Coronavirus

Irán celebra el Año Nuevo persa con la amenaza del Coronavirus

Irán celebra hoy la llegada del año número 1399 bajo la sombra del coronavirus. Este ha sido el año más accidentado de la historia reciente de Irán. Informe desde Teherán.
viernes, 20 de marzo de 2020 · 07:51

Las calles cercanas al Bazar de Tajrish, en el norte de Teherán, suelen estar llenas de gente en los días próximos al Año Nuevo persa, o Noruz. Pero a pocas horas de que los iraníes den inicio al año 1399, el último de este milenio, están lejos de tener la congestión habitual.

Decenas de vendedores todavía tienen la esperanza de hacer sus últimas ventas, y aunque hay más gente de la que debería haber en las calles para un país donde el coronavirus se cobró la vida de más de 1.200 personas, todos se quejan de que las ventas no alcanzan.

“Ha habidos momentos maños como cuando hubo una gran inundación o durante la guerra con Irak, pero nunca la situación fue como ahora”,lamenta Ali Reza, de 63 años, que lleva desde pequeño trabajando en este lugar.

Esta época era la esperanza de muchos para salvar un año que fue el más malo que se recuerde desde el fin de los ocho años de guerra contra Irak, en 1988. Y no sólo a nivel económico.

En los últimos 12 meses, los iraníes han sido testigos de la llamada “guerra económica” impulsada por Estados Unidos al imponer nuevas sanciones y prohibir al mundo la compra del petróleo iraní, y de la inminencia de una guerra con el país norteamericano.

Además, las protestas a nivel nacional dejaron al menos 300 muertos según Amnistía internacional. Y por último, el derribo de un avión con 176 pasajeros de los cuales la mayoría eran jóvenes iraníes de clase media que su único pecado era haber salido del país a buscar un futuro decente.

Reihane Tarabati, de 31 años, es una empresaria especializadas en medios sociales. Cuenta que “ha sido un año muy difícil para los iraníes, cada vez que uno intenta ponerse de pie repentinamente algo nuevo vuelve a suceder… y es muy difícil mantener el trabajo a flote”.

La llegada del coronavirus cerró muchos comercios y paralizó la producción de muchas empresas, que decidieron que no era la hora de invertir en las redes sociales, lo que ha tenido un gran impacto en la empresa de Reihane. “Hablé con mi equipo y les pedí disculpas si les pagaba tarde, pero intento que no se vayan”, comenta.

La presencia de gente en las calles, pero en especial en las autopistas que conducen a otras ciudades para vacaciones, refleja la decisión del gobierno de no poner al país en cuarentena. Aunque sí ha pedido a la población que no salgan de viaje. El Líder Supremo incluso llegó a decir que es una orden religiosa no hacerlo.

Pero la vida para los iraníes ha sido tan dura en los últimos años que muchos, especialmente el sector de la población menos privilegiado, piensan que es imposible que la vida pueda ser aún peor.

Esto ha causado un gran impacto en personas como Shagayeh, productora y diseñadora de 35 años, que lleva 12 días en su casa con síntomas del virus aunque no le han hecho el test: “Se suponía que los iraníes habíamos aceptado que este Noruz iba a ser totalmente diferente. Que nos quedaríamos en casa pero… a muchos no les importa y no parecen creer lo que se les ha dicho. No sé cómo el gobierno debe anunciarlo… cómo debe hacer para que la gente les crea…”, denuncia.

Es el Noruz más tranquilo y triste que ha vivido Irán desde hace años. Lo que muchos esperan es que el año que entra les dé un respiro, y para eso piden que en un acto de buena voluntad levanten las sanciones económicas. Eso sería un primer gran paso para todos.

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