Crimen

Asesinó a sus padres para hacer una fiesta: el caso que conmocionó a Estados Unidos

Tyler Hadley tenía 17 años cuando mató a sus padres en Florida, ocultó los cuerpos en su casa y luego convocó a unos 60 jóvenes sin que nadie sospechara.

Un crimen estremecedor ocurrido en Estados Unidos volvió a generar impacto por su brutalidad y las circunstancias en las que se produjo. Tyler Hadley, un joven de 17 años, asesinó a sus padres en su casa de Florida y horas después organizó una fiesta con decenas de invitados.

El hecho ocurrió el 16 de julio de 2011 en la ciudad de Port St. Lucie. Mientras unos 60 adolescentes llegaban al lugar para asistir a "la mejor fiesta de su vida", nadie imaginaba que dentro de la vivienda se escondía un crimen.

Según se reconstruyó en la investigación, el joven había asesinado a sus padres, Blake y Mary-Jo Hadley, golpeándolos hasta la muerte con un martillo. Luego, arrastró los cuerpos hasta su habitación y los ocultó bajo objetos y mantas, con la intención de evitar que fueran descubiertos.

Tras el crimen, limpió la escena, se cambió de ropa y preparó la casa para el evento. Compró bebidas, movió muebles y comenzó a recibir a los invitados, manteniendo una aparente normalidad.

Durante la fiesta, algunos jóvenes notaron comportamientos extraños y sectores restringidos de la casa, pero no sospecharon lo ocurrido. En un momento, el propio Hadley le confesó a un amigo lo que había hecho, aunque este inicialmente no le creyó.

Con el paso de las horas, las dudas crecieron y el amigo decidió verificar la situación. Tras descubrir lo sucedido, se retiró del lugar y dio aviso a la policía.

Cuando los agentes llegaron, la fiesta seguía en curso. Hadley intentó sostener que sus padres estaban de viaje, pero tras una inspección, los efectivos encontraron los cuerpos en el interior de la vivienda.

El joven fue detenido en el lugar y posteriormente confesó el crimen. Explicó que lo había cometido porque quería hacer la fiesta y sabía que sus padres no se lo permitirían.

La investigación determinó que el hecho había sido planificado con anticipación. La fiscalía lo acusó de doble homicidio en primer grado, mientras que la defensa argumentó problemas de salud mental.

En 2014, fue declarado culpable y condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Años después, ya con 31 años, expresó arrepentimiento. "Quisiera volver el tiempo atrás y simplemente no hacerlo. No espero que me crean, pero no tengo idea por qué lo hice", afirmó.

El caso generó una fuerte conmoción en la sociedad estadounidense y quedó como uno de los episodios más impactantes por la frialdad del hecho.

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