Español negociara una investidura de mando junto a alguna fuerza aliada. De esta manera, el actual presidente Pedro Sánchez podría seguir al mando del gobierno por cuatro años más. Sin embargo, la incapacidad de negociar una salida política al atolladero que significa no obtener la mayoría absoluta fue determinante.

Es que el sistema político español prevé una conformación de gobierno a partir de las mayorías parlamentarias. De esta forma, quien obtenga la mitad más uno de los parlamentarios podrá conformar gobierno a partir de la votación en el parlamento. Por el contrario, sin ningún partido logra llegar a la mayoría, deberá negociar con otra fuerza política un acuerdo para poder obtener los votos necesarios para imponer un nuevo gobierno.

Fue así que, desde las elecciones de abril, Unidas Podemos (partido de centro izquierda) era la fuerza política con la que el socialismo negociaba un acuerdo de gobernabilidad. Pero las negociaciones no pudieron prosperar a partir de la rigidez de los líderes políticos que no encontraron puntos necesarios para un acuerdo.

A partir de esta imposibilidad, se debió convocar a nuevas elecciones en busca de una mayoría que logre formar gobierno de una vez por todas. Sin embargo, las elecciones del día de ayer no dejan un escenario más alentador que la última elección.

Es que, con menos bancas que la última elección, Unidas Podemos y el Partido Socialista deberán negociar otra vez si quieren conformar un gobierno progresista (como lo reclama la militancia socialista). Por otra parte, el socialismo puede hacer acuerdos con otras fuerzas políticas rompiendo su tradición de centro-izquierdistas.

Lo que sí fue noticia en la elección del día de ayer es el ascenso de Vox, un partido de extrema derecha. El partido de Abascal dio un batacazo y desplazó a Ciudadanos y Unidas Podemos de la lucha por el tercer lugar, se posicionó cerca del otro partido tradicional, el Partido Popular, y amenaza con elevar el brote xenófobo en el país ibérico. 

Desde hoy, las rondas de negociaciones se pondrán en marcha para lograr destrabar una conformación de gobierno que viene siendo esquiva desde el año 2015. Desde ese momento, en el que se marca la ruptura del bipartidismo, los partidos en contienda no fueron capaces de alcanzar mayorías, ni de negociarlas. Sólo resta esperar la posibilidad de un cambio en el modo de negociación, o que el hartazgo de la sociedad decante otro marco político.

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